Reescribiendo la historia
María Sol Navia V
María Sol Navia V.
La historia ha sido escrita por quienes la vivieron tratando de reflejar verdades que dejen huellas, en general los historiadores trasmiten su interpretación de la historia y por eso encontramos a veces diferentes visiones, pero los hechos básicos podemos conocerlos fundamentalmente en su esencia y no es honesto de parte de un estricto estudioso que distorsione la realidad. Sin embargo, lo que está pasando en Colombia es no solo peculiar sino principalmente tramposo: la permanente y radical alteración de hechos, realidades y sucesos que ocurren en el país, por parte del presidente, a través de mentiras y tergiversaciones descaradas de lo que en realidad pasa y los hechos tal como son, con el fin de tratar de engañar a una población ingenua y manipulable y desde luego buscando que los horrores y errores de su desastroso mandato pasen a la historia totalmente tergiversados y así el juicio de este no refleje la realidad de lo que hizo para acabar el país, cambiar su realidad con interpretaciones de las cifras acomodaticias a sus ideas e imaginación trastornada y de mala fe, e incluso reescribir la historia reciente con falsedades que impresionan por su inmensa actitud siempre mentirosa y, de tratar de engañar abusando de las redes sociales y de los medios, donde busca acaparar la atención hacia errores y falacias y esconder la realidad de todo lo que pasa en el país: masacres, extorsiones, la podredumbre de la corrupción nunca antes vista, así como las reales intenciones de su proceder, de sus actos administrativos, jurídicos o mejor antijurídicos. La capacidad de mentir sin ningún rubor ni tartamudeo del presidente actual, de tapar todas los inmensos despropósitos de sus actos o las consecuencia funestas de sus decisiones y afirmaciones, no tiene límites, en sus múltiples mensajes a través de X, su red preferida, en las intervenciones televisivas, sobre las cuales tuvieron que controlarle el tiempo, y en sus discursos incendiarios ante manifestantes pagados y obligados, donde dice toda clase de barbaridades y falsedades, exhibe una facilidad y tendencia permanente al engaño. Ignora todo lo grave que ocurre, no se refiere a ello, sea responsable directo o responsable político, inventa acusaciones sin ningún sustento sobre quienes considera enemigos políticos. En fin, todo en él es incoherente y dañino, siempre buscando culpables de las consecuencias de su actuar, aunque sea totalmente absurdo. El daño que está haciendo es inmenso, adicionalmente al que ya ha hecho con sus medidas y su exhortación al odio y al enfrentamiento entre colombianos y con el pisoteo y destrucción de principios y valores. Los medios de comunicación serios y profesionales son los primeros responsables, así como periodistas, analistas, y desde luego historiadores, de dejar constancia en documentos fidedignos de la realidad que ha vivido el país estos cuatro años y las consecuencias duras y tristes que está dejando.
Ex ministra.