Domingo, 12 de Abril de 2026

Doña Flor y sus dos maridos: la comedia erótica que burló la censura y fue vista por uno de cada 10 uruguayos

UruguayEl País, Uruguay 12 de abril de 2026

Fue el mayor éxito de taquilla en Uruguay durante cuatro décadas, y está en una plataforma de streaming. La película brasileña que marcó a una generación y mantiene su vigencia de clásico.

Tiene todo para ser inolvidable: una protagonista magnética, un triángulo amoroso poco convencional, música pegadiza y una mezcla irresistible de humor, erotismo y realismo mágico. El resultado fue un fenómeno cultural. Doña Flor y sus dos maridos no solo rompió récords de taquilla en Brasil y en Uruguay, décadas después, sigue siendo de las más vistas de la historia.

Detrás está la novela de Jorge Amado, publicada en 1966 en Brasil. Es la historia de Flor, una bahiana que, tras enviudar de Vadinho -tan encantador como fiestero y mujeriego-, rehace su vida con Teodoro, un farmacéutico tan correcto como aburrido. Cuando las segundas nupcias cumplen dos años, Vadinho vuelve convertido en fantasma. Y sigue sin quedarse quieto.

El libro fue un éxito inmediato -más de un millón y medio de ejemplares vendidos en Brasil- y la adaptación al cine surgió luego de una fallida idea de convertir la historia en un musical.

El director fue un joven prodigio: Bruno Barreto, que es hijo del productor Luiz Carlos Barreto, que tenía solo 22 años. Dirigió su primer corto a los 11, a los 17 su primera película, Tati, a garota, y en 1974 (con 19 años) había estrenado A Estrela Sobe, con la que fue reconocido por la crítica como "la mayor revelación del cine brasileño hasta el momento".

Doña flor y sus dos maridos, estrenada en 1976, no tardó en convertirse en un clásico y traspasar fronteras. Actualmente se encuentra disponible para ver en streaming, en la plataforma Prime Video.


Una protagonista irresistible

El gran acierto fue la elección de Sonia Braga como Flor. Venía de arrasar en televisión con Gabriela, también basada en una novela de Amado, y Barreto dudó en convocarla para no repetir la fórmula. Pero tras meses de casting, la evidencia fue más fuerte: nadie conseguía equiparar su presencia. Bastó un cambio de imagen y un giro en el registro para convertirla en esa ama de casa burguesa y profesora de gastronomía que, en el fondo, no quiere resignar su pasión.

"De todas las criaturas que cree en mis libros, ninguna mujer más mansa y dulce, más suave y tierna que Doña Flor, la que tuvo dos maridos y a cada uno de ellos se adaptó y obedeció, siendo como fueron los dos tan distintos", dijo Amado sobre su heroína.

Junto a Braga brillan José Wilker como el inolvidable Vadinho, y Mauro Mendonça como el metódico Teodoro. El contraste entre ambos no solo sostiene la comedia: convierte a Flor en un símbolo de libertad que no renuncia a la estabilidad de Teodoro ni a la pasión de Vadinho.

Era una película fue audaz. No solo por su carga erótica -tratada con naturalidad y humor- sino por el mensaje: ¿por qué elegir, si se puede tener todo? Flor no es castigada por su deseo, sino que abraza esa pasión.


La película se rodó en Salvador, y la casa y escuela de cocina de Flor -el número 12 de Largo da Palma, en el barrio de Nazaré- con sus característicos azulejos en la fachada se transformó en punto turístico.

Bahía no es solo escenario: es alma, como esa mezcla de religiosidad, sensualidad, comida y música que atraviesa toda la historia. Chico Buarque compuso "O que será", que en la voz de Simone se volvió inseparable del espíritu de la película, y cuya melodía es un leitmotiv que atraviesa toda la película.

Doña Flor. fue la primera película brasileña nominada a los Bafta -en los que Sonia Braga fue candidata a actriz revelación- y también compitió en los Globos de Oro como película extranjera. No ganó nada pero se convirtió en la elegida del público. En Brasil mantuvo el récord de taquilla hasta que Tropa de Elite 2 la superó en 2010.

Su estreno, además, estuvo a punto de truncarse por la censura de la dictadura brasileña que sugirió 12 recortes que cambiaban la esencia de la historia. Pero un encuentro casual cambió todo: el productor se encontró con la hija del presidente Ernesto Geisel, quien le pidió una copia de la película para verla con su madre y algunas amigas durante un cumpleaños. Les encantó y convencieron a Geisel de liberarla. Una charla de pasillo salvó un clásico de la censura.

Su paso por Uruguay

La historia tuvo múltiples vidas: desde una remake hollywoodense (Mi adorable fantasma, de 1982 con Sally Field, Jeff Bridges y James Caan) hasta adaptaciones teatrales y un musical en Broadway, Saravá, de N. Richard Nash y Mitch Leigh.


https://www.youtube.com/watch?v=GGDMXJgl8I0También generó dos miniseries de Globo, una protagonizada por Giulia Gam, y otra con Juliana Pires, y una versión mexicana del canal Televisa. Además, una obra de teatro que ha tenido distintas puestas en Uruguay. La última, de 2015 en el teatro del Notariado tuvo a Adriana da Silva, Franklin Rodríguez y Leonardo Lorenzo como el trío central.

En Uruguay se encuentra en cartel, Doña flor y sus dos maridos, el musical, creación uruguaya que protagonizan Jimena Siri, Rodrigo Garmendia y Emilio Meneses Costa en el teatro Stella. Va los domingos de abril a las 19.00 con entradas por Redtickets.

Eso demuestra que el verdadero fenómeno de Doña Flor y sus dos maridos no estuvo solo en Brasil.

Cuando la película llegó a Uruguay en 1978, pasó algo poco habitual: se convirtió en un evento cultural.

A Montevideo, llegó el 13 de enero de 1978, al cine Plaza y también se convirtió en un éxito. Fue, de acuerdo al sitio Cinestrenos, la película más vista del año con 311.077 espectadores, y mantuvo el récord hasta 2019 cuando fue superada por Toy Story 4.

Paradójicamente la dictadura uruguaya (que había censurado películas como el musical Jesucristo Superstar de Norman Jewison o Estado de sitio de Costa-Gavras) no tuvo reparos con esta historia.



El jueves 12 de enero de 1978, bajo el título "Reencuentro con el cine", El País anunciaba el estreno, desde el viernes, de Doña Flor y sus dos maridos. Se convocó a una rueda de prensa en el Club Brasileño donde el Agregado Cultural, Albino Peixoto, ofició de anfitrión.

Allí, el estreno se catalogaba como un "acontecimiento, que debe celebrarse como corresponde. No sólo por sus probables méritos intrínsecos (que le han valido elogios en su patria y en el extranjero), sino también por lo que significa como reencuentro con el cine que se hace en Brasil".

El domingo 15 de enero, en la página 21 de El País, llegó la crítica de Jorge Abbondanza que la destacaba como una película vital, colorida y profundamente ligada a lo popular. Resalta el humor, la sensualidad y el retrato vibrante de Bahía que logra Barreto, así como su capacidad para adaptar con agilidad la novela de Amado.

Para mediados del mes siguiente, el aviso en El País decía: "¿Quién no la vio?, ¿Quién no habló de ella?", definiéndola como "fenomenal estreno".

Como escribió Amado al final de la novela: "Todo esto sucedió realmente, créalo quien quisiere. Pasó en Bahía, donde estas y otras cosas mágicas suceden sin que nadie se asombre".

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