Domingo, 12 de Abril de 2026

12.740 km

ChileEl Mercurio, Chile 12 de abril de 2026

Famoso es el profundo rechazo de Xi Jinping a las ayudas sociales masivas, cuyo asistencialismo fomenta la pereza.

Esta es la distancia física que separa La Habana y Beijing, y que supuestamente el Partido Comunista chileno ha decidido recorrer al abrir un plan de estudios sobre el "Pensamiento de Xi Jinping y el Socialismo con Características Chinas". La iniciativa busca, entre otras cosas, hacer una reflexión ideológica sobre el socialismo contemporáneo y analizar la experiencia de China como un modelo para Chile.
China no es un país de derechos, sino de deberes. Los derechos individuales están supeditados al llamado bienestar colectivo, determinado, por cierto, bajo el liderazgo del Partido Comunista. Evidentemente existe preocupación por el bienestar económico de las personas -donde han existido logros manifiestos-, pero en el centro del modelo de sociedad está la subordinación de la persona y sus derechos al plan común.
La realidad laboral es, quizá, el ejemplo más claro de esta subordinación. En principio, las leyes laborales parecen protectoras de los trabajadores, pero su cumplimiento es bastante excepcional. Los sindicatos privados están prohibidos, y solo están permitidos aquellos que pertenecen a una Federación controlada por el partido. La huelga -no siendo ilegal- es fuertemente reprimida. Y es que las manifestaciones de desencanto o los problemas laborales no encuentran espacio porque los objetivos, en primera instancia, no son mejorar la situación de los trabajadores, sino "promover el desarrollo con estabilidad social".
Por ello, no dejo de recordar una conversación con un burócrata-empresario chino, quien comentaba que la rentabilidad de las empresas está en el centro del modelo, aun si es a costa de ingresos laborales muy bajos. Los trabajadores deben mejorar sus niveles de vida, pero su contribución al desarrollo y a la estabilidad está por sobre ello, y si eso implica sacrificios importantes, así tendrá que ser.
Los ejemplos abundan también en las políticas sociales. Famoso es el profundo rechazo de Xi Jinping a las ayudas sociales masivas, cuyo asistencialismo fomenta la pereza y reduce los incentivos a trabajar y a aportar. Para Xi, "no debe fomentarse el apetito por el bienestar" ni dar "garantías excesivas", para evitar la complacencia que, finalmente, debilita al Estado y la sociedad.
Si la reflexión es honesta, la distancia a recorrer no son unos cuantos miles de kilómetros, sino años luz de distancia que separan el pensamiento decadente y vacío del PC criollo de uno que, con sus luces y sombras, ofrece algo. Será un viaje interesante de observar.
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