¿ Matar a Chile Vamos? El posible fin de ciclo y el pedregoso camino para una nueva coalición
En la UDI hay una evaluación de que en la práctica el pacto no funciona y varios proponen que se termine. Mientras, en RN, son más renuentes, aunque reconocen que estas alianzas solo marchan en tiempos electorales. El Gobierno, por su parte, no tiene en sus planes fomentar la creación de una nueva coalición en el corto plazo. Matías Bakit R.
16 de noviembre de 2025 . Es una fecha perfectamente reconocible, pues ese día se produjo la primera vuelta de las últimas elecciones presidenciales.
También marca otro hito. Fue la última vez que Chile Vamos -dicen sus dirigentes- se juntó, formalmente, como una coalición de partidos.
Desde ese día, según confirman diversas fuentes, no se han efectuado más reuniones, ni vocerías coordinadas, ni mesas de discusión de ningún tipo.
Es el principal argumento que muchos están usando hoy para decir que el bloque "ya cumplió un ciclo".
Es una tendencia que sería mayoritaria en la UDI, donde el tema incluso se ha tratado formalmente en las instancias partidarias y se ha puesto sobre la mesa públicamente a través de los diputados Eduardo Cretton y Ricardo Neumann, por ejemplo, quien dijo que "Chile Vamos murió", en una entrevista en La Segunda.
La conclusión ha sido clara. En la práctica, Chile Vamos ya no existe. Algo que, para algunos, es tan evidente que ni siquiera vale la pena debatir al respecto.
"No hay necesidad de hacer ruido. Chile Vamos no funciona y, en ese contexto, lo mejor es que se acabe de a poco, sin dramas, de muerte natural", dice un dirigente de la tienda ubicada en Suecia.
Si bien la UDI ha sido más explícita en dar a conocer su diagnóstico, en RN la mirada no es tan distinta.
En la colectividad de calle Antonio Varas hay un sector renuente a simplemente "dejar caer" el pacto -pues se considera como algo que siempre defendió el expresidente Piñera-, pero se reconoce que las prioridades hoy están puestas en la marcha del Gobierno y en la instalación de una nueva directiva.
¿Qué hace que Chile Vamos ya no sea una marca atractiva para sus propios integrantes?
Diversos consultados coinciden en varios puntos: lo dura que fue la derrota de Evelyn Matthei en la elección presidencial que los obliga a replantear fórmulas y objetivos; la incierta situación legal de Evópoli, cuyo declive dejaría el pacto solo con dos miembros; la lejanía de las próximas elecciones y, sobre todo, el desinterés que habría en el mundo republicano por estructurar una coalición.
Con foco en lo interno
"¿Qué sentido tiene tener una coalición, un pacto de solo dos partidos?", se pregunta un militante UDI, haciendo alusión a la baja votación de Evópoli que tiene a esa tienda al borde de la desaparición. Era, dicen, una "sociedad desigual" y acusan que hubo "desgaste" al fracasar los intentos de armar alianzas "más amplias".
El punto clave, sin embargo, fue el resultado de las elecciones presidenciales. Habían pasado solo unas pocas horas del quinto lugar obtenido por Evelyn Matthei y ya había una feroz autocrítica, sobre todo al interior de la UDI. Por un lado, algunos pusieron sobre la mesa la necesidad de respetar más la "identidad" del partido y volcarse hacia la derecha. Otros resaltaban que las futuras coaliciones debían apuntar al 62% del plebiscito por el Rechazo.
En ese debate interno, que continúa, nadie ha levantado la opción de mantener lo que existe hasta hoy.
En Renovación Nacional, el proceso fue similar. De hecho, poco después de que se confirmara la victoria de José Antonio Kast, hubo una discusión sobre cuál era la mejor forma para integrar el Gobierno. Varios se inclinaron por incorporarse como "partido" y no como bloque. Uno de los que tuvieron esta posición fue, por ejemplo, el expresidente del partido y fundador de Chile Vamos, Cristián Monckeberg. Él, por esos días, planteó que "RN debe primero respirar y luego decidir qué hace".
Para el diputado Luis Pardo, exdirector ejecutivo del Instituto Libertad, "faltan tres años para la próxima elección y, por lo tanto, hay tiempo para diseñar una política de alianzas que pueda maximizar a nuestro sector, pero la prioridad ahora es sacar adelante la agenda que responda a las expectativas de la ciudadanía".
Por su parte, Jorge Jaraquemada, de la Fundación Jaime Guzmán, explica que "resulta necesario que los partidos recuperen su identidad política y expliciten ante la gestión gubernamental los énfasis que se derivan de sus respectivos proyectos. Solo así pueden contribuir con claridad programática y coherencia estratégica".
Sin embargo, pese a las coincidencias, en Renovación Nacional no ven con buenos ojos que algunos en la UDI hayan levantado el debate del fin de Chile Vamos públicamente. Primero, porque en la tienda hay varios renuentes a hacerlo, por respeto a "las ideas del Presidente Piñera", quien era partidario de las alianzas amplias. Segundo, debido a que consideran que, en los hechos, las coaliciones solo tienen relevancia en tiempos electorales.
Pero, fundamentalmente, críticas como las de Cretton y Neumann fueron vistas como un reflejo de la interna gremialista. El partido, de hecho, tendrá elecciones internas a fines de año y probablemente se enfrenten quienes buscan fundar una alianza de centroderecha y centro -encabezados por Pablo Longueira- y los que quieren hacer gestos al mundo tradicional de la derecha considerada más dura.
En cualquier caso, hay algo en lo que los dos partidos piensan igual: hoy cualquier tipo de coalición no es posible, principalmente, porque el gobierno de José Antonio Kast y su partido no lo ven como algo urgente.
El diseño del Gobierno
"Estamos en un escenario nuevo, en el que el Gobierno se está apoyando sobre lo que podríamos llamar una 'coalición amplia' en el Congreso. Si esa realidad constituye o no un nuevo pacto, se verá en el futuro. Esta nueva realidad de múltiples partidos apoyando al Gobierno genera la duda obvia sobre la continuidad de Chile Vamos. Me parece una conversación necesaria para las próximas semanas", dice el diputado y presidente de la UDI, Guillermo Ramírez.
Fuentes de gobierno confirman que, efectivamente, el diseño inicial de La Moneda no considera prioritaria la creación de una nueva coalición oficialista. De hecho, en Palacio hay bastante conformidad con el trabajo de coordinación que se está llevando a cabo en el Congreso, a través de la dupla de los ministros Claudio Alvarado (Interior) y José García (Segpres). Y creen que las reuniones de comité político ampliado -a las que asisten los partidos- están funcionando bien.
Por otra parte, las fuentes consultadas confirman que la negociación que implicaría crear un nuevo bloque generaría un desgaste y exposición al Presidente que hoy busca evitar. Además, no se quiere desviar la atención de los planes para afrontar la emergencia.
Desde el Partido Republicano piensan igual. Consideran que la coordinación Gobierno-partidos ha sido "muy por sobre lo óptimo" y, en ese sentido, no sería necesario hacer cambios. Asimismo, en el cálculo que se realiza en la tienda consideran que "los riesgos son más altos que las posibles ganancias". Un dirigente explica, por ejemplo, que, de diseñarse una coalición amplia, en la que se obliga a distintos partidos a convivir, haría que las tiendas de centro se alejaran del Gobierno, lo mismo que la derecha más dura. Hoy, en cambio, cada uno tiene su agenda, que hoy plantean al Gobierno por separado.
"Funcionando así, hasta ahora no hemos perdido ninguna votación en el Congreso", dicen.
Sin embargo, tanto en republicanos como en la UDI y RN tienen claro que en la medida en que pase el tiempo y se acerquen las elecciones, la necesidad de una coalición o de un pacto electoral, se hará imperiosa. "Hay que aspirar a entregar la banda presidencial a alguien de nuestro sector. Hay que fortalecer la necesidad de que el sector que apoya al Gobierno llegue a primera vuelta con un solo candidato", expresa el diputado y jefe de bancada de RN, Diego Schalper. "Yo espero que nunca más la derecha vaya dividida a las elecciones parlamentarias", agrega Ramírez.
Desde quienes conforman -¿o conformaron?- Chile Vamos, destacan también que, pese a todo, el bloque dejó un legado.
"La experiencia -la nuestra- lo demuestra con claridad: cuando fuimos capaces de ponernos de acuerdo en lo esencial, las cosas funcionaron. Hubo diálogo, proyectos comunes y responsabilidad. El país creció, se ordenó y abrió oportunidades reales para millones de personas. No fue magia ni improvisación, fue sentido de realidad y capacidad de acuerdo", asevera Jorge Saint Jean, expresidente de Evópoli y uno de los fundadores de Chile Vamos.
En esa misma línea, quien fuera asesor del Presidente Piñera, Hernán Larraín Matte, agrega que "Chile Vamos es una comunidad de personas que comparten una experiencia política y una manera de ejercerla: a través del diálogo, la negociación y la construcción de acuerdos. Hoy, muchos de ellos están poniendo ese capital al servicio del Presidente Kast, lo que puede imprimir un sello valioso a su gobierno. Si esta administración aspira a avanzar en su agenda de reformas, la vía más eficaz es precisamente ese estilo -el de Chile Vamos- que hasta hace poco era descalificado como 'amarillo'".