El partidor electoral
Es tiempo de realizar una mirada amplia sobre el panorama electoral y contribuir a aclararlo, para que no reine el escepticismo
Es tiempo de realizar una mirada amplia sobre el panorama electoral y contribuir a aclararlo, para que no reine el escepticismo. Visto el conjunto de las más importantes encuestas, es evidente que solamente Cepeda, el Tigre y Paloma tienen opción real de llegar a la Presidencia. Las demás candidaturas son simplemente pintorescas. Es el caso, entre otros, del profesor Fajardo y de la exalcaldesa Claudia López, repitentes crónicos, quienes en algún momento lideraron los sondeos. Cepeda gana en todas las encuestas, mientras el centro y la derecha están divididos. Pero no por ello tiene el camino despejado para llegar a la Casa de Nariño. No hace política ni está en campaña. Avanza con la gasolina del Ejecutivo, los puestos y sus contratos. Mantiene un silencio estratégico sobre la corrupción del gobierno al que defiende y del que es beneficiario electoral. Su intención de voto es del 37 %, exactamente el mismo porcentaje de aprobación presidencial. Pero no pone de su cosecha un solo voto. De esta manera, su techo es el del impopular jefe del Estado, y con esa precaria favorabilidad, que es al mismo tiempo una barrera, no resultará elegido en la primera vuelta, como lo quiere el progresismo. Las adhesiones a la campaña de Cepeda tampoco le ayudan. La llegada de Juan Fernando Cristo, lejos de significarle una copiosa adhesión de electores, lo mantiene a distancia al sector de la opinión que piensa que es hora de jubilar a los políticos tradicionales. Por su parte, la pública adhesión de los excomandantes de las Farc en nada le beneficia y nada le suma, porque es bien sabido que Cepeda es hijo legítimo de esa escuela. De manera que la presencia de los Comunes es más lo que resta que lo que suma, en un país que está harto de la violencia y de la impunidad, de la que estos son campeones. Así las cosas, la presidencia se definirá en segunda vuelta, entre Iván Cepeda y Paloma Valencia o Abelardo de la Espriella. Lo del Tigre es una verdadera proeza. Sin trayectoria política, ha sabido interpretar la indignación nacional por la Paz Total, y ha logrado proyectarse con un liderazgo capaz de someter a las bandas criminales, sin concesiones de ningún tipo, de manera análoga a Bukele. Empero, esa estrategia no le es suficiente para seguir creciendo como en los primeros meses. El caso de Paloma Valencia parece ser diferente. Su intención de voto ha crecido 16 puntos en los últimos dos meses, por efecto de la consulta que ganó, aunque el efecto de la misma será cada vez menor. De manera que ahora le será más difícil crecer con la misma fuerza y el mismo gradiente. Tiene talante para hacerlo y estructura para lograrlo. Sus programas deberán cautivar con mayor énfasis el voto de centro y el de las mujeres, cuya afinidad, por razón del género, tiene que saber aprovechar, dado que la intención de voto femenina, a favor de Cepeda, es hoy diez puntos superior. Tendrá que acercar a las mujeres de entre 25 y 44 años. Y cualquiera de los dos candidatos, Paloma o Abelardo, está en el deber de indagar las razones por las cuales los jóvenes, entre los 25 y los 34 años, están mayoritariamente con Cepeda. Los jóvenes quieren esperanza. ¿Podrán conservarla si se apela a la memoria histórica y se recuerda la amistad de Cepeda con los grupos irregulares, autores de delitos atroces? Al final no faltará quien diga que nada de esto importa. Porque en los próximos meses se votará en contra, no a favor de un candidato. El voto será contra Petro, contra Cepeda y contra el comunismo. De manera que el voto útil del próximo 31 de mayo será por aquel que tenga mayor probabilidad de ganarle, sumados, al candidato oficialista. Ojalá las campañas de la oposición no se causen heridas en esta etapa, lo que haría inviable la coalición antipetrista de la segunda vuelta. Taponazo. Si no se cae la segunda emergencia económica, al menos debe condicionarse para que sus recursos no puedan ejecutarse en medio de la elección presidencial.
A la luz de las encuestas
Néstor Humberto Martínez Neira
El voto útil del próximo 31 de mayo será por aquel que tenga mayor probabilidad de ganarle al candidato oficialista. Ojalá las campañas de la oposición no se causen heridas en esta etapa.