La suba del dólar en marzo divide a analistas entre un cambio de ciclo o un ajuste técnico, con factores locales y globales explican el nuevo escenario
El incremento del dólaren marzoy su comportamiento en abril abrió un nuevo espacio de análisis entre economistas. Los expertos coinciden en que la suba responde a una combinación de factores locales e internacionales: la política monetaria expansiva del Banco Central del Uruguay (BCU) y la baja inflación interna, junto con el fortalecimiento del dólar a nivel global, tras la guerra en Medio Oriente.
Sin embargo, los analistas consultados difieren en algunos matices. Mientras unos destacan el peso decisivo de la política monetaria local, otros subrayan la influencia del escenario internacional. También varían en la interpretación de los efectos sobre la economía interna, como inflación, consumo, exportaciones y turismo.
Para Alejandro Cavallo, director de Consultoría Económica de Equipos Consultores, el movimiento del dólar responde a una combinación de factores tanto locales como internacionales, que modificaron los fundamentos del mercado cambiario.
El economista señaló que el proceso inició a comienzos de este año, con decisiones de política monetaria a nivel local que incidieron en la suba del dólar, como el anuncio del Banco Central del Uruguay (BCU) de una baja en la Tasa de Política Monetaria (TPM) y medidas adicionales del gobierno para evitar mayores caídas del tipo de cambio.
A finales de febrero, el escenario internacional tomó protagonismo con el conflicto en Medio Oriente, "por lo que el ajuste posterior, durante marzo, podría atribuirse mayormente a la guerra", agregó el especialista.
En ese marco, subrayó que la incertidumbre global impulsó al dólar dado que "la inestabilidad geopolítica que genera el conflicto deMedio Oriente, hace fortalecer las monedas más duras, especialmente en países importadores de petróleo". A esto se suman factores internos como la inflación baja, que puede "alimentar expectativas de bajas adicionales de la TPM y de fortalecimiento del dólar", indicó Cavallo.
Más allá de identificar causas, el economista puso el foco en los efectos económicos del fenómeno. Por un lado, advirtió que "el fortalecimiento del dólar contribuirá a que la inflación aumente en los próximos meses, vía encarecimiento de los bienes transables". También detectó impactos en el consumo, específicamente registró que hubo una "leve caída en la predisposición a la compra de bienes durables, que se condice con la suba del tipo de cambio".
Sin embargo, el fenómeno también tiene contrapartidas positivas, ya que "favorece al sector exportador y al turismo receptivo". En términos de demanda agregada, aseguró que la suba del dólar "va a afectar negativamente el consumo de durables y positivamente la demanda de bienes desde el exterior".
Respecto al comportamiento regional, Cavallo explicó el desacople con Brasil: "el shock petrolero nos afecta en forma distinta", dado que el país vecino es exportador de hidrocarburos, mientras que Uruguay es importador. Además, destacó que "en Brasil la tasa Selic (tasa de interés de referencia en Brasil, fijada por el Banco Central de dicho país) está alta, conteniendo subas del dólar", lo que refuerza la divergencia. Por su parte, Ramón Pampin, gerente del Área Económica de la consultora PwC, planteó que el movimiento del dólar combina elementos estructurales con ajustes técnicos.
En el plano local, identificó como clave la política monetaria y dijo que la baja de la TPM de 175 puntos básicos en enero-marzo tuvo una "fuerte incidencia" en el tipo de cambio y una menor atracción de los instrumentos en pesos.
En paralelo, Pampín evaluó que el escenario internacional introduce volatilidad al escenario, principalmente por la guerra en Irán, en un contexto donde el mercado global busca refugio en activos seguros.
En ese sentido, resaltó que el mercado de capitales entiende que los activos de Estados Unidos brindan mayor seguridad en contextos inciertos, lo que impulsa el fortalecimiento de la divisa y el debilitamiento de las monedas del resto del mundo.
Sobre los efectos en Uruguay, advirtió que el fortalecimiento global del dólar puede traducirse en una presión inflacionaria, lo que llevaría a la reintroducción de un tema que había perdido centralidad en los últimos meses.
En cuanto a la región, Pampin también se refirió al desacople con Brasil y dijo que no se mueve al mismo ritmo que Uruguay en materia de tipo de cambio. El país vecino "cuenta con una tasa de política monetaria elevadísima", lo que contrasta con el sesgo expansivo local. También agregó que los desalineamientos cambiarios "son cotidianos en la región", por lo que evaluar un equilibrio no siempre es sencillo.
En tanto, Luciano Magnífico, gerente de asesoramiento económico en Exante, puso el foco en la combinación entre el contexto global y el cambio de postura del BCU como elementos determinantes. Desde su visión, el punto de inflexión se dio con el conflicto en Medio Oriente aunque remarcó que el componente local fue decisivo para que Uruguay acompañara esa tendencia. "El Banco Central continuó flexibilizando la política monetaria, acentuando el sesgo expansivo", indicó.
En términos cuantitativos, el especialista señaló la magnitud del movimiento: "el tipo de cambio en Uruguay aumentó alrededor de 6% desde el cierre de febrero", al ubicarse en torno a los $ 40,5 y más de 8% por encima del piso de enero.
Magnífico también agregó un análisis histórico para la situación actual. En este caso, señaló que "Uruguay no siempre se ha acoplado a las tendencias internacionales en períodos de fortalecimiento del dólar". En ese sentido, consideró que el cambio reciente en la política monetaria fue clave para explicar el comportamiento actual: "el giro expansivo habilitó a que en esta ocasión el dólar en Uruguay sí haya acompañado la suba registrada en el mundo".
Desde el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Deborah Eilender, economista e investigadora, se refirió tanto a la política monetaria como a las señales del gobierno en el comportamiento del tipo de cambio.
En primer lugar, destacó la magnitud del ajuste y dijo que en lo que va del año, el dólar en Uruguay ha tenido una suba de cerca del 5,5%, impulsada por factores locales e internacionales. Entre los primeros, subrayó el cambio en la política monetaria del BCU: "en muy poco tiempo tuvimos un recorte de 175 puntos, lo cual es un recorte muy empinado", que transformó la política "de neutral a expansiva".
Según la economista, como la inflación bajó más de lo esperado, las tasas de interés calculadas en términos reales ('ex post') resultaron más bajas de lo planeado, lo que intensifica la política expansiva y afecta directamente al tipo de cambio. En el plano internacional, remarcó el fortalecimiento global del dólar tras el inicio del conflicto en Irán, aunque señaló un cambio reciente, vinculado al retroceso que la divisa ha tenido durante los primeros días de abril, tanto a nivel global como en varios países de la región.
Es precisamente allí donde identificó el principal diferencial de Uruguay: "en abril en Uruguay se dio un aumento del tipo de cambio que se distingue de cualquier otro país de la región". Incluso con Brasil, dijo que el contraste es marcado: "en Brasil el dólar se ha debilitado, mientras que en Uruguay ha subido".
Para Eilender, este desacople no es casual. Lo atribuyó a señales de política económica: "el Banco Central ha dicho que están listos para intervenir", lo que refleja que "no se sienten cómodos con un tipo de cambio muy bajo", indicó.
De cara al futuro, la economista del CED planteó dudas sobre la sostenibilidad de esta divergencia: "la pregunta es cuánto tiempo se puede sostener esta diferencia", ya que si la región mantiene una tendencia bajista, "difícilmente en Uruguay podamos sostener una tendencia inversa a largo plazo".