Lunes, 13 de Abril de 2026

La sociedad y sus sitios públicos

UruguayEl País, Uruguay 13 de abril de 2026

Es obviamente cierto que la solución no es sencilla en tanto vivir en la calle no constituye delito.

Las encuestas son varias y contradictorias, como si el fenómeno se resistiera a ser medido. Orsi lo planteó en sus justos términos, "En una década la cantidad de gente viviendo en la calle se triplicó. .. La cantidad de personas que hizo uso de dispositivos de alojamiento fueron 11.521, lejos de aquellos 3.000 de los que hablábamos." En 2025 fueron 13.597, un 20% más. El crecimiento resulta inexorable y el problema se presenta tanto en Montevideo como en el interior de la República.

Aún cuando personas atendidas por el Estado no equivalga exactamente a cantidad de gente en situación de calle, se trata de un fenómeno que se reproduce de manera exponencial. Basta una caminata por la ciudad para vivirlo. Y por más que tampoco sea exactamente la misma, la problemática con los "cuidadores de coches" también resulta acuciante.

Es obviamente cierto que la solución no es sencilla en tanto vivir en la calle no constituye delito. A lo sumo una falta, excepto para el caso que se ponga en cuestión la seguridad pública. Uruguay lo ha regulado a través de la ley de faltas (19.120), que impide pernoctar en lugares no autorizados, impedir el libre tránsito o satisfacer en público, necesidades fisiológicos. Por su lado la ley 19.120 autoriza la internación obligatoria en casos de peligro a la salud del afectado.

Pero tales infracciones, conviene repetirlo, no constituyen delitos, en tanto circular por la ciudad es un derecho de todos que debe tutelarse. Es común exteriorizar acuerdo con los derechos, cuando uno los disfruta abstractamente pero es igualmente común desconocerlos cuando cumplirlos puede resultar molesto y son otros quienes los ejercen.

Razón por la cual las soluciones a lo Bukele, son en Uruguay moralmente reprobables y jurídicamente inconstitucionales. Sea cual sea el estado de la opinión pública.

Es por eso que esta problemática tiene carácter universal y se relaciona con problemas atinentes a la actual etapa de la civilización y al propio desarrollo del capitalismo respecto a los sectores más bajos de la sociedad, por lo que resulta tan compleja de abordar. No tiene soluciones simples, del mismo modo que no es sencillo erradicar la pobreza o el delito en cualquier sociedad conocida. Incluyendo, cuando existían, las socialistas.

Aún así, algunos emergentes resultan notorios. Alrededor de tres cuartas partes de las personas en situación de calle, son adictos a drogas o al alcohol. Esta particularidad explica la universalidad pero asimismo su complejidad. En tanto las adiciones en ninguna democracia que se precie, constituyen delito.

El gobierno, hasta ahora bastante omiso, ha presentado tardíamente un plan basado en varios puntos, para encarar la coyuntura.

En tal sentido entre las 42 medidas anunciadas, se encuentra en lo inmediato prorrogar a todo el año la atención en refugios del Mides. Mediatamente se propone crear puestos de trabajo, construir casas, así como comunidades rurales. Brindar ayuda a los liberados de las cárceles y prestar asistencia médica a los adictos. En suma un conjunto de medidas que atiende a la bien llamada situación estructural de los "homeless". El plan es necesario y bienvenido, ojalá aminore un problema que turba grandemente la vida en sociedad.
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