Nazismo
Andrés Barreto González
Recientemente se ha vuelto a hablar del Nazismo con ocasión de la cinta Nuremberg: El Juicio del Siglo, en donde se recuerda este episodio que puso fin, por lo menos en lo jurídico, a la Segunda Guerra Mundial
Andrés Barreto González
Recientemente se ha vuelto a hablar del Nazismo con ocasión de la cinta Nuremberg: El Juicio del Siglo, en donde se recuerda este episodio que puso fin, por lo menos en lo jurídico, a la Segunda Guerra Mundial. El Nazismo fue responsable de uno de los peores genocidios en la historia de la humanidad, además de haber creado un sistema de persecución, propaganda y narrativa para desacreditar a toda una raza, convirtiéndola en enemiga del Estado, haciéndola falsamente responsable de todos los males de una nación. El Nazismo fue la máxima expresión de la propaganda nociva en contra de una raza, construyendo una narrativa que los despojó de sus derechos y de su dignidad, y que permitió su persecución y posterior exterminio basándose en eso: un discurso oficial estigmatizante. El Nazismo fue el producto de un profundo vacío institucional y político plagado de resentimientos, lo que a la postre derivó en una dirigencia mediocre -empezando por Hitler- dedicada a la discursería, el patrioterismo, y la exacerbación del odio y la xenofobia, escudándose en ese mesianismo contraproducente tan frecuente en los megalomaníacos que se creen con un destino glorioso y místico que les permite saltarse cualquier control, cualquier rigor, y que arrastran a sus pueblos al abismo. Han pasado ochenta años desde los Juicios de Nuremberg y su importancia para el derecho internacional, los derechos humanos y el derecho internacional humanitario constituyó un importante legado que se ha ido perfeccionando con tratados, instituciones y la construcción colectiva de lo que importa: una memoria histórica que no permita la impunidad, y que envíe el mensaje de prevención general acerca de las consecuencias para aquel que utilice la guerra, el genocidio, el odio y la xenofobia como arma política. En Colombia el presidente tiende a banalizar el "nazismo" utilizándolo como un lugar común para señalar a sus contradictores, convirtiéndolo en un estereotipo frecuente para atacar a medios, gremios e instituciones. El uso del término, sin pensar en sus consecuencias, lo minimiza y es una revictimización -a más de una afrenta- con el derecho internacional, algo que en la reducida cosmovisión del petrismo parece no importar, y en donde coexisten dos contradicciones evidentes: su antisemitismo y, paradójicamente, esa fascinación por tildar de nazis a sus contradictores. El Nazismo fue un proyecto construido con mentiras, odios, resentimientos, violación de derechos y garantías, que ganaba elecciones, se tomaba las instituciones, y que derivó en un descalabro moral, económico y social, muy parecido a lo que estos caudillismos plataneros parecen apuntarle. Así como los Juicios de Nuremberg, con sus defectos, fueron históricos por castigar a los nazis, esperemos que nunca más en la historia de la humanidad se tengan que vivir estos crueles episodios, para lo cual el respeto por la justicia, el Estado de Derecho y el Imperio de la Ley son esenciales.
Exsuperintendente de
Industria y Comercio.