Civilización o barbarie
"Mira, mijito, yo ya estoy vieja y el Señor no me tendrá eternamente en este mundo
"Mira, mijito, yo ya estoy vieja y el Señor no me tendrá eternamente en este mundo. Pero me preocupa que siquiera estemos discutiendo de esto", espeta tía Waverly mientras conversamos de los últimos acontecimientos en el ámbito educacional. "Además, es casi una contradicción categorial, como dirías tú en siútico. En colegios y universidades se va a aprender y a crear, a descubrir el inmenso tesoro de las ciencias, las artes y las humanidades, que nos han permitido, además de la religión, salir de las cuevas y bajar de los árboles. Sinceramente no entiendo toda esta violencia, me parece una 'contradicción vital', como dijo alguien alguna vez". Le comento que connotados pensadores y especialistas han dicho que se estarían perdiendo, en algunos sectores por ahora minoritarios, justamente los elementos civilizatorios, además del asunto del control de las pulsiones vitales, de una cierta anomia social y etcétera. "Entonces faltan unas buenas palmadas en el poto, pues, mijito", retruca. "A mi generación nos dieron varias y, que yo sepa, no hay ningún traumado". Le comento que la cosa no es tan simple, que hay problemas estructurales en algunas familias, que la modernidad ha producido esto y aquello, que las redes sociales... Pero no me deja terminar. "!Leseras, mijito, puras leseras¡ Portarse bien (porque al final de eso se trata) se aprende de chiquitito con reglas claras y valores ídem". "Ya, tía", le digo, "¿pero si no hay nadie que las imponga?".