Viernes, 17 de Abril de 2026

El Derecho en ajetreos

UruguayEl País, Uruguay 17 de abril de 2026

Orsi dejó en claro que sigue el caso "con atención y empatía", pero respeta la separación de poderes.

El Presidente Yamandú Orsi recibió en la Torre Ejecutiva a Sara y Ana Martínez, hermanas de Moisés, el joven de 28 años que, tras una vida marcada por la violencia intrafamiliar y repugnantes abusos sexuales, mató a su padre y, por homicidio especialmente agravado, fue condenado a 12 años de penitenciaría.

Tras la reunión, Orsi dejó en claro que sigue el caso "con atención y empatía", pero respeta la separación de poderes. Tal principio es un sobreentendido de nuestra democracia republicana., y sin embargo reconforta que se lo reafirme desde el Poder Ejecutivo en tiempos en que el Derecho cruje y se nos debilita: sí, se nos debilita tanto como la persona, que es su generadora, su protagonista y su meta.

(Recordemos: la separación de poderes no fue dada por firme sino atropellada y ridiculizada cuando la barbarie jurídica de Aparicio Méndez encaramado en la dictadura, sustentó que el poder era uno solo y atropelló al Poder Judicial. No lo olvidemos, porque aquel quiebre nos costó demasiado como para no haber aprendido el valor de reiterar, y reencarnar los principios republicanos en cada generación.)

La sentencia aparece desproporcionada con las tragedias que tuvo que procesar íntimamente el parricida y su familia. Tanto, que se está hablando de, por extrema excepción, "conceder indultos por dos tercios de votos del total de componentes de la Asamblea General en reunión de ambas Cámaras", como establece el numeral 14 dl art. 85 de la Constitución.

Esa alternativa no es desdeñable ya que estamos ante un cuadro deplorable, que renueva el sentimiento de que el Derecho tiene que ser no sólo legal, sino justo; y rejuvenece el deber, proclamado en el cuarto Mandamiento del Maestro Couture: "Tu deber es luchar por el derecho: pero el día que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia".

Si resolviéramos pensar fuerte y en voz alta, nos interpelaríamos con preguntas que necesitan respuestas mucho más afinadas que las del ideario hasta ahora vigente; por ejemplo, ¿nadie responde por el fracaso del sistema de protección judicial y no judicial ante un padre que incurre en los actos de degeneración que obnubilaron al hijo? Esa y muchas otras interrogantes no caben en sistemas que se cierran en protocolos y comunicaciones informáticas, donde las víctimas no encuentran al juez, al actuario o al simple receptor que sabía indignarse y tomar causas al hombro.

En el fracasado Código vigente, el debate doctrinario ha retrocedido ante los poderes de la investigación fiscal, la reducción de las facultades de los jueces y la aceptación resignada de una ciudadanía que abdica de la noble tarea de alzarse como opinión pública.

Y así como el caso de Moisés no es sólo de él, la pauperización que denunciamos no es sólo del Derecho Penal: es del modo de razonar de una cultura en retroceso. El Uruguay necesita revisar su manera de comprender la vida y eso requiere recuperar el sentimiento de valores morales básicos, en vez de alzarnos de hombros y mirar para otro lado poniendo cara de "bueno ¡y qué?" Por eso, situaciones y destinos como el de Moisés Martínez deben sacudirnos las perezas, las modorras y los renunciamientos que nos tienen como mejores que muchos, pero insuficientes para nosotros mismos.

De lo contrario, la decadencia le ganará al porvenir.

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