Seguridad y soberanía energética
Luis Augusto Yepes Gallego
En la definición de la política energética de Colombia es fundamental establecer cuál es el objetivo que se persigue y para ello se encuentran dos términos que se utilizan como si tuvieran el mismo significado: Seguridad y Soberanía Energética
Luis Augusto Yepes Gallego
En la definición de la política energética de Colombia es fundamental establecer cuál es el objetivo que se persigue y para ello se encuentran dos términos que se utilizan como si tuvieran el mismo significado: Seguridad y Soberanía Energética. Y se le puede añadir un tercer término, la Autosuficiencia Energética. ¿Cuáles son las diferencias entre los 3 y cuál es el que mejor refleja la situación colombiana actual y proyectada a mediano y largo plazo? La Autosuficiencia Energética propone que un país debe producir internamente toda o casi toda la energía que consume. Si se logra, tiene la ventaja de aislar al país de los conflictos internacionales como el que actualmente se desarrolla en el medio oriente lo que puede ocasionar interrupciones en el suministro de algunos recursos energéticos como petróleo y gas natural. Además, el precio del recurso energético producido localmente es menor que el importado el cual no paga regalías a contrario del que se produce localmente lo que beneficia a las diferentes regiones. Sin embargo, predicar a ultranza la autosuficiencia energética puede conducirnos a un aislamiento total y a perder conexión con el mundo lo cual es necesario para combinar producción local con productos importados cuando el balance económico lo aconseja. La Seguridad Energética se refiere a la capacidad de un país para garantizar el suministro estable, suficiente y asequible de energía en el corto, mediano y largo plazo. Este concepto enfatiza la resiliencia del sistema ante choques externos: sequías, interrupciones en la cadena de suministro, volatilidad de los precios entre otros. Resulta crítico bajo este concepto que en un conflicto internacional como el actual, el país pueda mantener el suministro de energía utilizando por ejemplo inventarios de petróleo y combustibles como lo señala la AIE y disponer de generación termoeléctrica de respaldo en situaciones de hidrología crítica. La clave: asegurar que la energía esté disponible en cualquier circunstancia. La Soberanía Energética, por su parte, se centra en la capacidad del Estado para tomar decisiones autónomas sobre su política energética, sin quedar subordinado a presiones externas. Esto implica coordinar el abastecimiento interno con las importaciones de energía cuando éstas sean necesarias manteniendo el control y autonomía de las decisiones estratégicas necesarias para garantizar la atención de la demanda nacional. Implica definición de la estrategia y establecer el marco regulatorio para que los agentes puedan colocar la energía. Comparados los tres conceptos, la diferencia esencial radica en su alcance: la seguridad energética busca estabilidad y garantía de suministro; la soberanía, autonomía en las decisiones; y la autosuficiencia, independencia material. Colombia perdió la autosuficiencia en gas natural, puede estar cerca de perderla en petróleo y tiene riesgos en la energía eléctrica, pero aún tiene la soberanía energética para tomar las decisiones que nos permita armar la estrategia general que no lleve a priorizar la seguridad energética como eje central, fortaleciendo la capacidad de respuesta ante eventos críticos, ampliando infraestructura de almacenamiento e importación y diversificando la matriz energética. El diablo está en los detalles.
Analista.