Dentro de tantas noticias electorales, pasó desapercibido el inicio de una investigación por parte del Indecopi sobre un presunto acuerdo entre competidores para manipular el precio de un producto en una región del interior
Dentro de tantas noticias electorales, pasó desapercibido el inicio de una investigación por parte del Indecopi sobre un presunto acuerdo entre competidores para manipular el precio de un producto en una región del interior. Este proceso recién comienza. Hay bastante pan por rebanar y debemos presumir la inocencia de los involucrados. Solo al final sabremos si esta denuncia tiene algún fundamento. Tendremos que esperar.
La reanudación de las actividades de investigación de este tipo de conductas por parte del Indecopi es positivo. Desde la aplicación del régimen del control de concentraciones empresariales (2021), ha sido evidente la reducción en el número e importancia de las investigaciones por concertación.
Con pocos recursos, las actividades del Indecopi se han focalizado en la revisión de operaciones de concentración que en su gran mayoría no representan riesgo alguno para la competencia. Desde el inicio del régimen, el 93% de operaciones notificadas fueron aprobadas de manera pura y simple por no representar riesgos. No generaban ningún problema. Una de las operaciones que fue condicionada por generar un riesgo a la competencia, nunca se concretó (operación KKR/Telefónica/Entel). En este último caso se tiró al tacho de basura la inversión de recursos públicos hecha en la revisión de una operación que no pasó del papel. Gasto inútil persiguiendo ratones o simples fantasmas.
Este descuido de las investigaciones de cárteles de los últimos años ha generado una disminución en la percepción de la efectividad del Indecopi para detectar acuerdos entre competidores, por lo menos a ojos de los actores que siguen más de cerca sus actividades. Según los resultados de la encuesta aplicada por el Centro de Competencia de la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile) sobre la percepción de la institucionalidad de libre competencia en el Perú, en los últimos cuatro años se registra una caída constante en la percepción de su efectividad para detectar este tipo de conductas.
Esto es serio. Este tipo de acuerdos no solo perjudica a los consumidores, sino que ponen en tela de juicio la capacidad del libre mercado de generar bienestar para la gente. El estallido social en Chile (2019) que terminó en un cuestionamiento a su modelo económico y en el inicio de un proceso de reforma constitucional fue alimentado por revelaciones previas de acuerdos colusorios en mercados muy cercanos a la gente (papel higiénico, farmacias y supermercados). Un Indecopi ineficaz frente a conductas colusorias deslegitima el modelo económico de la Constitución y le hace el juego a quienes quieren modificarla que, a juzgar por el resultado de las elecciones, no son pocos.
La reanudación de estas actividades es positivo. Pero un Indecopi descabezado y sin liderazgo no llegará muy lejos en esas iniciativas. En los últimos seis años ha cambiado de manos varias veces (cinco en total). Su actual presidente habría renunciado; circulan especulaciones sobre su reemplazo. Los candidatos que han quedado en carrera, ¿quieren un Indecopi persiguiendo ratones o fantasmas?, ¿fortalecerán su independencia o lo quieren débil para manejarlo a su antojo? ¡Corren las apuestas!<FFFC>