‘Estamos ante una ‘tormenta perfecta’ para los industriales’
En primer lugar, que el tema energético sea una prioridad real en las políticas públicas, con una articulación efectiva de toda la institucionalidad, incluyendo entidades ambientales, para agilizar los proyectos sin sacrificar los estándares necesarios
En primer lugar, que el tema energético sea una prioridad real en las políticas públicas, con una articulación efectiva de toda la institucionalidad, incluyendo entidades ambientales, para agilizar los proyectos sin sacrificar los estándares necesarios. En segundo lugar, garantizar una regulación eficiente y oportuna que brinde certidumbre y permita el desarrollo de nuevos proyectos en condiciones competitivas. Y en tercer lugar, que el sector industrial y productivo sea reconocido como un aliado estratégico. En un contexto de desafíos fiscales y económicos, fortalecer a la industria permitirá generar ingresos, empleo y dinamizar la economía.
En medio de crecientes preocupaciones por un posible déficit de energía y la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño, el sector industrial colombiano enciende las alarmas. Silvana Habib, directora ejecutiva de Asoenergía, gremio que representa a los grandes consumidores de energía del país, expone en esta entrevista el complejo panorama que enfrenta Colombia en materia energética. ¿Cuál es el panorama que ve del sector energético? Recibo este cargo en un momento altamente estratégico para el sector energético. Actualmente, la conversación energética ocupa un lugar prioritario en la agenda, tanto en escenarios públicos como privados, debido a la preocupación existente por el déficit en la oferta de energía y la escasez que se ha venido evidenciando. Esto genera inquietudes relevantes sobre la posibilidad de racionamiento y sobre si Colombia está realmente preparada para afrontar una situación de este tipo. Adicionalmente, este contexto coincide con un momento geopolítico complejo a nivel internacional, donde la energía se ha convertido en un tema central en las relaciones entre países y en la configuración del nuevo orden mundial. En ese sentido, Colombia debe preguntarse cómo garantizar su seguridad energética sin comprometer su soberanía. Frente a la probabilidad del El Niño, ¿cómo se está preparando el sector? Este es un reto considerable. Hemos tenido fenómenos de El Niño en el pasado que no siempre coincidieron con las proyecciones, pero se espera que el próximo, entre 2026 y 2027, sea particularmente fuerte. En estos escenarios, las energías de respaldo son fundamentales. Históricamente, las plantas térmicas a carbón y gas han sido las que han garantizado la seguridad energética en momentos de estrés climático. Para la industria, el gas es un energético estratégico porque permite ese respaldo, es competitivo y además contribuye a la transición energética mientras se incorporan nuevas fuentes renovables a la matriz. En los últimos años, el sistema eléctrico colombiano ha experimentado una situación de estrechez. Para dimensionarlo, entre 2017 y 2018 la oferta de energía firme estaba aproximadamente un 7% por encima de la demanda proyectada, lo que representaba un margen de seguridad. En contraste, para 2026-2027 se proyecta que esta oferta esté cerca de un 6% por debajo de la demanda. Esto implica un cambio crítico: pasamos de tener un respaldo a enfrentar un posible déficit. Por ello, desde Asonergía estamos trabajando con todos los actores del sector y con entidades públicas y privadas para promover la entrada de nueva oferta energética. Esto incluye el avance de proyectos de generación, la permanencia de la hidrología en condiciones de mercado, el fortalecimiento del gas como respaldo y el impulso de energías renovables. Si no se cuenta con suficiente oferta, los precios aumentan, lo que afecta la competitividad y sostenibilidad de la industria. ¿ Les preocupa el abastecimiento de
el gas y el carbón ? Sin duda. Este es un tema central. Estamos trabajando de manera articulada con gremios como Fenalcarbón, dado que el carbón demostró en el último fenómeno de El Niño ser un energético clave para evitar que el país enfrentara apagones. Tanto el carbón como el gas requieren condiciones competitivas. El carbón, en particular, se vio afectado por factores internacionales y por cargas adicionales que impactaron su sostenibilidad económica. Sin embargo, hoy se reconoce nuevamente su importancia como fuente de respaldo. Esto evidencia un patrón: cada vez que se anuncia un fenómeno de El Niño, surge la pregunta sobre qué tan preparados estamos. Por eso, considero fundamental que Colombia evolucione de un sistema reactivo a uno planificado, con mayor oferta, reglas claras y mercados competitivos que garanticen energía confiable a precios sostenibles. ¿Cómo trabaja
la industria para eso? Ha avanzado en autogeneración, en programas de eficiencia energética y espera que los mecanismos de participación de la demanda se implementen pronto para contribuir al sistema. Sin embargo, la confiabilidad del sistema también depende de una regulación adecuada. Se requieren mecanismos de contratación que fomenten la competencia, disciplina en el cumplimiento de la generación, ajustes tarifarios oportunos y una regulación rigurosa que permita mejorar el portafolio energético. Y es importante tener en cuenta las alertas de entidades como el Ideam, que han señalado la posible llegada del fenómeno de El Niño en el corto plazo. Esto exige preparación inmediata, aunque esto depende de que el entorno regulatorio y de mercado lo permita. ¿Cómo se han traducido las decisiones recientes
en materia energética en costos para la industria? El sector industrial ha enfrentado en los últimos años un aumento significativo en los costos de la energía. Esto se explica por la estrechez entre oferta y demanda. La reducción del margen de oferta firme ha tenido un impacto directo en los precios.