Extranjeros están invirtiendo cada vez menos sumas en la economía
La más reciente actualización de las cifras de la Balanza Cambiaria del Banco de la República confirmó el debilitamiento de los flujos de capital hacia Colombia durante el primer trimestre de 2026
La más reciente actualización de las cifras de la Balanza Cambiaria del Banco de la República confirmó el debilitamiento de los flujos de capital hacia Colombia durante el primer trimestre de 2026. Las cifras reflejan una mayor desaceleración de la inversión extranjera directa, una menor salida de capital colombiano al exterior y un deterioro en la inversión extranjera de portafolio, señales que el mercado observa con atención y que coinciden con el ciclo económico de un mayor riesgo internacional y una nueva degradación en materia de calificación internacional por la crisis fiscal. El dato más relevante corresponde a la inversión extranjera directa (IED), que entre enero y marzo de 2026 sumó US$2.129 millones. Aunque sigue representando un ingreso positivo de recursos productivos, la cifra es inferior a la registrada en igual periodo de 2025, cuando alcanzó US$2.341 millones, lo que representó una caída del 9%. La comparación histórica muestra una tendencia más marcada de enfriamiento. En el primer trimestre de 2024 la IED había llegado a US$3.620 millones, mientras que en 2023 se ubicó en US$4.109 millones. Esto significa que en solo tres años los flujos se han reducido casi a la mitad. La caída de la inversión extranjera directa suele interpretarse como una señal de mayor cautela de los inversionistas internacionales frente al entorno local. Factores como incertidumbre regulatoria, debate fiscal, menor crecimiento económico y condiciones financieras globales más exigentes pueden estar detrás de esta moderación. A diferencia de los flujos especulativos, la IED tiene especial importancia porque financia proyectos de largo plazo, genera empleo, impulsa productividad y fortalece sectores estratégicos. Por ello, una reducción sostenida preocupa más que una simple variación de portafolio. Y aunque el Gobierno desestimula la inversión en petróleo, el rubro correspondiente a petróleo y minería reportó una cifra de US$1.652 millones en el primer trimestre, el 77,5% del total, aunque no necesariamente significa que esté llegando ese capital, sino que también pueden corresponder a utilidades que las propias compañías extranjeras del sector destinan a reinvertir o para el pago de impuestos. La inversión colombiana en el exterior también cayó con fuerza. En el primer trimestre de 2026 se ubicó en apenas US$169 millones, frente a US$276 millones en 2025. El contraste con 2024 es mayor, cuando alcanzó US$1.087 millones. En 2023, la salida de capital colombiano hacia inversiones externas fue de US$545 millones. El descenso posterior sugiere que empresas nacionales están actuando con mayor prudencia o concentrando recursos dentro del país, posiblemente por restricciones financieras o menores oportunidades de expansión internacional. Aunque una menor salida de capital puede aliviar temporalmente la cuenta financiera, también puede interpretarse como cautela empresarial. Cuando las compañías reducen sus apuestas internacionales, suele reflejarse un entorno de mayor incertidumbre o necesidad de liquidez local. En el primer trimestre de 2026 registró un saldo negativo de US$28 millones, lo que implica salida neta de recursos. En otras palabras, los inversionistas retiraron más dinero del que ingresaron hacia activos financieros colombianos. La comparación con años anteriores evidencia un deterioro significativo. En 2025 la inversión extranjera de portafolio había sido positiva en US$374 millones, en 2024 sumó US$583 millones y en 2023 llegó a US$990 millones. Estos flujos de portafolio incluyen compras de bonos, acciones y otros títulos locales, por lo que reaccionan rápidamente a factores como tasas de interés, percepción de riesgo país, estabilidad política y expectativas cambiarias. Son recursos más volátiles que la inversión directa. El paso de entradas positivas a salidas netas en 2026 puede indicar que algunos fondos están reduciendo exposición a Colombia o reasignando recursos hacia mercados considerados más seguros o rentables.