Miércoles, 22 de Abril de 2026

Lecciones del regreso a la Luna<2028>

PerúEl Comercio, Perú 21 de abril de 2026

La NASA acaba de concluir con éxito la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años

La NASA acaba de concluir con éxito la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años. Cuatro astronautas ?Reid Wiseman, Víctor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen? a bordo de la nave Orión pasaron casi 10 días en el espacio antes de amerizar con éxito en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego. Este hito marca el retorno de la exploración espacial tripulada y prepara el camino para futuras misiones humanas a la superficie de la Luna. La tripulación obtuvo imágenes extraordinarias de la Tierra y de su satélite; ellas nos recuerdan que la conquista del espacio es una hazaña humana solo posible por los inmensos avances científicos y tecnológicos de nuestro tiempo.





Estos nos permiten conocer mejor el universo y nuestro propio planeta. ¿Qué relación tienen con la vida cotidiana de las y los peruanos? Mucha. La misma infraestructura científica que ha permitido el último viaje alrededor de la Luna está ya mejorando nuestra propia observación de la Tierra, incluyendo el monitoreo ambiental y la gestión del riesgo de desastres naturales, entre otros. El Calendario de Ciencia 2026 de la NASA trae una bellísima imagen de nubes actinoformes (con patrones radiales que recuerdan hojas o rayos) sobre el océano Pacífico frente al Perú. Un instrumento especializado del satélite PACE, también de la NASA, hizo posible esta obra de arte de la fotografía espacial, y forman parte de la misión que estudia el plancton marino y las partículas en las nubes y la atmósfera, con el propósito de desentrañar nuevos misterios en la interacción del océano y el clima.



Las nubes actinoformes se desarrollan sobre una extensa sábana nubosa ?tan característica del cielo panza de burro de Lima, expresión usualmente atribuida a Héctor Velarde? que ayuda a regular la radiación solar que ingresa al océano. En interacción con la corriente de Humboldt, este sistema da lugar a una de las zonas marinas más productivas del planeta, pues, aunque representa menos de 0,1% de la superficie oceánica global, aporta alrededor del 10% de la pesca marina mundial. Cuando este sistema se altera ?por ejemplo, durante eventos de El Niño? cambian las nubes, la temperatura del mar, las condiciones atmosféricas sobre la costa, la disponibilidad de nutrientes y la productividad pesquera. Esto importa profundamente al Perú, donde casi 6 de cada 10 habitantes viven en la costa. Estudiar estas nubes desde el espacio permite mejorar los modelos de clima y variabilidad oceánica, con impacto directo en seguridad alimentaria, gestión del agua y resiliencia económica.



La ciencia espacial no comienza ni termina en las grandes potencias. El Perú, por ejemplo, cuenta con capacidades valiosas, aunque todavía modestas: la Base Científica Punta Lobos, en Pucusana, para el monitoreo solar y sus efectos sobre la alta atmósfera; el Centro de Observaciones Espaciales, en Huancayo, con instrumentos de una red latinoamericana de detectores para estudiar rayos cósmicos y clima espacial; el Observatorio Astronómico de Moquegua, donde opera el telescopio óptico de mayor apertura del país; y PerúSAT-1, primer satélite peruano de observación de la Tierra de resolución submétrica, cuyas imágenes se utilizan para el monitoreo de incendios forestales, inundaciones, vigilancia de fronteras y otros procesos críticos. Sin embargo, estas capacidades siguen siendo limitadas frente a la escala alcanzada por Chile, un caso excepcional en Sudamérica por las extraordinarias condiciones astronómicas del desierto de Atacama y por una estrategia nacional sostenida de cooperación científica internacional.



La ciencia básica, la astronomía y las ciencias espaciales no son lujos de países ricos ni extravagancias futuristas. Son inversiones estratégicas que generan capacidades para observar, anticipar, decidir y cooperar mejor. Si el Perú quiere prepararse frente al cambio climático, gestionar con mayor inteligencia sus recursos y formar nuevas generaciones científicas, debería consolidar sus capacidades espaciales y articular mejor los datos satelitales con las políticas públicas. Volver a la Luna no significa solo retomar una gran aventura humana, significa también fortalecer la ciencia y la tecnología que necesitamos para entender mejor la Tierra y enfrentar sus desafíos.<FFFC>
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