Jueves, 23 de Abril de 2026

Windpeshi: ¿Ecopetrol compró proyecto inviable en La Guajira?

ColombiaEl Tiempo, Colombia 23 de abril de 2026

El proyecto eólico Windpeshi, en La Guajira, volvió a detenerse tras seis días consecutivos de cierre por parte de comunidades Wayuu, reabriendo interrogantes sobre la viabilidad de una iniciativa que Ecopetrol adquirió en 2025 pese a un historial de retrasos, bloqueos y abandono por su anterior operador

El proyecto eólico Windpeshi, en La Guajira, volvió a detenerse tras seis días consecutivos de cierre por parte de comunidades Wayuu, reabriendo interrogantes sobre la viabilidad de una iniciativa que Ecopetrol adquirió en 2025 pese a un historial de retrasos, bloqueos y abandono por su anterior operador. La interrupción ocurre en medio de reclamos por el presunto incumplimiento del derecho a la consulta previa, un punto que no solo afecta el desarrollo inmediato del parque, sino que vuelve a poner en discusión la capacidad de ejecución de proyectos energéticos en la región. Mientras Ecopetrol mantiene su apuesta por reactivar la obra, expertos advierten que los problemas que llevaron a la salida de su anterior dueño no han desaparecido. Las comunidades que mantienen el cierre sostienen que el avance del proyecto ha alterado dinámicas sociales y culturales, además de generar preocupaciones por impactos ambientales. Según medios locales, líderes indígenas señalan que no todas las autoridades tradicionales han sido incluidas en los procesos de concertación, lo que ha derivado en nuevas tensiones internas y en la decisión de bloquear el acceso a las obras. Windpeshi, diseñado para instalar 41 aerogeneradores y alcanzar una capacidad de 205 megavatios, es presentado por Ecopetrol como una pieza relevante dentro de su estrategia de transición energética. Sin embargo, en el terreno, el proyecto sigue sin retomar un ritmo sostenido de ejecución y acumula nuevos episodios de parálisis. Un activo cuestionado desde su origen El parque eólico no comenzó bajo la administración de Ecopetrol. Su estructuración inició entre 2019 y 2020, y en 2021 Enel dio inicio a la construcción con una meta de entrada en operación entre 2022 y 2023. Ese cronograma nunca se cumplió. Durante 2022 y 2023, el proyecto enfrentó más de 33 bloqueos por parte de comunidades locales, lo que ralentizó las obras y elevó los costos. En mayo de 2023, Enel decidió suspenderlo de manera indefinida cuando apenas alcanzaba un 25% de ejecución. La decisión de abandonar el proyecto es uno de los puntos que hoy alimenta las dudas sobre la compra realizada por Ecopetrol. Un experto del sector energético consultado sostiene que la iniciativa ya presentaba señales de inviabilidad antes de cambiar de manos. "Ecopetrol compra ese proyecto que ya estaba en una mala condición. Enel había trabajado dos años y en la realidad solamente había avance de un año. Es decir, iban con un 50% de atraso en tiempo", explicó. El mismo analista señala que los bloqueos no eran un evento aislado, sino un factor estructural del proyecto. "Ya teniendo licencia y todo lo demás, eran bloqueos y bloqueos y bloqueos. Entonces la compañía dice: si sigo en esto voy a terminar entrando mucho después, me vale mucho más y nunca voy a recuperar esa plata". En ese contexto, la salida de Enel no fue un episodio puntual, sino el resultado de una acumulación de riesgos operativos, sociales y financieros que, según expertos, ya estaban incorporados en el activo adquirido posteriormente por Ecopetrol. La apuesta bajo presión En julio de 2025, Ecopetrol anunció la compra del 100% de Windpeshi como parte de su estrategia de diversificación energética. La empresa proyectó una inversión cercana a los 350 millones de dólares para completar la obra entre 2025 y 2027. La operación fue presentada como una oportunidad para avanzar en generación renovable y reducir la dependencia de fuentes fósiles. Sin embargo, desde el inicio surgieron interrogantes sobre si la compañía estaba asumiendo un proyecto con problemas estructurales no resueltos. El experto consultado plantea esa duda de manera directa: "Estoy comprando un proyecto siniestrado. Es un proyecto que ya estaba cancelado por una compañía que dijo yo no puedo seguir acá". A su juicio, la decisión de Ecopetrol se sustentó en la expectativa de lograr una gestión social más efectiva. "Lo compra con la promesa de que sí es capaz de gestionarlo con la gente o de pronto compra un hueco. Se tiraron de cabeza suponiendo que eran capaces de destrabar el proyecto". El paso del tiempo, sin embargo, no ha disipado esas dudas. "Llevan dos años y medio con el proyecto y no ha pasado nada", afirmó. Aunque Ecopetrol reportó avances superiores al 90% en procesos de consulta previa a finales de 2025 y su Junta Directiva aprobó recursos para la reactivación, los nuevos bloqueos evidencian que los acuerdos alcanzados no han logrado estabilizar el entorno social. El nuevo cierre del proyecto vuelve a poner en primer plano el papel de la consulta previa en la ejecución de iniciativas energéticas en territorios indígenas. En La Guajira, la presencia de múltiples comunidades Wayuu ha implicado procesos extensos y fragmentados que afectan los cronogramas. El viceministro de Energía, Víctor Paternina, reconoció que existen dificultades, aunque insistió en que no son insalvables. "Hoy podemos tener dificultades, pero después que se haga un trabajo social mancomunado con los líderes, de la mano con las comunidades, eso seguramente se destraba", señaló.
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