"Sentir dolor no significa que no debas seguir corriendo rápido y fuerte"
De visita en Chile, la figura icónica del mediofondo y fondo estadounidense salpica parte de su método. "A veces la mente se rinde antes que tu cuerpo, la parte mental es clave", apunta. Contemporáneo de Mo Farah y Eliud Kipchoge, concluye: "Ellos me llevaron a ser mejor".
Galen Rupp es rápido -como en la pista y en el asfalto- para pasar de un tema a otro. Retrocede a episodios de su brillante carrera, recuerda detalles y sensaciones únicas que entrega el alto rendimiento. El último de los 25 giros en la final de los 10 mil metros en Londres 2012 lo ubicaba en cuarta plaza, aventajado por Mo Farah y dos africanos, además del etíope Kenenisa Bekele colgado a su espalda. El final fue electrizante.
"En ese momento, recuerdo haber estado un poco ansioso de la posición. Los Juegos Olímpicos son algo tan grande que solo ocurre cada cuatro años, que realmente quería que todo saliera perfecto. Y quizás estaba un poco tenso en las primeras vueltas. Recuerdo claramente que mi compañero de entrenamiento, Mo Farah, hacía pequeños movimientos delante de mí y yo quería asegurarme de estar listo para todo. Y él simplemente me tocó y me dijo: 'No te preocupes por él, amigo. Vamos a estar bien. Solo tenemos que quedarnos atrás y al final les vamos a ganar a todos en el sprint' . Y eso realmente me calmó mucho. Fue como 'ok, no puedo alterarme tanto tan temprano, tengo que relajarme y recordar cuál era el plan de carrera' . Fue genial tener a ese compañero ahí", le dice a "El Mercurio" el oriundo de Portland, que en dicha jornada tras un remate infernal se colgó la medalla de plata, brindando un podio a Estados Unidos en dicha prueba después de 48 años.
Rupp, que de niño se cambió del fútbol a los track y eludió un asma ("sufro con el aire frío", repite), dominó todo el mediofondo norteamericano a nivel universitario y profesional, para luego irrumpir en el maratón, disciplina en la que se colgó el bronce en Río 2016. Las lesiones y cirugías nunca lo doblegaron. "Tuve que aprender a correr de nuevo", dijo hace dos años tras corregir una lesión de cadera.
- ¿Cómo es su relación con el dolor?
"El dolor siempre ha sido parte del alto rendimiento. Si tu cuerpo nunca se resiente, probablemente no estás trabajando lo suficiente. No puede ser todo el tiempo, pero con la experiencia aprendes a lidiar con eso y a entender que sentirte adolorido a diario no significa que no puedas seguir corriendo fuerte o rápido. Hay una diferencia entre sentir dolor y estar lesionado. Cuando estás lesionado, cojeas o no puedes funcionar normalmente, es momento de parar, descansar y darle tiempo al cuerpo para recuperarse. Siempre he pensado que es mejor perder uno o dos días y ser inteligente, que intentar ser 'duro' y seguir con una lesión que luego te haga perder semanas, meses o incluso años. Hay muchas cosas que pueden doler, pero no necesariamente te hacen mejor, y ahí tienes que ser inteligente. Es una línea muy fina. Pero sí, la mayoría de las veces el cuerpo duele".
Invitado por Nike, Gupp (39 años) brindó ayer un conversatorio y mañana presenciará el Maratón de Santiago. "Visualicen la carrera, no crean que saldrá todo bien, eso sería un sueño, siempre habrá dificultades, pero ahí recuerden lo que sufrieron en los entrenamientos y les dará seguridad; sean conservadores para que lleguen con energías", les recomendó a los aficionados que enfrentarán el desafío capitalino (ver infografía).
Aseguró estar convencido de que el límite de las dos horas en maratón será roto. "Ya lo hizo Eliud (Kipchoge, en un espectáculo no oficial), así como (Roger) Bannister en su momento bajó los 4' en la milla, esos pioneros son necesarios", precisó. "¿Si hubiese sido mejor o peor no ser contemporáneo de Farah y Kipchoge? Solo Dios lo sabe. Sí diré que con Mo nos hicimos mejores entrenando juntos (bajo el régimen de Alberto Salazar). Al principio, cuando él estaba pensando en venir, yo estaba un poco dudoso de tener a alguien tan bueno, un competidor, entrenando conmigo. Me preocupaba. Pero recuerdo que mi entrenador en ese momento me dijo: 'Quieres ser el mejor del mundo algún día, ¿cierto?' . Le dije que sí. Y me respondió: 'Bueno, igual vas a tener que vencer a todos si quieres ser el mejor del mundo' . A veces necesitas a alguien que te empuje todos los días, fue lo mejor que me pudo pasar", razona.
'' (Steve) Prefontaine era extrovertido, yo lo contrario. Desde niño he seguido su actitud: correr siempre con valentía y llevarte al límite absoluto cada vez que compites".