Domingo, 26 de Abril de 2026

Peleas callejeras y denuncias por violencia doméstica: la turbulenta vida del repartidor que mató al delivery

UruguayEl País, Uruguay 26 de abril de 2026

En 2023 le quitaron la patria potestad de su hijo; recientemente participó de altercados con un camionero y un cuidacoches. Allegados lo apoyan, pero reconocen que lo que hizo "no tiene justificación".

Amenazas con un arma blanca, episodios de conducción agresiva y reacciones impulsivas forman parte del historial reciente del hombre imputado por el homicidio de Juan Carlos, el repartidor de 62 años asesinado tras una discusión de tránsito en el Centro de Montevideo.

"Parecía un tipo normal", dijeron a El País vecinos del barrio Capurro y personas que lo conocieron en distintos ámbitos. Sin embargo, detrás de esa imagen convivía una historia personal marcada por conflictos y reacciones violentas.

Como chofer profesional, pasaba días y noches fuera de su casa conduciendo camiones de una empresa privada que tenían como destino u origen el Puerto de Montevideo. En ese ámbito, según relataron colegas de él a El País, había protagonizado algunos altercados.

Una semana antes del homicidio, Nicolás -también camionero-, tuvo un cruce con él. "Lo conocí ese día, cuando me chocó el camión. Estaba lenta la fila porque justo iba entrando el tren al puerto y le dio un ataque de ira", contó a El País. Según su relato, el agresor le "tiró el camión encima" y le rompió un espejo, lo que derivó en una confrontación.

Pero no fue el único en relatar este tipo de situaciones. Otros colegas que prefirieron mantener el anonimato aseguraron a El País que el hombre "manejaba a gran velocidad" y que ya había tenido otros conflictos. Algunos lo definieron como "un kamikaze".

Si bien es oriundo de Rivera, desde hace algunos meses vivía en la casa de su pareja, en el barrio Capurro. La mayoría de los vecinos dijeron conocerlo únicamente "de vista", aunque otros afirmaron que era una persona "con la que se podía hablar lo más bien", pero "tenía sus rayes".

Semanas antes del asesinato de Juan Carlos, protagonizó un episodio de violencia con un cuidacoches. Según testigos, este último le reclamó por un pago pendiente, ya que le había hecho "una changuita" y el imputado le había prometido un pago por adelantado.

Ante los reproches del cuidacoches que esperaba en la vereda, el joven salió de la casa con una cuchilla y lo amenazó. Mientras tanto, la pareja del hombre le gritaba desde adentro de la casa para que se detuviera. Luego retrocedió y al día siguiente le pidió disculpas.

El País concurrió a la dirección aportada por el hombre en sede judicial con el objetivo de conocer la versión de su entorno, pero quienes estaban en la vivienda aseguraron no tener vínculo con él. Vecinos señalaron que vivía allí con la familia de su pareja.

Allegados al imputado dijeron que el hombre se encontraba afectado por situaciones ocurridas en los últimos años. Una de ellas fue el fallecimiento de su padre y peleas con exparejas que habían terminado de la peor manera.

A fines de 2021 fue denunciado por violencia de género, por lo que debió utilizar tobillera electrónica. La investigación no arrojó resultados y la medida fue levantada a pedido de la denunciante tras cumplirse el plazo reglamentario.

A fines de 2023, otra expareja se presentó ante un Juzgado de Familia para solicitar la pérdida de la patria potestad del hombre con respecto a un hijo de tres años, lo que finalmente se concretó. "Hace 3 años aproximadamente que él no tiene contacto con su hijo, no le ha prestado ayuda económica, espiritual, moral", dice la resolución a la que accedió El País.

Temperamental



Según reconstruyó El País, tuvo una infancia marcada por problemas familiares y escasa contención. Al terminar la primaria comenzó a trabajar en labores físicos como cortar leña o ayudar en talleres mecánicos. Con el paso de los años aprendió a manejar y se convirtió en conductor de camiones.

En ese contexto conoció a F. M. (iniciales de un expatrón y amigo que pidió no ser identificado), que incluso llegó a recibirlo en su casa durante ocho meses. "Un día me pidió para dormir adentro del camión porque no tenía dónde ir", relató a El País. En ese momento le generó "una piecita" en su casa y lo acogió.

"Los niños (hijos de F. M.) lo adoraban, era laburante", describió, aunque reconoció que se trataba de una persona "muy temperamental". Si bien el ahora imputado trabajó para su amigo durante un tiempo, en los últimos meses lo hacía como eventual.

Un día después del homicidio del repartidor, por el que el hombre fue detenido, F. M. le envió un mensaje para ofrecerle un trabajo, pero nunca obtuvo respuesta. Esto no le resultó extraño, ya que podía pasar que el hombre estuviera trabajando en el interior como tantas otras veces. Horas más tarde se enteró que en realidad su amigo se encontraba detenido.

Actualmente, el homicida se encuentra recluido en la cárcel de Punta de Rieles, donde está realizando distintas actividades deportivas y laborales. "Está arrepentido. Cometió un error y va a pagar", concluyó F. M.

Otros allegados aseguraron que en los últimos meses el hombre "venía repuntando" y que mantenía su compromiso laboral. Pero ese proceso convivía con conflictos, como el protagonizado con el cuidacoches de Capurro o el relatado por su colega camionero.

Sus patrones actuales manifestaron su apoyo tras el episodio reciente protagonizado con el repartidor pagando una defensa privada. Uno de los empresarios consultados por El País afirmó: "El tipo no es ningún asesino, no salió a matar a nadie, pero lo que hizo no tiene justificación".

Desde Rivera, la madre del hombre agradeció el apoyo de familiares y amigos a través de mensajes de WhatsApp a los que accedió El País. "En mis ojos no es un asesino, es mi hijo. Lo voy a amar y dar fuerzas hasta el final", expresó entre llantos.

Homicidio


La noche del lunes 13 de abril fue escenario del hecho que terminó con la vida de Juan Carlos, repartidor de origen venezolano, de 62 años. Había llegado a Uruguay seis años atrás con el objetivo de dar una mejor calidad de vida a su familia, que se mudó después que él.

Considerado un "pionero" en las aplicaciones de reparto de comida, Juan Carlos se movía por la calle Cuareim, cuando intentó rebasar un vehículo y se cruzó por delante de quien luego sería su agresor, según relató la Fiscalía de Homicidios de 3er Turno, ahora encabezada por Silvana Mastroianni.

Los allegados del agresor sostienen otra versión y aseguran que el conflicto ya llevaba varias cuadras, en las que el repartidor habría "chocado el auto varias veces". Hasta el momento, esto no consta a nivel judicial.

Ambos vehículos se detuvieron algunos metros más adelante debido a un semáforo. En ese momento, el hombre se bajó de su auto para increpar al repartidor. Si bien este intentó calmar la situación, según aportaron luego testigos ante la Policía, el agresor volvió al auto para tomar un arma blanca. Pateó la moto y luego lo apuñaló. Si bien tras ser detenido declaró que había utilizado un destornillador, la autopsia reveló que esto no era posible por el tipo de herida. La hipótesis es que usó una cuchilla larga.


Imágenes captadas por un vecino muestran a la víctima pidiendo auxilio mientras su agresor se daba a la fuga.

Un comerciante que vio lo sucedido ayudó a Juan Carlos a sentarse en un cajón y llamó a la Policía, que llegó rápidamente al lugar y lo trasladó al Hospital Maciel, donde finalmente falleció.

A través de la matrícula del auto, los investigadores realizaron un mapeo rápido por medio de cámaras de videovigilancia y consiguieron ver el recorrido del agresor. Una hora y media después, volvió a pocas cuadras de la escena del crimen, donde fue visto por funcionarios policiales que procedieron a su detención. Para ese momento, el hombre estaba en el asiento de acompañante (manejaba su pareja) y se había cambiado de ropa.




Dos días después, el juez Oscar Pereyra aceptó la solicitud de Fiscalía de formalizar la investigación contra del hombre por un delito de homicidio a título de dolo eventual. Este delito se imputa cuando el autor no busca directamente causar la muerte, pero actúa sabiendo que existe una alta probabilidad de producirla.
https://x.com/TelenocheUy/status/2044105669796618460En la audiencia de formalización, a la que asistió El País, la fiscal Mastroianni relató que la noche del homicidio, el ahora imputado denunció haber sido agredido en un altercado de tránsito. Un médico forense lo revisó y constató que no tenía lesiones, por lo que su relato carecía de sentido.

En caso de mantenerse la calificación jurídica, el delito imputado tiene una pena mínima de cuatro años de prisión y una máxima de 18. Actualmente se encuentra cumpliendo con 100 días de prisión preventiva, medida que puede ser extendida en caso de que Fiscalía lo solicite próximo a su vencimiento.

Por otra parte, las abogadas de la familia de la víctima, Elizabeth Frogge y Libia Solorzano, buscan que avance la investigación contra la pareja del imputado, asegurando que pudo haber existido omisión de asistencia y difamación a la víctima con una denuncia falsa. Hasta el momento, Fiscalía no ha solicitado audiencia por este tema y aguarda por mayores elementos para avanzar.



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