Próxima Bienal de Venecia desde lo terrenal "vuelve a mirar al cielo"
El presidente de la Bienal de Arte, Pietrangelo Buttafuoco, afirma que se trata de una muestra impregnada de espíritu, "de una dimensión casi sagrada". La curaduría de Koyo Kouh, fallecida repentinamente, se conserva íntacta. Y entre los envíos de los países causa expectación el del Vaticano, con Patti Smith y figuras rockeras; Polonia y "la cultura sorda". El envío de Chile promete con las "Interrealidades", de Norton Maza.
En los antiguos arsenales de Venecia, en el histórico Giardini, en palacios y hasta en conventos de la ciudad han empezado a montarse y a afinarse las obras con premura para la próxima 61 {+a} versión de la Bienal de Arte. Una versión que se proyecta como muy especial, que apela a lo poético, a la paz, a la música y a lo marginal. Y que paradojalmente se inaugura el 9 de mayo, en tiempos de guerra. Habrán probables ausencias: se ve difícil que lleguen todas las representaciones de países cuyos espacios aéreos están cerrados. Aunque esto cambia cada día. No hay que olvidar que en la bienal pasada participó Ucrania, en plena guerra, con un emblemático proyecto.
Pero la ausencia más notable es la de Koyo Kouh, la curadora general elegida para dirigir esta Bienal. La prestigiosa comisaria sudafricana, integrante del equipo curatorial de dos versiones de la Documenta, falleció repentinamente días antes de presentar públicamente su curaduría, en mayo del 2025. Había trabajado intensamente, tenía definidos el marco teórico y la lista de los 111 artistas invitados. Se decidió conservar su propuesta intacta. El presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, explica que "las páginas que Koyo nos envió hace casi un año ofrecen una visión contundente de su práctica curatorial y expresan con claridad cristalina su concepción de lo que debe ser una exposición. Nos presenta esa idea a través de la metáfora 'Sembrar semillas', y es a partir de su enseñanza que su equipo y la bienal la ofrecen hoy al mundo. Se trata de una muestra impregnada de una dimensión casi sagrada que vuelve a situar a la persona en el centro, redescubriendo el sentido de estar en el mundo al recuperar la proporción respecto de todos los elementos terrenales y al volver a mirar al cielo".
"Las canciones de quienes producen belleza continúan"
La curaduría -denominada por su autora "En tonos menores"- apela a "cambiar a una marcha más lenta y sintonizar frecuencias de modo menor". Su llamado impregna también a las representaciones de diversas naciones, como el envío del Vaticano que llega con la rockera Patti Smith y otros 20 creadores contemporáneos. El pabellón de Polonia es otro de los que causan expectación: versará sobre la sordera a través de filmaciones y música bajo el agua. También Chile promete: el pabellón nacional estará con construcciones y dioramas del artista Norton Maza, que evocan desde paisajes hasta la gran pintura de Rembrandt en torno a una propuesta sobre "Interrealidades". El ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, destaca a "El Mercurio": "Su aporte al arte contemporáneo que invita a reflexionar y a dialogar críticamente a partir de su obra". El trabajo del artista chileno sintoniza también con "Tonos menores".
El texto curatorial de la propuesta central rechaza también "la grandilocuencia orquestal, en cambio, "cobran vida los tonos tranquilos, las frecuencias bajas, los consuelos de la poesía hacia un lugar y una manera 'más allá'. El modo menor requiere una atención que apela a las emociones". El llamado se asocia también con extrañeza, melancolía y dolor; manifiesta, a su vez, alegría, consuelo, esperanza y trascendencia.
El llamado de Koyo Kouoh consigna que "la música continúa, aunque se pierda a menudo en la angustiosa cacofonía del caos actual que asola al mundo. Siguen las canciones de quienes producen belleza a pesar de la tragedia; las melodías de los que huyen recuperándose de las ruinas, las armonías de aquellos que sanan heridas y mundos".
El presidente de la Bienal explica que la muestra central se organiza en función de hilos conductores: Santuarios, que se relacionan con homenajes a determinados artistas; Procesión, que lleva a los espectadores a participar y que no solo miren las obras; escuelas, descanso y performances . Y entre los 111 artistas invitados por Koyo -colectivos o artistas individuales de diversos continentes, vivos o muertos-, habrá obra de Marcel Duchamp y figura también Alfredo Jaar, quien desarrolla trabajos sobre la condición humana, con comunidades en riesgo y realidades extremas (como el genocidio en Ruanda), a través de una rigurosa estética.
Entre el silencio polaco y el rock del Vaticano
Uno de los envíos que más expectación despierta es el del Vaticano. En la última versión remeció cuando en un antiguo convento replicó una cárcel de mujeres en donde reclusas permanecían y recibían a visitantes. El Papa Francisco visitó el pabellón... Pero esta versión es muy vanguardista, con un énfasis en la cultura contemporánea. El envío con artistas y/o sus obras cuenta entre sus figuras principales a la cantante de rock estadounidense Patti Smith y a la arquitecta mexicana Tatiana Bilbao, junto a cineastas y figuras de la música electrónica.
Recogiendo la cita de la Bienal, "que apela a la experiencia sensorial y meditativa, el rol emocional y afectivo -señaló en un comunicado el Dicasterio para la Cultura y Educación-, los 24 artistas seleccionados forman parte de la propuesta, en sintonía con la orientación conceptual de la bienal: invita a ralentizar el ritmo y abrir espacios de reflexión y silenciosos".
La incorporación del arte contemporáneo a la Iglesia Católica no es nueva. Y la cantante, poeta y artista visual Patti Smith fue elegida "porque subraya el cruce entre espiritualidad, palabra poética y experimentación sonora", señalan. La arquitecta Tatiana Bilbao, por su parte, -reconocida por su enfoque humanista y social de la arquitectura- tiene una relación con el Vaticano desde que participó con su obra abierta para el pabellón de arquitectura. Participan, además, cineastas y pioneros de la música electrónica como Brian Eno.
Pero toda esta curaduría "está inspirada en la vida y herencia espiritual de la santa Hildegard von Bingen. El pabellón -explicaron en la Santa Sede- "se configura como un espacio de contemplación y escucha profunda, titulado "El oído es el ojo del alma". Y la participación del Vaticano se desarrollará en dos sedes históricas de Venecia: el jardín místico de las Carmelitas Descalzas, en el barrio del Cannaregio, un oasis espiritual y botánico de 500 metros, "donde dialogarán nuevas obras sonoras con cantos y visiones de la santa medieval, a través de voces, instrumentos y silencios". Mientras en Santa María Auxiliadora, en Castello, se presentará un archivo vivo de la santa alemana. "La instalación final adoptará la forma de una monumental constelación de imágenes y películas, que se articula en 12 estaciones". El proyecto fue comisariado por el cardenal José Tolentino de Mendonca, prefecto del Dicasterio para la Cultura y Educación.
El pabellón de Polonia, en tanto, estará dedicado a la escucha de las lenguas marginales, "a la cultura de la sordera", según la denominan. Una instalación audiovisual -filmada en su mayoría bajo el agua- aborda el delicado tema. "Entrelaza la cultura sorda con el canto de las ballenas y la comunicación 'más que humana' en diálogo con la curaduría central. La propuesta se inspira en la metáfora musical de los tonos menores".
"Liquid Tongues" es un proyecto de investigación centrado en la escucha de las lenguas marginadas. Participan colectivos de personas sordas y oyentes. "En la narración hay historias de pérdidas y reconstrucción, que van desde el renacimiento de culturas balleneras hasta intentos contemporáneos de recuperar sistemas de comunicación olvidados". La obra está integrada por cinematografía bajo el agua, componentes sonoros, dimensión física de la experiencia que se traduce en ondas acústicas y la coreografía se inspira en el movimiento de los bancos de peces, precisan.
El pabellón de Alemania, mientras tanto, iba tener a dos artistas: la influyente Henrike Naumann junto a Sing Teu. Pero Naumann falleció a los 41 años: su obra de investigación -reconocida por sus instalaciones inmersivas- abordaba una parte de la historia de Alemania oriental y las consecuencias de la Guerra Fría con un resurgimiento del movimiento nacional socialista. Hay expectación si acaso ello se expondrá. Alemania exhibió en la Bienal de 2011 el trabajo desgarrador de otro gran artista que murió de cáncer antes de llegar a Venecia y quien obtuvo el primer premio póstumo: Christoph Schlingensief.
Los eventos colaterales son, por su parte, de especial interés. Fuera de competencia y de la curaduría, entre ellos sobresalen los museos de Francois Pinault. Se preparan para abrir con sus apuestas contemporáneas. En el Palazzo Grassi exhibirán pinturas de Michael Armitage y las instalaciones multimedia de Amar Kanwar con su mirada poética sobre situaciones personales y sociales. Mientras en Punta della Dogana expondrán pintura de Lorna Simpson y el proyecto "Algebra" de Paulo Nazareth. Hay mucho más y entre las decenas de muestras llegan obras de Picasso, Morandi y Parmigiano para establecer un diálogo sobre naturalezas muertas. Esto en pleno centro de Venecia: en la Galleria Plaza de san Marcos.
"La curaduria apela a cambiar a una marcha más lenta y sintonizar frecuencias de modo menor".Presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco