La diputada colorada Carolina Benech presentó una iniciativa para modificar la normativa vigente, cuestionada por su carácter restrictivo. El caso de Valentino, el único nacimiento bajo este régimen, expone los límites del sistema actual.
La diputada colorada Carolina Benech presentó un proyecto de ley para modificar la regulación de la gestación subrogada en Uruguay, con el objetivo de ampliar el acceso a esta técnica y actualizar una normativa que según plantea deja a parte de la población por fuera. Actualmente, la iniciativa se encuentra en estudio en la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social de la Cámara de Diputados.
El tema cobró visibilidad a partir del caso de Valentino, el único niño nacido bajo esta modalidad en Uruguay. Otro embarazo fue aprobado, pero no se logró completar la gestación. En total, incluyendo estos casos, la Comisión Honoraria de Reproducción Humana Asistida del Ministerio de Salud Pública (MSP) ha recibido siete planteos de familias que buscan acceder a la subrogación.
El proyecto introduce modificaciones en los artículos 25 y 31 de la Ley Nº 19.167, que regula las técnicas de reproducción humana asistida. Si bien Uruguay fue pionero en la región al aprobar esta normativa hace más de una década, el marco vigente establece condiciones restrictivas para acceder a la gestación por sustitución.
En particular, la ley dispone que sólo pueden gestar bajo esta modalidad mujeres con vínculo de consanguinidad de segundo grado con alguno de los llamados "padres de intención", es decir, las personas que asumirán legalmente la maternidad o paternidad del niño, independientemente de quién curse el embarazo. En la práctica, esto limita la gestación subrogada a casos entre hermanas o cuñadas. La diputada plantea que es precisamente en esos casos donde la norma deja de contemplar la realidad. "¿Qué pasa con quien no tiene ese familiar? ¿Qué pasa con una mujer que es hija única? ¿Qué pasa cuando alguno de los integrantes de la pareja no puede procrear? ¿O cuando, aun teniendo familia, no hay quien pueda o quiera asumir ese rol?", cuestiona.
En diciembre de 2022, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto que ampliaba el grado de consanguinidad incluyendo a tías, sobrinas y primas, además de madres (o sea, las abuelas del futuro niño), pero la iniciativa no avanzó en el Senado.
En esa línea, la diputada colorada retoma y profundiza ese enfoque: no solo propone extender los vínculos familiares habilitados, sino también que la Comisión Honoraria de Reproducción Humana Asistida pueda contemplar excepciones en casos que no involucren directamente a un familiar.
"Hay mucha gente que no tiene familia, o que, aun teniéndola, no cuenta con alguien dispuesto a llevar adelante el embarazo", señaló, y remarcó que son esas situaciones las que más le preocupan y que el proyecto busca atender.
Según señala, la consecuencia es clara: quienes no cumplen con esas condiciones quedan por fuera. En ese sentido, advierte sobre una "verdad incómoda": no existe una igualdad real cuando el acceso a formar una familia depende de las circunstancias personales o de los recursos económicos. Además, dice que en muchos casos, la única alternativa es recurrir al exterior, siempre que se cuente con los recursos para hacerlo.
Según especialistas, esta exigencia para la subrogación hermana o cuñada reduce de forma significativa las posibilidades de acceso al procedimiento. La ginecóloga especialista en medicina reproductiva Lucía Abulafia coincide dice que si bien entiende que el objetivo es evitar la mercantilización y proteger a las gestantes, advierte que, en los hechos, la ley termina dejando a muchas personas por fuera. "Hay mujeres que no pueden acceder simplemente porque no tienen una hermana o cuñada disponible", explica.
Para el director del área de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de MSP, Rafael Aguirre, uno de los ejes más sensibles es el de la compensación económica. Advierte que no es fácil legislar sin correr el riesgo de que mujeres en situación de vulnerabilidad sean empujadas a someterse a estos procesos por necesidad. Al mismo tiempo, reconoce que en otros países los pagos contemplan no solo una retribución, sino también los costos y el impacto físico, emocional y laboral que implica un embarazo.
Caso único que sienta precedente
El 7 de julio de 2025 nació en el hospital de Tacuarembó el primer niño gestado por subrogación en Uruguay bajo la normativa actual. Se trata de Valentino, hijo de Valeria Meneses y Luis Martínez.
El proceso se concretó gracias a que la gestación fue llevada adelante por una hermana de la madre, en línea con los requisitos legales vigentes. El caso fue seguido de cerca por autoridades sanitarias y puso en evidencia las limitaciones del sistema. La madre de Valentino nació con una malformación uterina que no le permitió quedar embarazada y nunca menstruó.
Uno de los puntos centrales fue la definición legal del nacimiento. En Uruguay, la ley establece que la madre es quien da a luz, pero en este caso se aplicó una excepción: el certificado de nacido vivo se emitió directamente con los nombres de los padres de intención, tras una coordinación con el Registro Civil. Es decir, Luis y Valeria figuran como padres de Valentino Martínez Meneses.
También el equipo del hospital de Tacuarembó recibió capacitaciones específicas y definió previamente cómo se llevaría a cabo la cesárea. En ese marco, se planificaron aspectos operativos clave: dónde se internaría cada una de las partes, si habría contacto inmediato con el bebé, cómo se organizaría la lactancia y qué tipo de apoyo psicológico recibirían todos los involucrados. "Todo se organizó para garantizar derechos, confidencialidad y un entorno adecuado", señaló Rafael Aguirre, director del área de Salud Sexual y Reproductiva del MSP.