Martes, 28 de Abril de 2026

Las figuras ancestrales de vidrio de la artista Keka Ruiz-Tagle

ChileEl Mercurio, Chile 28 de abril de 2026

Hasta el 23 de mayo estará abierta la muestra "Memoria ancestral", de esta destacada ceramista, que ahora indaga en nuevas materialidades.

En su última exposición, de 2021, ya había adelantado parte de este nuevo material y que ahora, en la muestra "Memoria ancestral", en Galería Artespacio, desarrolla de manera única. La artista Keka Ruiz-Tagle (1953) presenta 17 obras en vidrio fundido en el espacio de Alonso de Córdova, su histórica galería, dando cuenta de cuatro años de investigación sobre este soporte, que se suma a su larga trayectoria en la cerámica.
"Empecé a buscar un material que atrapara e irradiara la luz, una búsqueda personal mirando la época que estamos viviendo", señala la artista desde Holanda, donde prepara su participación en la exposición "Common Ground", de la galería Terra-Delft, que cumple 40 años dedicada a dar cuenta del arte en cerámica. Ruiz-Tagle es una de las ocho artistas invitadas a esta celebración, como representante de América del Sur.
Justo antes de la pandemia, en un viaje a Turquía en 2019, la artista tomó un taller sobre vidrio fundido, una técnica que tiene tradición en el país europeo-asiático. Ruiz-Tagle utiliza el material como un elemento capaz de contener, reflejar y teñir la luz a través de su transparencia y su opacidad.
Cuenta que todo es vidrio reciclado, conseguido de botellas de diferentes colores y recortes de vitraux ; "no tienen pigmentos ni color añadido". La figura original se construye en cerámica, pero esa forma es despojada del material para convertirse en un molde semiabierto, que la artista rellena con los vidrios cortados, distribuyendo pedazos de color para dar las tonalidades que imagina. Luego, el molde se va al horno del que luego surge la figura de vidrio.
"Al llevar el material al límite, el fuego no solo lo transforma, también lo revela: deja de ser algo fijo para mostrarse como algo en constante tránsito. El vidrio, tras perder su forma original, reaparece cargado de otras capas, de otras historias. Lo roto no se oculta, se reconfigura. Cada pieza guarda un registro físico de ese proceso, como si en su superficie quedara inscrita una memoria que no termina de fijarse", describe el trabajo la curadora mexicana Olga Micha, en un texto escrito para la ocasión.
Las figuras de Ruiz-Tagle siguen recordando sus formas ancestrales. Ella señala que siempre en su trabajo está la búsqueda de lo espiritual, "me interesa poner el espíritu al centro del hombre". Asimismo, aunque hay obras más opacas y otras más transparentes, "todas traen consigo un mensaje de transformación", añade.
Un poema escrito por la artista refleja su relación con la obra: "...El vidrio, ya sin nombre, recuerda: la tierra, el calor, la mano./ En su transparencia resuena una voz antigua, suave, persistente, ancestral./ Cada pieza es un recipiente de luz, nuestro camino hacia la luz./ Aquí, la materia herida se vuelve signo./ Aquí, la memoria vibra en el cuerpo del cristal".
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