Meryl Streep crea una nueva Miranda Priestly en la película "El diablo viste a la moda 2"
Veinte años después del exitoso filme original, Anne Hathaway y Emily Blunt también vuelven a la esperada secuela que hoy debuta en cines locales.
Era una glamorosa producción hollywoodense que se ambientaba en el mundo de la moda. Sin embargo, Valentino era el único nombre importante del rubro en hacer un cameo en "El diablo viste a la moda" (2006). Esto, porque 20 años atrás esa industria en pleno temía que la superpoderosa Anna Wintour, entonces editora en jefe de la revista Vogue, tomara alguna represalia por participar en una película basada en un libro escrito por una exasistente (Lauren Weisberger), que tenía al centro a la editora de una revista, fría y demandante.
Aquella anécdota brinda un contraste profundo con lo que se ve en la esperada secuela de ese filme en el que el desfile de figuras de la moda, cine y televisión parece interminable. En "El diablo viste a la moda 2", que debuta hoy en salas locales, intervienen modelos como Winnie Harlow, Ashley Graham y Heidi Klum, el estilista de las estrellas Law Roach, la periodista Kara Swisher, los cantantes Lady Gaga y Jon Batiste, y diseñadores como Marc Jacobs, Domenico Dolce y Stefano Gabbana, por nombrar solo algunos.
Esa galería de famosos es la más clara evidencia del impacto del influyente filme original. Ahora no solo los famosos se peleaban por aparecer, sino que la mismísima Anna Wintour participó en la promoción del filme (el director reveló recientemente que se intentó que ella grabara un cameo, pero estaba muy nerviosa y no resultó), sino que su rodaje en Nueva York el año pasado fue uno de los más fotografiados y registrados de los que se tiene memoria.
De hecho, en las casi dos horas de película se pueden reconocer fácilmente los momentos virales: como aquel en que Anne Hathaway, que vuelve a encarnar a Andy Sachs, cae por unas escaleras, en una escena en que ella sale de su casa una mañana. O la recreación de la Met Gala, en las escalinatas del Museo de Historia Natural, con la Miranda Priestly de Meryl Streep luciendo un impresionante traje rojo. Incluso, esa escena en la que Hathaway y Stanley Tucci caminan por el Central Park vestidos de negro (filmación en que la actriz pidió a los curiosos no grabarla) corresponde a un momento en que sus personajes discuten el futuro de la revista Runway.
Y es que el futuro de Runway está al centro de "El diablo viste a la moda 2". La crisis que vive la prensa convencional en todo el mundo también ha afectado a esta ficticia revista y a ella se le suma otra crisis momentánea que provoca que Andy regrese a Runway a hacerse cargo de los reportajes y restaurar una credibilidad que por un momento pareció tambalear.
El reencuentro con Miranda saca chispas, pero han pasado dos décadas. Ninguna de ellas es la misma y forman una alianza para rescatar a la publicación de su inminente desaparición. Figura clave acá será otra exasistenta, Emily (Emily Blunt), ahora en un cargo de poder en Dior. También está Stanley Tucci como el leal brazo derecho de Miranda, Nigel.
La cinta rinde varios tributos a la original, pero también es diferente en varios aspectos. El principal: Meryl Streep crea acá una nueva Miranda Priestly. Han pasado 20 años y la editora sigue siendo fría, pero no tanto; continúa siendo un tanto déspota, aunque no tanto, y sigue emitiendo insultos pasivo-agresivos y políticamente incorrectos, aunque ahora tiene una asistente (Simone Ashley) que le advierte cuando se ha pasado de la raya.
Sin embargo, también mantiene una presencia respetada, temida incluso, y que provoca miradas al entrar en cualquier habitación. Además, "El diablo viste a la moda 2" invita al espectador a ser testigos de momentos íntimos, a diferencia del filme anterior en que Miranda siempre aparece cuando Andy está presente, el espectador ve lo mismo que ella. Ahora, ella interactúa con su nuevo esposo (Kenneth Branagh) y lucha por encontrar una solución a la más reciente crisis de Runway.
Esta película apunta a ser un éxito rotundo. Las proyecciones de los expertos en Hollywood estiman una recaudación mundial cercana a los US$ 190 millones para este fin de semana.