Jueves, 30 de Abril de 2026

Resiliencia en tiempos del shock

ColombiaEl Tiempo, Colombia 30 de abril de 2026


Axel Christensen
Parafraseando a Gabriel García Márquez, si El amor en los tiempos del cólera retrata la persistencia frente a la adversidad, los mercados emergentes vuelven a ofrecer un ejemplo de cómo la resiliencia tiende a ponerse a prueba —y a construirse— precisamente en contextos de mayor tensión global


Axel Christensen
Parafraseando a Gabriel García Márquez, si El amor en los tiempos del cólera retrata la persistencia frente a la adversidad, los mercados emergentes vuelven a ofrecer un ejemplo de cómo la resiliencia tiende a ponerse a prueba —y a construirse— precisamente en contextos de mayor tensión global. La intensificación del conflicto en Medio Oriente ha elevado la incertidumbre en la economía internacional, reforzando un entorno caracterizado por shocks, fragmentación geopolítica y una elevada dispersión en sus impactos entre países. Más que un escenario homogéneo, el contexto actual exige una lectura selectiva para identificar tanto vulnerabilidades como focos de resiliencia. Las recientes tensiones han vuelto a poner el foco en la fragilidad de las cadenas globales de suministro y en los riesgos asociados al tránsito energético por el Estrecho de Ormuz, lo que ha contribuido a mayor volatilidad en los precios del petróleo y al fortalecimiento del dólar. Para economías emergentes como la Latinoamericana, este shock externo no es neutro. El encarecimiento de la energía y otros insumos presionan la inflación, complicando el proceso de normalización monetaria y afectando el poder adquisitivo de los hogares. A ello se suma un contexto financiero global más exigente y un menor dinamismo del comercio internacional, factores que pesan sobre las perspectivas de corto plazo. Las tensiones geopolíticas recientes pueden entenderse como un shock de volatilidad, más que como un quiebre estructural del régimen económico global, lo que se refleja en respuestas divergentes entre regiones. En este sentido, América Latina ha mostrado una resiliencia relativa frente a otras regiones más dependientes de importaciones energéticas, como Asia y Europa. La condición de varios países latinoamericanos como exportadores netos de energía, así como de materias primas críticas, puede amortiguar parte del golpe externo, sosteniendo el desempeño de algunos activos financieros. Esta heterogeneidad refuerza la importancia de evitar lecturas simplificadas sobre "los mercados emergentes" como un bloque único. Este contexto refuerza la importancia de adoptar una mirada selectiva y basada en fundamentos. Vemos que, en la renta fija, si bien los avances en credibilidad fiscal y monetaria han fortalecido a varios emisores emergentes, la volatilidad global favorece una preferencia por deuda en moneda dura, menos expuesta a shocks cambiarios. En la renta variable, la cautela es necesaria, pero con espacio para privilegiar sectores y países alineados con estas mega fuerzas. En un mundo más volátil y fragmentado, los mercados emergentes enfrentan desafíos relevantes en el corto plazo, pero también oportunidades estructurales de largo aliento. Navegar este entorno requerirá disciplina macroeconómica, claridad estratégica y, desde el punto de vista del inversionista, una aproximación cada vez más selectiva y diferenciada.
Director de Estrategia de Inversiones para A. Latina de BlackRock.
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