Sábado, 02 de Mayo de 2026

Cómo mentir con estadísticas

PerúEl Comercio, Perú 2 de mayo de 2026

El 12 de abril, a la desastrosa jornada electoral plagada de irregularidades se le sumó una página web de presentación de resultados tan pésimamente diseñada como opaca: desfases numéricos, retrasos inexplicables y otras varias inconsistencias

El 12 de abril, a la desastrosa jornada electoral plagada de irregularidades se le sumó una página web de presentación de resultados tan pésimamente diseñada como opaca: desfases numéricos, retrasos inexplicables y otras varias inconsistencias. El panorama de confusión, incertidumbre y, sobre todo, desconfianza era previsible.En este caos, que debería haber sido apaciguado con una comunicación clara, reiterada y constante, la ONPE brilló por su ausencia. Recién cinco días después de la elección, la entidad ofreció una conferencia de prensa a cargo de funcionarios desconocidos, cuando correspondía, cuanto menos, que el entonces máximo responsable, Piero Corvetto, diera la cara. En medio de esta peligrosa mezcla de confusión y falta de respuestas oficiales, el silencio empezó a rellenarse con decenas de publicaciones de cuentas anónimas o poco conocidas en redes sociales que, a través de modelos predictivos, ?dashboards? y análisis de datos, sugerían conclusiones alarmantes sobre el conteo de votos. Algunas, incluso, tuvieron un alcance de cientos de miles de visualizaciones y, para un ojo poco entrenado en estadística, parecían bastante verosímiles. Una mirada de cerca, sin embargo, revelaba metodologías cuestionables, sesgos, falsas inferencias y otros errores sistemáticos que contaminan cualquier resultado.El problema con los datos es ese: detrás del lenguaje técnico puede esconderse, voluntariamente o no, una mentira. Ya en 1954, el matemático Darrell Huff explicaba en su célebre libro ?Cómo mentir con estadísticas? que el uso erróneo de los datos, así como su incorrecta interpretación, generan fácilmente conclusiones equivocadas. Piénsalo así: si trapeas el piso sin barrer bien antes, el resultado será sucio. Esto, ojo, no implica que quien diseña y publica estadísticas engañosas lo haga con la intención de manipular. De hecho, el solo hecho de que la auditoría ciudadana sea posible es algo extremadamente positivo, y muchos de quienes caen en errores metodológicos no lo hacen a sabiendas. Pero es tarea de todos ser escépticos, sobre todo si no dominamos una disciplina tan compleja como poco intuitiva.El llamado a ser críticos con los datos que vemos no es un capricho. Las estadísticas erróneas distorsionan nuestro entendimiento de la realidad, pueden usarse para generar ira o miedo en la población y, en no pocos casos, llevan a la implementación de decisiones políticas equivocadas. Esto aplica, principalmente, a periodistas y líderes de opinión, cuya influencia significa una inmensa responsabilidad en tiempos de desinformación e incertidumbre. La pregunta es simple pero poderosa: ¿existe otra interpretación posible?

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