El último partido de Nicolás Vidal
El primer día de marzo, Nicolás Vidal fue asesinado en un partido de fútbol amateur en San Antonio. En la disputa por los octavos de final del torneo Copa de Campeones, se enfrentaron Cerro Alegre de San Antonio y Estrella Roja de Valparaíso. El partido recién había finalizado cuando la barra de Cerro Alegre comenzó a generar disturbios. Luego de una riña se oyeron dos disparos. Esta es la historia de la vida y muerte de Nicolás Vidal, un hombre que dedicó su juventud a sus hijos, al fútbol y al puerto de Valparaíso, y que falleció por una problemática que busca resolver la legislación con su propio nombre.
A Nicolás Vidal se le había perdido el carnet. El 1 de marzo, en Llolleo, localidad de San Antonio, se disputaba el partido de vuelta de la Copa de Campeones de fútbol amateur de la ARFA (Asociación Regional de Fútbol Amateur) entre los representantes de Valparaíso y San Antonio: Estrella Roja contra Cerro Alegre. El equipo visitante llegaba al partido de vuelta después de ganar dos a cero en la ida. El bus de Estrella Roja ingresó al estadio Defensor Cristo Rey de San Antonio por la única entrada y salida del recinto. Nicolás Vidal, defensor del club, estaba dentro del bus, pero sin su uniforme: iba como hincha, ya que la organización no permitió que jugara sin su cédula de identidad. El partido terminó uno a uno, con un gol al último minuto de Estrella Roja, que sellaría su clasificación a cuartos de final. Pero alguien en las graderías sacó un arma. Los hinchas de Cerro Alegre atacaron con piedras y botellas a los jugadores y fanáticos de Estrella Roja. Nicolás Vidal estaba ahí. Él ayudó a evacuar a mujeres y niños del estadio. Según testigos de los hechos, Nicolás fue el último hincha que abandonó las galerías.
Nicolás Vidal era "el mejor defensor central de fútbol amateur de toda la Quinta Región". Así lo consideraba Patricio Sanhueza, un gran amigo suyo del trabajo en el puerto de Valparaíso. Viste un traje naranja que recubre todo su cuerpo, anteojos de sol y un casco blanco con un mensaje en el frente: "Ley Nico Vidal". Al costado del casco se asoma una chapa con el rostro de Nicolás. Todos en el puerto cargan con el mismo objeto. Nicolás Vidal tenía 30 años. Nacido y criado en la ciudad portuaria, desarrolló desde muy joven una afición y un talento: el fútbol. Fanático de Santiago Wanderers, mismo club que se fijó en él cuando apenas tenía doce años. Luego de años de constancia como deportista en el equipo "caturro", desertó a Everton, el eterno rival, porque le pagarían un contrato. Pero esto, según su familia, no tuvo mucha importancia para él. Nicolás solo quería seguir jugando fútbol.
A los 19 años, Nicolás estaba pasando por un gran momento futbolístico. Pero de pronto, su expareja, Amanda Hen, le contó la noticia: iba a ser padre. Paola Faúndez, madre de Nicolás, cuenta que el mismo día que nació su hijo empezó a trabajar de garzón en un bar restaurante de Viña del Mar, llamado "Pincho y Apero". De hecho, dejó Everton para enfocarse totalmente en la paternidad. Cuenta Paola que incluso estudió para ser técnico en construcción civil en el AIEP, pero no pudo terminar la carrera por problemas monetarios. Desde ahí, el fútbol pasó a un segundo plano. Más adelante, cuando ser garzón no daba el suficiente dinero para mantener a su familia, decidió incorporarse al puerto de Valparaíso como horquillero.
Camilo Corvalán era el amigo más cercano de Nicolás. Cuenta que se conocían desde los diez años, cuando ambos ingresaron a las inferiores de Santiago Wanderers. Nicolás se desarrolló como defensa central, y Camilo como mediocampista. En la emoción de sus recuerdos, hace una pausa. Se acuerda de todo lo que vivió con Nicolás y se hace una pregunta.
-¿Por qué esto no me pasó a mí?
Camilo no tiene hijos. Recuerda una conversación que tuvo con Nicolás acerca de la muerte, algo entre risas. "¿Qué pasa si no estoy, si me pasa algo?", se preguntaban entre ellos. Ambos decían que ninguno iría al psicólogo por la muerte del otro, pero que ojalá se dejaran propiedades para quedarse "con algo".
-Ahora que ya no está, ¿qué te dejó?
-A sus hijos.
La Copa de Campeones es un torneo de fútbol amateur organizado por la Asociación Regional de Fútbol Amateur. En dicho torneo participan los campeones comunales de las respectivas regiones; en este caso, la Región de Valparaíso. Estrella Roja representaba a Valparaíso y le tocaba enfrentarse a Cerro Alegre, campeón de San Antonio por los octavos de final del campeonato. El partido de ida se jugó en la capital regional. Desde el primer minuto, el partido fue agresivo, de mucho roce según Christopher Veas, entrenador de Estrella Roja. De hecho, y según Camilo Corvalán, Cerro Alegre terminó el partido con tres jugadores expulsados. Luego de un saque de banda, Camilo Corvalán golpea de cabeza el balón hacia atrás para asistir el primer gol del partido. El autor del gol fue Nicolás Vidal. Al momento de la celebración, lo fotografiaron haciendo el gesto de un corazón: su hijo -de ahora once años- estaba en la barra y se lo había dedicado a él.
El encuentro finalizó dos a cero, en un partido cerrado, con mucha polémica por el comportamiento de la barra de Estrella Roja y los reclamos del cuerpo técnico de Cerro Alegre. El club porteño aprovechó para publicar en redes sociales el triunfo. Pero una cuenta anónima comentó lo que resultó ser un presagio para el partido de vuelta: "Lleven chaleco antibalas, porque van a conocer a los de Cerro Alegre".
El domingo 1 de marzo se disputaría la vuelta del partido frente a Cerro Alegre. Nicolás estaba en su casa, cuando de pronto nota un detalle: su cédula de identidad no aparecía por ningún lado. La buscó por horas y nada. Hoy, el carnet sigue perdido. Nicolás se dio por vencido, pero decidió ir de todas formas al partido, en calidad de aficionado. Ya dentro del bus, Camilo cuenta que lo molestaron todos sus compañeros por no encontrar su carnet. Incluso su entrenador lo molestó. También tuvo que cambiar el esquema, ya que Nicolás era titular en el equipo.
Al momento de llegar al estadio Defensor Cristo Rey, en Llolleo, el equipo notó que solo había una entrada y una salida. Ellos sabían que estaban entrando a terreno hostil. Según Christopher Veas, la multa que debe pagar un equipo si no se presenta a un partido o se retira de este ronda los 400 mil pesos. Para el club, el precio era "excesivo". Camilo Corvalán jugó el encuentro. Él había llegado a Estrella Roja junto a Nicolás, como un fichaje doble solicitado por el entrenador. Dice hoy que el partido fue de las mismas características que la ida: mucha agresividad y un arbitraje cuestionable. El conjunto local se puso en ventaja, dos a uno. Pero sobre la hora, Estrella Roja anotaría el empate, clasificando a los cuartos de final del torneo por tres a uno en el global. Pero Camilo sabía que el partido no había terminado. Luego del silbatazo final, se "desató el infierno". Según el entrenador Veas, el cuerpo técnico de Cerro Alegre se acercó a miembros de la barra del club para entregarles un mensaje. Si bien, nadie sabe qué les dijo y pocos lo vieron, lo que ocurrió después lo vieron todos.
Según el relato de los hechos registrado en el parte policial, emitido la misma fecha del partido, "el director técnico del equipo Cerro Alegre comenzó a generar conflictos con hinchas del equipo Estrella Roja, iniciándose una riña en el lugar entre simpatizantes y jugadores de ambos equipos".
Dentro de la barra estaba Nicolás Vidal, y muchas familias con mujeres y niños. En la desesperación, la barra de Valparaíso comenzó a evacuar las galerías. Camilo Corvalán estaba del otro lado de la reja, en la cancha, viendo todo. Cuenta que Nicolás comandaba la huida y ayudaba a niños y mujeres a salir del recinto. Cuando quedaba menos gente en la salida, Nicolás volvió a las galerías para buscar a más personas por rescatar. Camilo dice que lo vio correr por las galerías cuando un hincha golpeó a Nicolás. Esta persona, según testigos, vestía una polera color beige , riñonera negra, y pantalones y gorra del mismo color. Él se incorporó y se defendió. Siguió escapando, incluso por debajo de las mismas graderías. Pero de repente, aquel hincha con riñonera sacó un arma tipo revólver y le disparó. Nicolás no cayó. Es más, siguió corriendo.
Tenía un disparo en el glúteo izquierdo. Cojeaba, pero hacía lo posible por escapar, hasta que se encontró con un grupo de entre diez a quince personas, que lo tumbaron y golpearon por mucho tiempo. Los barristas luego escaparon y Nicolás se pudo poner de pie. Fue ahí cuando llegó el segundo disparo, debajo del ombligo, a quemarropa. Nicolás no cayó. Con la fuerza que le quedaba, noqueó al pistolero, le quitó el arma y la lanzó a la cancha. Corrió detrás de un arco -aún siendo perseguido por jugadores e hinchas de Cerro Alegre, entre ellos el entrenador y el central- y se desplomó.
Junto a la cancha, un vecino que vivía ahí se enteró rápidamente de que todo se había salido de control. Ingresó a la cancha, ahuyentó a los hinchas y comenzaron a ayudar a Nicolás. El director técnico y kinesiólogo de Estrella Roja acudieron a socorrerlo. Camilo también llegó para ayudarlo.
-Lo vi y solo me dijo: "Hermano, me siento mal". Después no lo vi nunca más.
A Nicolás se lo llevaron en el pick-up de la camioneta del vecino. Christopher Veas, su entrenador, iba con él. Cuenta que avanzaron un par de cuadras y se encontraron en el camino con la ambulancia. Esta se había demorado cerca de 40 minutos en llegar al recinto. Christopher se bajó con un Nicolás inconsciente. Solo él se subió a acompañarlo.
-La enfermera de la ambulancia varias veces dijo "!entró en paro¡", y le hacía reanimaciones por mucho tiempo. Lo intubaron y unos seis minutos más tarde llegamos al hospital. Le decía que aguantara, que por favor aguantara. Lo bajamos y estiró la mano. La enfermera me dijo "va a estar bien, viste que estiró la mano". Pero el doctor me dijo que el Nico entró muerto al hospital.
Christopher fue el último en ver a Nicolás con vida.
Carolina Soto, pareja de Nicolás y madre de su última hija, de dos años, llegó junto a Andrés Vidal, tío cercano del futbolista. Llegaron en el auto del "Nico" directamente al Hospital Claudio Vicuña de San Antonio, pero el temor ya era una certeza. Carolina se desplomó en mitad de la calle. Ella y Andrés fueron los únicos que pudieron ver a Nicolás antes de hacer las autopsias correspondientes. Carolina recuerda el momento con la mirada perdida.
-Lo destapé y estaba hinchado, porque perdió como dos litros y medio de sangre. Le dije que iba a cuidar a los niños y que lo amaba mucho. Solo tuve tres minutos para despedirme.
El asesino de Nicolás llevaba una tobillera electrónica. Roberto Antonio Brizuela Salas estaba cumpliendo una pena sustitutiva de libertad vigilada por tráfico de drogas. Según Daniela Tapia, tía de Nicolás, el asesino de su sobrino es un "malandro" de San Antonio, conocido por ser traficante de drogas en su sector. Venía de una familia de pescadores. Pasó días en fuga, de casa en casa escapando de la policía. Finalmente, el 4 de marzo, alrededor de las 19 horas, funcionarios de la PDI procedieron a su detención. Fue encontrado en un motel en San Antonio. Intentó escapar y cayó a una quebrada, y resultó con la rotura de uno de sus hombros. Al hacerse el correspondiente registro de sus vestimentas, y según la denuncia del Ministerio Público, se constató que Brizuela mantenía en el bolsillo anterior izquierdo de su pantalón dos bolsas plásticas transparentes que contenían en su interior un total de 23,76 gramos de cocaína. El abogado defensor del imputado, Juan Carlos Rivera, declaró que su cliente le manifestó que fue "torturado por funcionarios de la PDI", por golpizas y agresiones en el hombro. Además, declaró que Brizuela tenía aquellas bolsas porque era "consumidor". Es más, producto de una prueba que aseguraba una "amenaza" por parte de la cárcel de Valparaíso, el abogado pidió el traslado a la cárcel de Santiago Sur.
-Pidió eso porque si lo dejaban en Valparaíso o San Antonio, lo iban a matar-, afirma Daniela.
El día martes 14 de abril se despachó al Congreso el Proyecto de Ley "Nico Vidal". Uno de sus autores, el diputado del Partido Comunista Luis Cuello, afirma que el objetivo de esta propuesta es "buscar caminos para un plan nacional para el fútbol amateur y acabar con la violencia en estas instancias". El diputado del Frente Amplio -y también autor del proyecto- Jorge Brito y otros siete diputados presentaron el proyecto. Carolina Soto, pareja de Nicolás, tomó el protagonismo de esta idea. Ella cree que el fútbol amateur no es un espacio para la violencia, que debería ser -y tal como dice el proyecto en su introducción- "un espacio de encuentro comunitario, de formación en disciplina, respeto y trabajo en equipo, y una alternativa concreta para que niños, niñas y jóvenes desarrollen proyectos de vida alejados de la violencia, el consumo problemático de drogas y la delincuencia".
La Asociación Regional de Fútbol Amateur le dio un cheque al club Estrella Roja para costear el funeral de Nicolás. Nunca se acercaron a la familia.
El Ministerio Público, en su denuncia y formalización en contra de Brizuela, declaró: "La víctima, quien se encontraba como espectador en galerías, fue abordada por el imputado con un arma de fuego y sin autorización para su tenencia ni porte, y con ánimo de darle muerte, procedió a seguir a la víctima y efectuar diversos disparos en su contra mientras esta huía por el sector inferior de las galerías, impactando dos proyectiles balísticos en su cuerpo... Causa de muerte: Shock hipovolémico y lesión toracoabdominal por proyectil balístico".
Según la autopsia realizada al cuerpo por el Servicio Médico Legal, su corazón pesaba 435 gramos.
Para sus seres queridos, su corazón era más grande que toda la ciudad de Valparaíso.