Miércoles, 06 de Mayo de 2026

¿El fin del Consenso de Washington?

ColombiaEl Tiempo, Colombia 6 de mayo de 2026


Carlos Enrique Cavelier
Todo el ruido desde Washington, con la guerra tarifaria, así como los anuncios sobre la reindustrialización de los Estados Unidos y los incentivos para atraer inversión, ha sido un punto de partida de ese posible final


Carlos Enrique Cavelier
Todo el ruido desde Washington, con la guerra tarifaria, así como los anuncios sobre la reindustrialización de los Estados Unidos y los incentivos para atraer inversión, ha sido un punto de partida de ese posible final. El término ‘Consenso de Washington’ (CdW) parece para el público en general ser el producto de una reunión de economistas neoliberales en la que se habría llegado a ese grupo de políticas; esto no es correcto. Fue el economista inglés John Williamson quien motu proprio lo bautizó así, dado el alcance y la difusión de los elementos de esa política, que indudablemente tiene elementos de dicha corriente económica. Aunque Gordon Brown, el primer ministro laborista inglés, lo declaró en estado grave ya hace 18 años, muchas de las diez políticas establecidas en los 80 y 90 siguen siendo valiosas. Veamos: Los términos de estabilidad macroeconómica que promueven los bajos déficits fiscales, la baja inflación y una moneda competitiva serán siempre bienvenidos para que las familias en general no sufran con las alzas de precios; y las empresas puedan aprovechar ese tipo de cambio ventajoso para promover sus exportaciones. Otros aspectos positivos incluían el redireccionamiento de subsidios hacia la población más pobre a través de la educación y la salud; la liberalización de la inversión extranjera y los derechos sobre la propiedad. Este último parece ser capital para que cualquier economía crezca y que florezca el emprendimiento. Temas hoy considerados algo negativos son: la total desaparición de la propiedad estatal, pues pueden existir empresas que aporten recursos significativamente al Estado, como Ecopetrol para la nación y EPM para Medellín; o las tasas de interés flotantes, porque si son altas en términos reales desestiman la inversión. En algunos lugares este Consenso se entendió como una vuelta total al libre mercado y a delegar el manejo a la ‘mano invisible’. Pero tampoco podemos pensar, en el extremo opuesto, que un gran estatismo que recorte las capacidades privadas de innovación sea una buena fórmula. Tenemos que reaprender de las acciones gubernamentales exitosas en economía y gerencia. El nuevo consenso, si lo hubiese, debería mantener los aspectos claramente positivos del CdW pero se enfocaría fuertemente en la reducción de la pobreza, la eliminación de la pobreza extrema y del hambre, y cuidado intenso del medio ambiente, empezando por la Amazonía. Esto implica, sin duda, políticas que hagan crecer la economía a ritmos rápidos para alcanzar esos objetivos. Y ello, a su vez, requiere altas inversiones en empresas y en sectores que promuevan tal crecimiento, e incluye, sin duda, la inversión extranjera. Y finalmente una mezcla de políticas que han dado buenos resultados, como las zonas especiales chinas, o aquí y allá substitución de importaciones en sectores donde se puedan alcanzar ventajas competitivas grandes y sostenibles en el tiempo. O direccionamientos de política industrial como lo hizo el MITI en Japón, responsable del ‘milagro japonés’ que volvió su economía la segunda del mundo en 30 años.
carloscavelier@gmail.com
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