Visita de Trump a China aceleraría un acuerdo de EE. UU. con Irán
Los esfuerzos de última hora de EE
Los esfuerzos de última hora de EE. UU. por encauzar un acuerdo con Irán antes de la prevista llegada de Trump a China la semana que viene sugiere que Washington busca evitar que la crisis de Ormuz lastre una reunión con Xi Jinping en la que se abordarán focos de tensión bilateral como el comercio o la tecnología. El acercamiento entre EE. UU. e Irán, que según la cadena CNN se aproximan a un acuerdo sobre un breve memorando para poner fin a la guerra, coincide con una visita esta semana a China del canciller iraní, Abás Araqchí, la primera desde el inicio del conflicto. Durante su encuentro ayer con Araqchí, su par chino, Wang Yi, afirmó que la región se encuentra en un "punto de inflexión decisivo", después de que China hubiese advertido que la situación en torno al estrecho Ormuz, clave para el comercio energético, marcaría la agenda de la visita de Trump (14-15 de mayo, según Casa Blanca) si la vía seguía bloqueada. Una guerra incómoda para Washington Mientras China se anota un tanto al presentarse como mediador en el conflicto -tras mantener hasta ahora un perfil bajo e ir de la mano de Pakistán, el gran pacificador público-, para Comfort Ero, presidenta de International Crisis, la guerra ha reforzado la imagen de EE. UU. como una potencia "desestabilizadora". En cambio, China aparece como un actor más "predecible", aunque sea por comparación, añade Ero. Además, Trump, quien ya pospuso en marzo el viaje previsto entonces a China por la guerra, ha tratado de rebajar cualquier idea de choque con Pekín en torno al conflicto y afirmó que Pekín no ha desafiado a su Administración en cuanto a Irán, al tiempo que volvió a destacar su "muy buena relación" con Xi. El republicano sostuvo que su par chino ha sido "respetuoso", citado la dependencia de China de Ormuz, por donde pasa aproximadamente el 45% de las importaciones de gas y petróleo que recibe la segunda economía mundial. Refuerzo de la
posición de Pekín El profesor de la Universidad Nacional de Singapur Ja Ian Chong considera que los recientes contactos de China con Irán buscan "reforzar la mano de Pekín" antes de la visita de Trump, y plantea otro as bajo la manga para China. Según Chong, si Trump necesita a China para lograr un acuero con Teherán, la dependencia de Pekín da ventaja a Xi para "realizar más demandas" al estadounidense, con asuntos de sobra en el tintero, entre ellos el acceso chino a tecnología de EE. UU. o la extensión de la tregua comercial. No obstante, el analista indica que, por influyente que pueda ser China, "Irán toma sus propias decisiones", por lo que Pekín puede tratar de sacar partido diplomático de la crisis sin controlar plenamente ni a Teherán. Un Trump "distraído" y una crisis que Pekín no quiere prolongar. La cancelación del viaje de marzo fue precisamente por el conflicto, en un momento en que el propio mandatario dejó claro que debía permanecer en EE. UU, para gestionar la crisis tras los ataques del 28 de febrero. Al respecto, Chong apuntó también que, si Trump llega a Pekín todavía "distraído" por un conflicto sin resolver en Oriente Medio, tendrá "menos margen para proclamar la victoria que desea", primero sobre Irán pero también en cuanto a su pulso con China.