El Comercio, Perú
9 de mayo de 2026
Muchas veces escuché a personas cercanas a mí decir que ?el Perú está duro?
Muchas veces escuché a personas cercanas a mí decir que ?el Perú está duro?. Y, para ser sincera, no es una frase lejana a nuestra realidad. Vivimos en un país marcado por la incertidumbre, el descontento y la división. Ser jóvenes aquí también implica crecer con miedo al futuro y preguntarnos constantemente qué nos espera más adelante. Por eso, llegar al CADE Universitario 2026 fue mucho más que asistir a una serie de charlas. No salí con certezas, y creo que nadie puede darlas, pero sí con algo demasiado valioso: razones para seguir creyendo. Escuchar a Juan Manuel Flores hablar sobre integridad y coherencia, a Mónica Ramos reflexionar sobre la importancia de encontrar un propósito cuando algo nos incomoda y queremos cambiarlo, y a Julio Garay demostrar desde la humildad y perseverancia que el cambio sí es posible, fue profundamente inspirador. Más allá de sus palabras, todos los ponentes dejaron algo en común, la necesidad de no ignorar nuestras convicciones, hacerlas valer y atrevernos a construir desde ellas.Escribo esto con emoción. Con la tranquilidad de saber que todavía existen personas que apuestan por nosotros, incluso cuando nosotros mismos no nos damos cuenta del talento y potencial que poseemos, del verdadero poder que está en nuestras manos. Eso, en tiempos donde decepcionarse siempre es la opción más fácil, es invaluable. Si las palabras fueran suficientes para agradecer cada charla y a cada persona que hizo posible encontrarme estos días allí, nombraría a cada uno. Por ahora, les digo gracias y me llevo la única certeza que está en mis manos: seguir construyendo mi camino, permitiéndome soñar y negándome a decepcionarme de un país que no solo me verá crecer, sino que crecerá también a mi lado.