La Nación, Costa Rica
9 de mayo de 2026
Descubra cómo la investigación de las universidades públicas de Costa Rica impacta la salud, la agricultura y la economía, y por qué es vital protegerla.
En los países desarrollados, la investigación es un pilar de su estrategia de desarrollo, con inversiones sostenidas tanto del sector público como del privado. Costa Rica, en cambio, invierte muy por debajo de esos niveles.
La investigación nacional es realizada fundamentalmente por las universidades públicas. Indicadores internacionales la califican como de alta calidad y relevancia, que compite —y gana— fondos externos que contribuyen a financiarla y que se articula con los mejores centros del mundo.
Pero, más allá de los indicadores, ¿en qué se traduce esto para la vida cotidiana? Veamos ejemplos concretos. En salud, el tamizaje o prueba del talón que recibe cada recién nacido; los sueros antiofídicos que salvan vidas; las pruebas de paternidad; o las pruebas genéticas para diagnosticar cáncer son aportes de las universidades públicas.
En agronomía, tenemos técnicas de riego y control de plagas más eficientes, semillas mejoradas y variedades que hoy sostienen la producción agrícola. La mayor parte de la papaya y la papa que se cultiva proviene de la UCR, en asocio con el MAG. ¿Quién recuerda el chayote con espinas que tantas heridas causaba? Prácticamente nadie, porque fue reemplazado por una variedad desarrollada por la universidad.
También ha contribuido a la protección de la biodiversidad terrestre y marina; al desarrollo de la meteorología; la ingeniería sísmica que salva vidas; la tecnología de alimentos que mejora lo que consumimos; la red sismológica. La primera conexión a Internet del país fue en la UCR. Áreas como la historia, la economía o la música, también reciben sus aportes, a veces menos visibles pero vitales para nuestra cultura.
Las universidades procuran articular este trabajo con los ministerios y otras instituciones responsables, para facilitar su pronta transferencia a la sociedad, así como con el sector privado, que se beneficia de esta innovación continua.
La investigación requiere tiempo, equipos complejos y, sobre todo, talento humano altamente calificado. Esa capacidad instalada es una de las grandes ventajas comparativas del país, una que muchas naciones de la región quisieran tener.
Si bien existe un acuerdo amplio sobre la necesidad de mejorar sustantivamente las instituciones públicas —incluidas las universidades y también los ministerios—, esta no puede resultar en una estrategia que debilite la capacidad de investigar, crear e innovar amplia y libremente, que tanto ha costado construir y que, más bien, deberíamos fortalecer.
Ningún país que aspire a la prosperidad y al bienestar de su población toma ese camino.
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Leda Muñoz es catedrática de la Universidad de Costa Rica, exvicerrectora de Acción Social, investigadora en nutrición y desarrollo infantil; coordinadora del Informe Estado de la Nación y exdirectora de la Fundación Omar Dengo. Ph.D. en nutrición infantil y epidemiología.