La significación escondida
El sentido de la vida está implícito en tantas cosas cotidianas que pasan desapercibidas por estar todo el tiempo presentes y porque enhebran el día a día casi sin darnos cuenta de ellas
El sentido de la vida está implícito en tantas cosas cotidianas que pasan desapercibidas por estar todo el tiempo presentes y porque enhebran el día a día casi sin darnos cuenta de ellas. Son, por decirlo de manera metafórica, el subterráneo que nadie ve, pero que sostiene toda la casa. Lo valioso de este sedimento de la existencia es que el andamiaje de la propia biografía no es tanto un gran suceso, sino más bien ese vaivén continuo en el que se "mece" la rutina, salvaguarda del quehacer que arropa sin deslumbrar, pero que da robustez a la historia de cada uno.
Con estas ideas quiero señalar que hay una significación escondida en buena parte de nuestras conductas, algo así como el humilde peldaño en el que el pie fija su posición y que sirve de sostén para el próximo paso. Si busco otro símil para ilustrar esta crónica, puedo pensar que lo menos visible de la propia vida es como un lienzo en el que alguien pinta su propio recorrido: el observador suele mirar lo dibujado, sin detenerse en la tela; sin embargo, sin el tapiz no hay pintura posible. De ahí que, tras lo inmediatamente perceptible a simple vista, ninguna persona bosqueja su recorrido sin ese esencial valor de lo menos llamativo y brillante, aunque siempre sumamente importante.