Habermas: dialogar en la polarización
Beethoven Herrera Valencia
En su casi centenaria vida, Jürgen Habermas, quien tuvo que vivir en su país el ascenso del fascismo y la brutalidad de la II Guerra Mundial, promovió con decisión la unificación europea y advirtió sobre las falencias de la comunicación que trajo la sociedad digital
Beethoven Herrera Valencia
En su casi centenaria vida, Jürgen Habermas, quien tuvo que vivir en su país el ascenso del fascismo y la brutalidad de la II Guerra Mundial, promovió con decisión la unificación europea y advirtió sobre las falencias de la comunicación que trajo la sociedad digital. Con sus colegas de la Escuela de Frankfurt, Max Weber y Theodore Adorno, trataron de articular los aportes de Freud y Marx y mientras los franceses optaron por el camino derrotista del existencialismo, Habermas se comprometió con el debate académico y político acerca del papel decisivo de la comunicación en el fortalecimiento de la democracia. Son valiosos sus aportes en la teoría de la comunicación y su postura reflexiva frente a la sociedad capitalista. Habermas orientó sus reflexiones a reconstruir normativamente la democracia y a demostrar que la razón —cuando se ejerce en condiciones de diálogo libre e igualitario— puede convertirse en una fuente de legitimidad política y su propuesta de democracia deliberativa sostiene que la solidez de la democracia surge del intercambio racional de argumentos entre ciudadanos libres e iguales. En su libro La transformación estructural de la esfera pública (1962) sostuvo que la legitimidad democrática no se valida sólo por elecciones libres, sino que requiere una esfera pública donde los ciudadanos puedan deliberar racionalmente sobre los asuntos públicos. Su tesis central fue que la democracia no puede sostenerse únicamente en procedimientos formales o en reglas institucionales, pues en una cultura política basada en la deliberación pública, debe haber disposición a escuchar razones ajenas. Habermas defendió con firmeza el proyecto europeo, al que veía como un experimento histórico para trascender el nacionalismo que devastó el continente en el siglo XX y alertó sobre los riesgos del populismo, la erosión institucional y la degradación del debate público. Habermas advirtió que mas comunicaciones no siempre coinciden con la verdad o la racionalidad de modo que más intercambio de mensajes no significa más sabiduría. Ello conduce a la paradoja de un mundo cada vez más interconectado, que conversa menos y con poca racionalidad … En un momento marcado por la polarización y el debate público envilecido por los insultos en redes sociales, Habermas sostenía que la democracia vive de ciudadanos que dialogan. El resultado de unas votaciones no es el único requisito para legitimar una ley, pues es necesaria una correcta deliberación y aceptar esas leyes, lo cual implica que haya un debate con argumentos y un proceso racional que las legitime. En medio de la polarización política y la desinformación que vivimos, su obra resulta muy relevante sobre todo su tesis acerca de que la democracia depende de la calidad del diálogo público. En síntesis, en este mundo polarizado y fragmentado entre tribus en conflicto, Habermas le apuesta a la posibilidad de llegar a acuerdos a través del diálogo racional. ¡Propuesta plenamente vigente!
Profesor Emérito Universidad Nacional de Colombia, universidades Javeriana y Prime Business School.