Jueves, 14 de Mayo de 2026

El último estadista liberal

ColombiaEl Tiempo, Colombia 13 de mayo de 2026


Germán Vargas Lleras se preparó la vida entera para regir los destinos de la nación colombiana


Germán Vargas Lleras se preparó la vida entera para regir los destinos de la nación colombiana. Desde muy joven, se mantuvo próximo a su abuelo, el expresidente liberal, Carlos Lleras Restrepo, de quien heredó su vocación política y ética, su estricta formación como jefe de Estado y su desprendida vocación de servicio público a favor de los interés superiores de la patria. Por su abuelo, Germán Vargas conoció los fundamentos del liberalismo manchesteriano y luego transitó hacia el Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán. Desde allí, Vargas Lleras fue testigo de excepción del execrable magnicidio en Soacha, en agosto de 1989, de Galán Sarmiento; político valiente, predestinado también para ser Presidente de la República, que por su vertical lucha contra las mafias del narcotráfico de Pablo Escobar no llegó a ocupar el solio de Bolívar. Germán Vargas consolidó su experiencia política como Concejal de su patria chica, Bojacá, y luego de su ciudad natal, Bogotá. Durante 16 años, fue Senador y Presidente del Congreso Nacional por Cambio Radical. Como nos recuerda su hermano José Antonio en la estupenda columna dominical de El Tiempo, Vargas Lleras convirtió una miríada de iniciativas parlamentarias en leyes, que hacen de Colombia un mejor país. Para redondear su faena de formación política como estadista y conocedor del país y sus problemáticas, Germán Vargas comenzó su aplomado andar por los vericuetos del Poder Ejecutivo como secretario del Ministerio de Agricultura para luego encumbrarse, con lujo de competencias, como ministro del Interior, Vivienda y vicepresidente de la República. La Vicepresidencia fue su último cargo oficial, que desempeñó como el mejor y el más capaz. En el 2010, el uribismo prefirió la candidatura de Juan Manuel Santos a la de Germán Vargas, determinación que al interior del Centro Democrático aun genera contrición por el pecado cometido. Vargas Lleras era entonces un árbol muy frondoso para los uribistas, que prefirieron desechar su probada experiencia política. La prueba reina fue el desinterés gubernamental manifiesto con el bombazo de las Farc contra la caravana de Vargas Lleras a la salida del programa radial Hora 20, en octubre de 2005, que estuvo a punto de costarle la vida e hirió a nueve escoltas. Tuve el privilegio de hacer parte de la campaña de Germán Vargas Lleras presidente 2014-2018, como director programático agrícola, y puedo dar fe de su portentosa inteligencia, extraordinaria capacidad de trabajo y empeñó en presentarle al país el mejor programa de gobierno, como tardíamente reconocen todos, pero que la nación dejó pasar para pesar de todos. Germán Vargas era un orador insigne; tenía, además, una pluma exquisita, afilada y docta, cuya columna de opinión leímos con mucho provecho en la edición dominical de El Tiempo durante siete años hasta el pasado mes de febrero. ¡Paz en su tumba y luz en su legado!
Andrés Espinosa Fenwarth
Miembro del Consejo Directivo del ICP. andresespinosa@inver10.co
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