Hoy, jueves 14 con una exhibición especial en Movie Montevideo Shopping y funciones en Sala B y en el cine Sarandí salteño, se estrena "Nico", la primera película de Salomón Reyes; es una de terror con zombies y brujería
Un mexicano,
Salomón Reyes, se casa con una sanducera y decide instalarse en el litoral uruguayo para cumplir el sueño de hacer una película. Y lo concreta: hoy estrena
Nico, que es además el primer largometraje de ficción completamente salteño.
"Cuando la hicimos no pensamos que fuera para salas de cine", le contó Reyes a El País. "Pensábamos que era para festivales, para algún circuito regional o local, salas de cultura. Sentíamos que nuestra película no tenía chance de competir a nivel de público. ¿Quién nos conocía en Salto? ¿Quién nos conocía en las salas de Montevideo? Pero vino la invitación de Movie y ahí abrimos los ojos y dijimos: 'Creo que podemos llegar más lejos'".
Por eso, hoy Nico se exhibe como evento especial en
Movie Montevideo Shopping a las 20.20 y se estrena en la montevideana Sala B y en el cine Sarandí de Salto. Mañana, además, se presenta en Buenos Aires, donde el 21 el mismo día en que se estrena en Cine Shopping de Paysandú se exhibe en el legendario cine Gaumont. Hará gira nacional.
"Lo estamos haciendo desde Salto, sin las estructuras que normalmente se requieren para esto", dice Reyes. "No es sencillo estar haciendo distribución, medios y agenda. Así que venimos con todo y con las ganas de que la gente conozca la película".
Nico es la historia de un duelo familiar en forma de cine de terror, dentro de subgéneros como la brujería y los zombis.
https://youtu.be/_sfevZICWPU?si=4PpsCJzm_0LAwP4P
"Al cumplirse tres años de la muerte de su hijo Nico, Florencia organiza un camping familiar en el mismo bosque donde ocurrió el accidente que mató al niño", dice el resumen oficial. "Invita a sus hijas, Lita y Joaquina, con las que tiene una difícil relación, y a su exmarido Axel, de quien se separó después de la muerte del niño, con el pretexto de colocar un altar en honor a Nico en el aniversario de su muerte". Pero el plan era otro y empieza a develarse con la llegada de un excéntrico curandero para realizar un ritual que le devuelva la vida al niño.
Aunque Salto había sido locación de rodajes, Reyes descubrió que nunca se había hecho un largometraje de ficción íntegramente en el departamento. Y al trabajar en un lugar sin tradición cinematográfica, se les hizo difícil, dice el director, conformar un equipo local.
"No teníamos expertos en sonido, montaje o fotografía de cine", cuenta. "Entonces tuvimos que recurrir a gente que sabía o entrenar gente, que fue lo que hicimos con el departamento de sonido".
El fotógrafo es el experimentado
Rafael Antonaccio, quien ha trabajado en producciones locales e internacionales y codirigió
En el pozo, una película con la que Nico tiene cierta cercanía: una sola locación, pocos personajes y jornadas intensas. Eso, dice Reyes, convenció a Antonaccio de sumarse al proyecto.
El rodaje fue, como todos, intenso y accidentado. El principal problema, parecería, estuvo en el departamento de transporte.
"El primer día, el camión que transportaba al elenco pinchó una rueda y me tocó pagarla", recuerda Reyes. "Después, ese mismo día, la chica del catering volcó el auto llevando cosas a Salto y no volvió más al rodaje. Y más adelante, el actor que hacía del padre tenía que manejar un auto. Me había dicho que sabía conducir, pero me mintió. Empezó a meter cambios y el coche hacía unos ruidos horribles. La dueña me miraba como diciendo: 'Ya lo rompió'. Yo pensaba: 'No puedo creer que ya lleve tres autos rotos y todavía no terminamos'". Al final solo pagó la rueda, pero Reyes sentía que el rodaje había arrancado en rojo.
"El guion tenía 47 páginas y yo me preguntaba si podía llevarlo a una hora sin que se notara que estaba estirando cosas", dice Reyes. "No quería alargar innecesariamente, así que fuimos cuidando el montaje hasta que llegamos a una hora y cinco segundos y dijimos: 'Ya está. Lo logramos'".
Para la posproducción, el proyecto contó con apoyo de Chile en el sonido y de Argentina en el tratamiento del color. El costo fue de 11.000 dólares, prácticamente nada para los presupuestos que maneja el cine local, pero la película se ve muy profesional. "Y todo el mundo cobró, aunque fuera simbólicamente", dice Reyes. El proyecto recibió el impulso del Fondo Salto Audiovisual.
Nico se filmó en 2022, pero "no queríamos estrenarla hasta que estuviera realmente terminada porque no nos corría ninguna prisa. Siempre supimos que la íbamos a estrenar cuando estuviera acabada y cuando se viera como queríamos verla en pantalla". Ese momento es ahora.
Reyes llegó hace unos 15 años, primero a Paysandú y, al año y medio, se mudó a Salto.
"Yo vengo del teatro, actué en algunas películas y eso me fue formando", cuenta. "Pasé por algunas escuelas también, pero siempre tuve el objetivo de hacer una película. Decía: 'Yo vengo a Uruguay a hacer cine'". Y ahora está estrenando en cines su primera película. A eso se le llama determinación.