Jueves, 14 de Mayo de 2026

Minerales críticos: la nueva geografía del poder global

UruguayEl País, Uruguay 14 de mayo de 2026

Litio, cobre, níquel y tierras raras ya no son solo recursos naturales, sino piezas clave en la nueva arquitectura económica global.

Detrás de cada vehículo eléctrico, cada parque eólico y cada sistema de inteligencia artificial hay algo en común: minerales críticos. Litio, cobre, níquel y tierras raras ya no son solo recursos naturales, sino piezas clave en la nueva arquitectura económica global.

Los minerales críticos se han convertido en activos estratégicos en la medida en que constituyen la base material de las transiciones energética y digital. A diferencia de transiciones tecnológicas previas, impulsadas principalmente por combustibles, la transformación actual es intensiva en materiales, lo que está generando un aumento en la demanda global, y una creciente dependencia de determinados minerales y metales.

Este cambio está reconfigurando la economía global en varios sentidos. En primer lugar, incrementa la intensidad material del crecimiento. Los sectores llamados a liderar la expansión económica requieren cantidades significativamente mayores de insumos físicos. En segundo lugar, los minerales críticos actúan como insumos habilitantes en múltiples industrias, articulando sectores como la energía, el transporte, la manufactura y también los procesos de digitalización. En tercer lugar, el acceso no solo a los recursos minerales, sino también a la capacidad de procesamiento se está convirtiendo en un determinante clave de la localización de inversiones, la competitividad industrial y las ventajas comparativas.

Finalmente, los minerales críticos se están convirtiendo en un elemento central de la geopolítica.

La cadena de valor de los minerales críticos

A medida que se avanza en la cadena de valor de las tecnologías verdes, la oferta se vuelve progresivamente más concentrada, con China emergiendo como el actor dominante en prácticamente todas las etapas. En la fase de extracción, los minerales críticos aún provienen de un conjunto relativamente amplio de países. Sin embargo, esa diversificación se reduce drásticamente en la etapa de refinación. China procesa aproximadamente el 70% del litio mundial y el 78% del cobalto, y su predominio es aún más marcado en el caso de las tierras raras y el grafito, donde concentra el 91% y el 96% de la capacidad global de refinación, respectivamente. Esta concentración se vuelve todavía más evidente en la cadena de valor de los vehículos eléctricos y las baterías. China produce cerca del 90% de los componentes de celdas de batería, alrededor del 80% de las celdas, y aproximadamente el 65% de los vehículos eléctricos a nivel global.

Estas cifras encierran una advertencia clara para la transición energética, incluso una disrupción localizada ya sea por cambios de política, tensiones geopolíticas o shocks de oferta puede convertirse rápidamente en un cuello de botella que frene toda la cadena de suministro de tecnologías verdes.

Estas vulnerabilidades se extienden a la transición digital, que depende en gran medida de muchos de los mismos minerales. El auge de la inteligencia artificial ha añadido una capa adicional de dependencia, esta vez sobre la energía y, en particular, sobre la electricidad. En este contexto, shocks geopolíticos o episodios arancelarios recientes no solo amenazan con interrumpir las cadenas de suministro existentes, sino que también erosionan los incentivos necesarios para financiar nuevas exploraciones y expandir la oferta futura.

Por otro lado, dada la creciente competencia por el acceso a minerales críticos y la reconfiguración de las cadenas de suministro, los acuerdos comerciales también comienzan a reflejar estas nuevas prioridades estratégicas. El recientemente implementado acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur aún en fase provisional ilustra esta dinámica, al establecer límites a la capacidad de los países del Mercosur de imponer derechos de exportación o cuotas.

Entre la abundancia de recursos y el desafío de generar valor

América Latina y el Caribe concentran una parte significativa de los recursos de minerales críticos. Chile y Perú reúnen más del 30% de las reservas de cobre, mientras que Argentina, Bolivia y Chile el "Triángulo del Litio" concentran más de la mitad de los recursos globales de ese mineral. Brasil, por su parte, destaca en bauxita, grafito y níquel. Sin embargo, la participación de la región disminuye marcadamente en las etapas de mayor valor agregado de la cadena.

Aunque algunos países buscan avanzar hacia el procesamiento y las industrias de insumos para las transiciones energética y digital, como celdas o baterías, los avances son todavía limitados y conviven con riesgos de querer avanzar sin contar con las capacidades necesarias. En paralelo, la gobernanza institucional se vuelve clave. Proyectos de largo plazo, alta incertidumbre y mayores exigencias ambientales exponen debilidades en marcos regulatorios y capacidades estatales.

A esto se suma un contexto geopolítico en transformación, donde los minerales críticos se integran a las estrategias de desarrollo y seguridad económica.El desafío, en definitiva, es claro; transformar la riqueza de recursos en capacidades productivas sostenibles y en mayor valor agregado.

El rol de CAF y la banca de desarrollo

En este contexto, el rol de la banca de desarrollo y en particular de CAFBanco de Desarrollo de América Latina y el Caribe- es decisivo. No se trata solo de financiar proyectos, sino de contribuir activamente a cerrar las brechas que hoy limitan el aprovechamiento de esta oportunidad. Esto implica impulsar cooperaciones técnicas para fortalecer los marcos institucionales y regulatorios, tanto a nivel nacional como regional, y avanzar hacia estándares más robustos de gobernanza. Pero también requiere movilizar financiamiento hacia la infraestructura y la logística que hacen viable el desarrollo del sector aprovechando las ventajas geográficas de la región, así como apoyar al sector privado mediante crédito, garantías e instrumentos de mitigación de riesgos. Finalmente, aunque no menos importante, generar conocimiento en la materia para apoyar a los países en sus estrategias de desarrollo. En un escenario de alta competencia global por inversiones y capacidades, la capacidad de articular estos esfuerzos de manera coordinada será determinante para que la región transforme su riqueza mineral en una verdadera palanca de desarrollo sostenible.

-Lian Allub; Walter Cont y Nicole Perelmuter, Gerencia de Conocimiento - CAF
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