EY y "El Mercurio" efectúan 19 {+a} versión de Premiación Empresarial
Se distinguió a Empresaria, Ejecutivo, Emprendedores y a las Empresas Destacadas en criterios ASG.
Inspiradores discursos y una concurrida asistencia marcaron la 19ª versión de la Premiación Empresarial que organiza EY y "El Mercurio", para reconocer el trabajo de las compañías y líderes empresariales que, desde sus distintos quehaceres, contribuyeron durante el año 2025 al desarrollo económico del país, generando impacto en la sociedad y promoviendo prácticas sostenibles.
Ayer, en los jardines de "El Mercurio", se entregaron las distinciones a los galardonados. El reconocimiento a Empresaria del Año recayó en Dominique Rosenberg, vicepresidenta ejecutiva y fundadora de Empresas DBS, hoy parte del holding Empresas SB. Por su parte, como Ejecutivo del Año fue reconocido el ex-CEO y actual presidente del directorio de la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV), Óscar Hasbún, así como los hermanos Isabel, Eduardo y Rafael Guilisasti, ejecutivos y directivos de Viña Concha y Toro, recibieron el premio como Emprendedores del Año.
En la categoría Empresa Destacada en criterios ASG, el jurado distinguió el aporte de dos compañías: Mallplaza, encabezada por su presidente, Sergio Cardone, y Copec, en la persona de su gerente general, Arturo Natho.
La bienvenida a la ceremonia la dio Macarena Navarrete, country managing partner de EY Chile, quien expresó: "Esta ceremonia tiene algo muy especial. No es solo una instancia para entregar premios. Es, sobre todo, una oportunidad para detenernos, mirar lo que hemos construido como país y reconocer historias que inspiran. Historias de liderazgo, de visión, de perseverancia y de compromiso. Historias que nos recuerdan que detrás de cada empresa, de cada proyecto y de cada trayectoria, hay personas, equipos que han tomado decisiones, que han asumido riesgos. Y creo que eso es particularmente relevante en el contexto que estamos viviendo".
Luego, Carlos Schaerer, director de "El Mercurio", complementó: "Es distinto hacer empresa en un país que crece sobre el 5% anual, que cuando estamos haciendo un esfuerzo por llegar al 2%. Es distinto ser empresario en un ambiente que valora el aporte del empresario, a uno en que las consignas hablan de los súper ricos. Es distinto gestionar negocios en un país con un razonable clima de convivencia cívica a uno en que se tratan de imponer bloqueos ideológicos que dañan la convivencia. Todos estos cambios se han reflejado en la deliberación del jurado, porque cada año hemos podido observar en la conversación y en la reflexión de ellos a qué cosas la comunidad empresarial le está prestando atención, cuáles son las características que de acuerdo a los desafíos de ese momento les atribuye valor y de alguna forma ve encarnada en la persona de quienes son los ganadores".
Los ganadores también compartieron su valiosa experiencia. "Quiero agradecer a EY y a El Mercurio por este reconocimiento, y por darme la oportunidad de estar hoy aquí junto a grandes empresarios y ejecutivos de nuestro país. Me siento profundamente honrada de poder representar a tantos emprendedores y empresarios a quienes debemos celebrar y reconocer por el trabajo incansable -y a veces no tan popular- que realizan día a día para construir un mejor país. La empresaria que hoy recibe este reconocimiento existe gracias a una emprendedora que no se rinde fácil, que ha seguido avanzando incluso cuando el camino se pone cuesta arriba. Por eso, para mí este premio no separa esas dos dimensiones: las une. Reconoce a la empresaria que construye y honra a la emprendedora que nunca dejó de estar", subrayó Dominique Rosenberg.
A su turno, Óscar Hasbún puntualizó: "Estoy profundamente convencido de que quienes creemos en la libertad de emprender y en el valor de la actividad empresarial no podemos estar ausentes del debate público. Tenemos que participar. Tenemos que estar presentes en todos los espacios donde se discute el futuro del país. Porque también tenemos el deber de defender ideas que han sido fundamentales para el progreso y desarrollo de Chile".
Arturo Natho, en tanto, destacó que el reconocimiento "no lo recibimos como un premio al pasado, sino como una exigencia en el futuro. Chile es un país donde las distancias son enormes, las condiciones son duras y la gente necesita que alguien esté ahí siempre: en Caleta Tortel, Puerto Williams, en un muelle de pescadores en Taltal, en una parada de buses eléctricos en Copiapó, en operación minera en el norte o a las seis de la mañana en la estación de servicio en Puente Alto. Copec existe para estar ahí, esa es nuestra tarea, así de simple, así de complejo".
Por su parte, Sergio Cardone recordó que "llevar el comercio a los barrios de clase media me producía satisfacción, porque la gente necesitaba un comercio de mejor estándar. Estábamos ayudando a sacar al país adelante, después de toda la crisis que hubo, entonces había esas motivaciones. En ese tiempo, ninguna empresa tenía propósito, pero nosotros nos propusimos ser un punto de encuentro para la familia y la comunidad".
Y Eduardo Guilisasti enfatizó: "Soy hijo de Eduardo Guilisasti Tagle, y lo menciono porque él es el verdadero emprendedor que debió haber estado aquí dirigiéndose a todos ustedes; nosotros no hemos sido más que continuadores. Visualizó el gran potencial que tenía Chile para producir vinos de clase mundial en 1958, cuando se incorporó a la propiedad de la compañía. Desde entonces, su mayor pasión fue transmitirnos esa profunda confianza en el potencial de nuestro país".