El Comercio, Perú
16 de mayo de 2026
Signo de grandeza, de ultramodernidad, el tren bala de Beijing (CRH) es el sistema de alta velocidad más extenso del mundo. ¿Cómo es viajar en sus cómodos vagones a 440 kilómetros por hora y cruzar un continente en apenas cuatro horas?
n China, el tren bala embala. Tuvimos la suerte de subirnos a uno y este es el recorrido en tres tiempos. ANTESCuando pensaron en comprar la SUV más moderna del concesionario pensaron llegar lejos, pero no tan lejos. Cruzar la ciudad de Lima, pero no pasar las fronteras de otro continente. Estacionar en alguna solitaria playa del norte, pero no desembarcar en el segundo país más poblado del mundo. Acá en China es 29 de abril, pero allá en el Perú la vida todavía no ha sido vivida según el reloj: aún es 28. Ahora, aquí, estamos mañana. Y una pareja de esposos peruanos va a subirse, en breve, al tren bala de Beijing (CRH), el sistema de alta velocidad más extenso del mundo, con más de 38.000 kilómetros de vías. Un armatoste de fierro fundido que, efectivamente, tiene forma de proyectil. ?Cuando me llamaron por teléfono, no me lo creí ?me explica la empresaria Mabel Anampa, contadora peruana, amabilísima señora?. ¡Me había ganado un viaje a China!?. Es decir, un viaje al futuro.Resulta que ella compró una camioneta de la firma Omoda & Jaecoo Perú hace un par de meses y, los primeros días de marzo, recibió una llamada por WhatsApp. Ni ella ni su esposo, Juan Carlos Carrasco ?este hombre cortés que se toma fotos en la estación para enviarles a sus hijos, sonriente como si, en lugar de turista, fuese un muchacho en su graduación?, habían prestado demasiada atención a esas letritas chiquitas cuando firmaron el contrato. Lo que nadie lee.Una rápida confirmación gerencial los obligó a descorchar su alegría: esta familia de contadores era la ganadora de un viaje a China, al otro lado del océano. El itinerario incluía visitar una fábrica de robots humanoides, cenar con el CEO internacional de Chery y descubrir qué tipo de carnes a la parrilla se serviría una noche en uno de los mercados gastronómicos más buscados por turistas en Beijing, una ciudad que huele a soya, fritura y ostión cien veces más que la calle Capón. Pienso en ellos, y en su suerte, mientras reviso los enigmáticos videos en el carrete del celular grabados en este país, China, que incluye dos viajes galácticos: Beijing-Wuhu y Shanghái-Beijing en tren bala. A veces es así de glamoroso el destino.DURANTELa vida en un viaje ya no se cuenta en tickets ?esos ?souvenirs? de viejos?, sino en códigos QR. La primera vez que viajé fuera del país, en 2005, recibí unas cartulinas coleccionables cuya función principal, como abracadabras, era abrir puertas de counters y salas de embarque, para abordar un Boeing. Ahora, 20 años después, cualquier viaje continental exige cumplir con una ceremonia cuyo primer paso es tener descargados en el celular todos los enlaces en QR para entradas, pasajes y tours que permitan una experiencia más amigable, práctica y ecológica: cada año se talan 4.000 millones de árboles en el mundo para fabricar papel. No admite discusión.El ticket en QR que tengo para hacer el tramo Shanghái-Beijing cuesta más o menos 550 yuanes; es decir, 270 soles; es decir, casi 80 dólares. También existen vagones con precios que van desde 20 dólares. En este, en el que voy, con el que recorreré 1.318 kilómetros en cuatro horas, me corresponde un sillón reclinable, señal de wifi, seguridad de la policía y una merienda bastante más cosmopolita de la que esperaba: pasta con salsa boloñesa y una botella de agua en cuya etiqueta se luce la locomotora del tren bala, una calcomanía que parece extraída de uno de los autobots. Me traje el sticker.Como entrar a un museo en Moscú o descifrar los manuscritos de los egipcios, en el tren bala de China aparece un primer golpazo apenas se acomodan las maletas: leer el idioma sin preparación previa es imposible, así que el código QR es un lenguaje universal. El chino es el idioma más hablado del mundo, con más de 1.000 millones de usuarios, pero es un alfabeto difícil de descifrar.En este viaje en particular, sin embargo, existe una ventaja: estamos en el Auto Show Beijing 2026, a sencilla lectura de periodistas especializados, ?el más influyente evento sobre automovilismo del mundo?. Aquí se van a presentar 181 estrenos entre los 1.451 automóviles en exhibición, además de 71 ideas futuristas sobre cómo nos movilizaremos los peatones con flojera de manejar un auto. Beijing sufre una inusual invasión de nacionalidades tan distintas que, en estos días, se convierte en una suerte de Babel con camionetas sin chofer que estacionan solas y tormentas de 24 horas que no dejan aniegos en las calles. Los 13 vagones promedio que tiene un tren bala en China están atestados de fanáticos de la velocidad y los fierros que, sin embargo, se sorprenden al ver cómo esta máquina alcanza los 440 kilómetros por hora sin que se derrame una gota de sus vasos de agua ni se alteren las maletas que hemos acomodado como piezas de Lego.DESPUÉSCon el QR en el celular ?lo único que puedo leer en español es que me toca el vagón 12, asiento 4D? solo queda la experiencia: cruzar 1.318 kilómetros y más de 500 ciudades a los costados en 4 horas me obliga a entender mi pequeñez. En China esta línea ferroviaria parece en camino a vencer a cualquier vuelo comercial, a los que ha hecho parecer lentos y poco rentables: un viaje directo entre Beijing y Shanghái tarda aproximadamente 2 horas y 15 minutos, sin contar los traslados previos, los taxis, la demora.Entonces es imposible no googlear: quedan 3 horas de viaje: en 2003 se inauguró la primera línea de alta velocidad diseñada para 250 km/h, en 2008 este fue el transporte formal de los Juegos Olímpicos. Y para 2035, China pronostica la apertura del primer viaje de su tren bala submarino, que se desplazará a más de 250 km/h y conectará a dos ciudades en minutos. El denominado Bohai Strait Tunnel plantea unir las penínsulas de Liaodong y Shandong y costará unos 36 mil millones de dólares.Como si se tratara de cumplir la misión de conocer la Gran Muralla China, para este pendiente me esperan 10 años de ahorro para comprar el pasaje, alistar el ligero ?carry on? y regresar. //