Egan, contra las cuerdas en el Giro: lejos del podio
lisandro rengifo - redactor de el tiempo @lisandroabel
Por el desayuno se sabe qué se dará en el almuerzo y en la comida, eso se dice
lisandro rengifo - redactor de el tiempo @lisandroabel
Por el desayuno se sabe qué se dará en el almuerzo y en la comida, eso se dice. Nada más claro para referirse al presente de Egan Bernal (Netcompany Ineos) tras la séptima etapa del Giro de Italia entre Formia y Blockhaus, primera llegada en alto, luego de 244 kilómetros, ganada por Jonas Vingegaard (Visma) y en la que Afonso Eulálio (Bahrain) defendió el liderato. El colombiano había dado muestras de flaqueza en la segunda y cuarta etapa, en las que en los ascensos que afrontó no estuvo con los mejores y se descolgó. Kilómetros más adelante logró alcanzar el lote principal y salvó el día. Esas muestras de no estar físicamente bien las confirmó ayer, cuando en la subida al Blockhaus, de 13 kilómetros, pagó caro su regular momento. Se quedó a 7,5 kilómetros. Se creía que iba a perder más tiempo, pero reguló y dejó 2 min 57 s con Vingegaard. La sacó barata. Lo que ha pasado indica que los planes para él y el equipo cambian. Vinieron por un cupo en el podio, pero está muy difícil. Con el líder pierde 6 min 18 s. A Vingegaard, segundo, lo tiene a 3 min 01 s. De Felix Gall, la gran estrella de ayer, lo separan 2 min 43 s. La meta de terminar dentro de los cinco mejores no es loca. Giulio Pellizzari es quinto y está a 4 min 28 s de Eulálio. Egan, con el italiano, a quien derrotó en la general en el Tour de los Alpes, pierde 1 min 50 s. Hablando de los 10 primeros, Egan Bernal es 15 y Michael Storer es 10, con una diferencia de 1 min 07 s: viable. Las condiciones cambian y, por lo visto, los planes también. Bernal tiene ahora por delante a su compañero Thymen Arensman, otro de los líderes del equipo, noveno a 5 min 07 s de la camiseta rosada. Eso indica que su primera tarea es ayudarle al neerlandés de acá en adelante. Los planes del cundinamarqués son otros y dependerán de su condición física y mental, de la "suerte" que corra Arensman y de las piernas de los que tenga por delante. Lo que sí es claro es que se ha olvidado del podio y tendrá que pelear por entrar dentro de los 10 y buscar un triunfo de etapa. Eso es lo que se ve, aunque el Giro es una carrera en la que todos los días pasa algo y no hay que vaticinar cómo terminará, mucho menos si se va en el final de la primera parte. De resto, Vingegaard va por el liderato y el título, Pellizzari deberá gestionar sus fuerzas para estar en el podio y Gall es candidato para pelear los puestos de avanzada.