¿Demasiados libros?...
No se movía de la estantería, apenas alguien lo ojeaba al pasar, nunca lo compraban
No se movía de la estantería, apenas alguien lo ojeaba al pasar, nunca lo compraban. Hasta que hace unos meses la novela "Noches blancas", de Fiodor Dostoievski, tuvo un auge en la librería Nueva Altamira. De pronto, muchos clientes llegaban a comprarlo. No era el título más famoso del escritor ruso, tampoco había sido rescatado después de pasar años descatalogado, ni había sido adaptado al cine recientemente. ¿Quizá se convirtió en un viral en TikTok? No supieron. Solo sabían que era un clásico más entre los cientos que aguardan en la tienda, aparentemente rezagado o definitivamente perdido ante la abrumadora cantidad de novedades mensuales. En Chile no hay cifras oficiales, pero desde España surgió una que ubica a esa novela de Dostoievski en un contexto más amplio: la mitad de los libros disponibles en librerías no vende ni un solo ejemplar en un año.
El dato surgió en el último Congreso de Librerías de España y suena como una alarma para la industria editorial: del total de títulos en librerías, hay un 49% de libros que en un año no venden ningún ejemplar; un 19% vende de 2 a 10 copias; un 13%, de 11 a 100 o solo uno, y un 5%, más de 100. Las cifras podrían llevar a una imagen de tiendas con mesones y libreros acumulando polvo y telarañas, pero en realidad el problema parece estar en un dinamismo voraz: al año en España se publican 90 mil títulos nuevos, aunque solo entre 30 y 10 mil son obras literarias con enfoque comercial. "Significa mínimo 27 novedades al día. ¿Hay lector para tanto libro?", anotaba el diario El País.
La realidad chilena es muy diferente, partiendo porque en nuestro país la producción de libros asciende solo a 10.376 títulos inscritos, según el informe del ISBN 2025 de la Cámara Chilena del Libro. A eso hay que sumarle una cantidad de novedades importadas, las que si bien no están contabilizadas oficialmente, terminan en que cada mes las librerías locales pueden optar por incorporar a sus catálogos hasta 1.300 nuevos libros, según la librería Antártica. Está lejos del nivel español, pero no es raro que las novedades arrinconen por meses a novelas como "Noches blancas", de Fiodor Dostoievski. O algunas muchísimo más desconocidas. De hecho, hace dos semanas la librería de Valdivia Gato Caulle compartió una publicación en Instagram en que reconocía que vivían una situación similar a la de las librerías españolas.
"Cerca de la mitad de los libros que llegan no se venden (ni se leen). Cero. Y a veces, aunque los difundimos como podemos, ni siquiera una persona pregunta por ellos", se lee en el posteo de Gato Caulle, que también es una invitación a una conversación entre editores y escritores el 18 de junio en la misma librería, titulada "Hay mucha oferta y poca demanda de libros en Chile". Para el director de la tienda, Diego Corvera, "lo primero es asumir que pasa. El dato mata relato, me decía una amiga. La realidad no es tan ideal como que todo libro que se publica, que se escribe y edita con cariño tiene lector".
Según su experiencia, en un mes pueden llegar a Gato Caulle 40 nuevos títulos nuevos, de los cuales uno va a vender todos sus ejemplares, de otro, además de venderlos, tendrán que pedir reposición. "Pero, de los 38 restantes, creo que unos 18 van a tener movimiento y el resto va a pasar inadvertido. Van a estar un ratito sobre el mesón, luego van a ir estante, después a bodega. Y seguro que todos son muy buenos", dice Corvera. Y añade: "Hay una sobreproducción de libros en Chile y fuera de Chile. Nos llegan muchos libros de afuera. Tenemos acceso a editoriales españolas, argentinas y mexicanas. Estamos en un presente donde todos quieren hablar y pocos quieren escuchar".
¿La quiebra como destino?
"Pueden ser muchos más los libros que quedan detenidos sin venta", aventura Sergio Parra, dueño de la librería Metales Pesados, que comparte el diagnóstico de Gato Caulle. "Por ejemplo, los publicados por editoriales independientes chilenas, por la cantidad de ferias que se organizan hoy, se venden muy pocos en librerías. También de las editoriales transnacionales quedan muchos sin vender. Creo que es una realidad que ha ido aumentando, la gente ya no se entera de qué libros hay", añade el poeta que no está solo en el diagnóstico, pero tampoco lleno de compañeros.
"Hay libros de los cuales no se vende ni un ejemplar, quizás es una cuarta parte. Pero que no se venda aquí no quiere decir que no se venda en otras librerías. Los libros siempre se acaban vendiendo", dice Joan Usano, de Takk, una tienda que evita los best sellers en favor de libros más literarios o clásicos. Su catálogo no es muy lejano a Catalonia, ubicada en la misma galería Drugstore, y ahí también dudan de la cifra española: "Hay libros que venden mucho en dos meses y después se mueren para siempre y otros que venden muy por goteo. En la experiencia de la librería, si hay libros que llegaron y no se han vendido en meses, entonces los devolvemos, y eso tampoco pasa tanto, porque uno sabe qué pedir. Me parece raro que un libro que publiquen no venda nada. Hay fracasos, pero no así como la mitad", dice Catalina Infante, de Catalonia.
"Es probable que la realidad española se replique en Chile, pero a la librería que le pase eso va a quebrar. Nosotros no, porque hace muchos años ya nos dimos cuenta de lo que significa tener libros sin venta. No se puede", sostiene Juan Aldea, dueño de la cadena Feria Chilena del Libro. Mientras, José Sanguinetti, gerente de la otra gran cadena de librerías, Antártica, duda de que haya tanto título sin movimiento. "En nuestra experiencia y revisando la situación actual de nuestras librerías, menos de la mitad de la cifra reportada en España se presenta en nuestra cadena. No es el 49%, porque no existirían editoriales ni metros cuadrados en librerías que sean capaces de albergar dicha cantidad de libros sin ventas", dice.
En el panorama de las librerías locales, más que una preocupación por la cantidad de títulos sin movimiento, hay una por las novedades. "Es un alud", dice Berta Concha, dueña de la distribuidora Liberalia, que también tiene dos tiendas: la digital Prosa & Política y la física, Librería del GAM. Pero, en su rol de distribución, Concha detecta que el volumen es muy grande. "Hay demasiados libros. Nosotros distribuimos alrededor de 100 editoriales, europeas, estadounidenses, latinoamericanas y chilenas. Solo desde España recibo unas tres mil novedades mensuales y con esas atendemos a unas 220 librerías de todo Chile. Y sé que hay ciertos libros que no me puedo dar el lujo de traer más de cinco, porque sé que eso es lo que va a vender", explica.
En el catálogo de distribución de Liberalia, dominado por las ciencias sociales y la literatura, hay un par de pequeños superventas, como "El hombre en busca del sentido", de Victor Frankl, o algunos libros de Byung-Chul Han. Pero lo que Concha trae a Chile (que circulan entre librerías, aunque también en universidades y bibliotecas públicas) se topa siempre con el cúmulo de novedades de los dos grandes grupos editoriales, Planeta y Penguin Random House: son los mayores productores en Chile, la primera con alrededor de 950 al año y la segunda, con 533, según datos de la Cámara Chilena del Libro. Ellas, además, tienen la mayoría de los grandes best sellers . "Cada una tiene unas 50 o 60 novedades mensuales, y eso inunda las librerías", dice Concha.
Modelo 'fast fashion'
Lo que describe Concha es fácil de detectar en los mesones principales de las librerías, especialmente en las cadenas de vocación masiva, Antártica o Feria Chilena del Libro. Pero por la cantidad de sellos que manejan los grandes grupos, altamente dotados de no ficción o literatura, también tiene un papel dominante en tiendas de perfil más especializado, como Takk, Catalonia, Nueva Altamira o Metales Pesados. Sus libros son inevitables. "Lo que se exhibe son las novedades. Eso sucede en todas las librerías. Y las editoriales están sacando más libros, porque ya saben que la gente va por la novedad", dice Sergio Parra. "Lo que sucede finalmente es que están alimentando un mercado hecho solo de novedades. Uno ve claramente cómo ha aumentado la cantidad de títulos para poder hacer caja. Es la tiranía de la novedad que está ocurriendo en todo orden de productos", añade.
"Hay una saturación de nuevos libros y eso implica que muchos vayan quedando rezagados. Los autores menos conocidos quedan detrás, son libros que no se visibilizan. No se logran vender. Finalmente, lo que domina las ventas son las novedades de autores y autoras que ya tienen su peso", dice Álvaro García, encargado de Nueva Altamira, que en cualquier caso tiene en exhibición títulos más clásicos o más sofisticados. Pasa lo mismo en Takk, donde Joan Usano se niega a renovar sus mesones y vitrinas cada mes, como habría que hacerlo para estar al día con los nuevos libros. "Un gerente comercial encuentra que esto es anticomercial. Hay gerentes editoriales que les encantaría que replicáramos el modelo Zara, que cambia todo sus productos prácticamente cada mes", dice.
A veces pareciera que, por el volumen de títulos, la industria del libro podría seguir el modelo del llamado fast fashion, en que la ropa de las grandes tiendas se renueva con una velocidad vertiginosa. Todo es desechable. "Ojalá estuviéramos devolviendo la ropa de verano en invierno, y la ropa de invierno en verano", dice Juan Aldea, aludiendo a la necesidad de todas las librerías de devolver a las editoriales los títulos que no logran vender. "En Feria Chilena del Libro, por lo menos, hay 500 novedades mensuales, que consideramos relevantes ingresar al inventario. Al menos. Es bastante. No conozco ningún rubro que tenga como novedad esa cantidad de productos nuevos al mes", añade.
"No estoy de acuerdo con la tiranía de la novedad. No existe tal concepto", refuta José Sanguinetti, de Antártica, pese a que cuenta que cada mes tienen a disposición 1.300 títulos nuevos. No los suman todos. "Hoy día el negocio de las novedades es una parte importante, pero no toda: la mayor venta se concentra en lo que no es novedad; ahí está el arte del negocio, saber vender las novedades y saber cuándo hacer la devolución oportuna al proveedor. Finalmente, todo se traduce en conocer el ciclo de vida del libro", explica.
Desde Valdivia, Diego Corvera cree que, más allá del mero negocio, el caudal de novedades tiene otros problemas: "Nadie podría estar en contra del crecimiento de las editoriales chilenas, tampoco de las de afuera, pero creo que el miedo que aparece es que haya tanto libro que ya no haya posibilidad de evaluarlos. Que crezca tanto la masa de libros que uno más o uno menos ya no tenga ningún sentido", asegura, precisando que no es un especialista, sino "un simple librero". Desde el barrio Bellas Artes, Parra cree que es un signo de los tiempos: "Producir, producir, esa es la consigna. Los que van quedando en los libreros y luego en la bodega, no son libros de bajo nivel intelectual, mal escritos o malos libros, solo quedan ahí porque son tapados por las novedades", dice.
"Los libros se multiplican en proporción geométrica. Los lectores, en proporción aritmética. De no frenarse la pasión por publicar, vamos hacia un mundo con más autores que lectores", decía en 1972 el autor mexicano Gabriel Zaid en "Los demasiados libros", un ensayo que no alcanzaba a imaginar que también esa multiplicación podía amenazar el negocio librero. O que un día, digamos de 2026, se publicarían novelas y poemarios que nadie jamás llegaría a comprar. Pero ya sabemos, de pronto a alguien le da por leer "Noches blancas" de Dostoievski. Y más aún, a nadie en el mundo se le ocurre dejar de publicar libros. Más y más. Algunos malos, seguro, pero muchos que siguen abonando ese valor tan especial y poderoso que lo vuelven uno de los objetos más dúctiles y prestigiosos que existen.
'' Hay demasiados libros. Nosotros distribuimos alrededor de 100 editoriales, europeas, estadounidenses, latinoamericanas y chilenas. Solo desde España recibo unas tres mil novedades mensuales y con esas atendemos a unas 220 librerías".
BERTA CONCHA LIBERALIA ONCHA LIBERALIA
'' No estoy de acuerdo con la tiranía de la novedad. Hoy día el negocio de las novedades es una parte importante, pero no toda: la mayor venta se concentra en lo que no es novedad".
JOSÉ SANGUINETTI ANTÁRTICA
'' Lo que sucede finalmente es que las editoriales están alimentando un mercado hecho solo de novedades. Claramente, han aumentado la cantidad de títulos para poder hacer caja. Es la tiranía de la novedad, que está ocurriendo en todo orden de productos".
SERGIO PARRA METALES PESADOS
'' En Feria Chilena del Libro, por lo menos, hay 500 novedades mensuales, que consideramos relevantes ingresar al inventario. Es bastante. No conozco ningún rubro que tenga como novedad esa cantidad de productos nuevos al mes".
JUAN ALDEA FERIA CHILENA DEL LIBRO ENA DEL LIBRO
'' Hay una sobreproducción de libros en Chile y fuera de Chile. Tenemos acceso a editoriales españolas, argentinas y mexicanas. Estamos en un presente donde todos quieren hablar y pocos quieren escuchar".
DIEGO CORVERA GATO CAULLE