No se puede soslayar que hay un porcentaje importante de ciudadanos dispuesto a aceptar un gobierno autoritario si mejora su bienestar.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó en Montevideo el Informe Regional sobre Democracia y Desarrollo, "Democracias bajo presión". Para Almudena Fernández, economista jefe del PNUD en la región, en un escenario cruzado por presiones crecientes, como la polarización, la desinformación y el avance del crimen organizado "la falta de respuestas a las demandas de la gente operan como una gran amenaza".Fernández afirma que es clave observar el funcionamiento democrático, junto las capacidades del Estado y los resultados de desarrollo. "Como región, tenemos que repensar nuestros modelos productivos hacia modelos más diversificados y menos volátiles de cara a la coyuntura internacional", sostiene, advirtiendo que, en Latinoamérica, "redujimos la pobreza, en especial la monetaria, pero no la vulnerabilidad". A continuación, un resumen de la entrevista.
¿Cómo describiría el estado de situación de la región, desde la perspectiva del desarrollo?
América Latina y el y el Caribe es una región predominantemente democrática, donde de la gran mayoría de los países el acceso al poder se da a través de elecciones, donde hay alternancia al poder. Cuatro de cada cinco ciudadanos de la región viven en regímenes que son democráticamente elegidos. Pero también vemos proceso gradual de debilitamiento de las democracias y hacia allí orientamos el informe. La Democracia tiene que reimaginarse constantemente para poder atender las demandas ciudadanas del momento. Y aprovechar las presiones existentes para transformarse y renovarse.
El problema es cuando la Democracia no alcanza, a los ojos de los ciudadanos.
Cuando hablamos de Democracia debemos observarlas en su conjunto, en relación con el desarrollo humano y el Estado. Y cuando sentimos que la Democracia no alcanza es, precisamente, ese vínculo con el desarrollo, una brecha entre lo que la ciudadanía está pidiendo, que no es solamente ir a votar: está pidiendo bienestar, seguridad, acceso a justicia.
De ese modo, han ido creciendo las muestras de insatisfacción con la Democracia.
Sí. Si uno observa los últimos datos del Latinobarómetro, hay señales de optimismo, pero también luces rojas. En promedio para la región, el 64% de los ciudadanos dice estar insatisfecho con su democracia. Pero a la vez cuando se le pregunta a los ciudadanos si siguen creyendo que la democracia es la mejor manera de gobierno, el 69% responde que sí. Hay vocación democrática en los ciudadanos, pero la gente está pidiendo que la Democracia entregue más. Y el 70% dice creer que sus gobiernos gobiernan para unos pocos, por el interés de pequeños grupos privados. Entonces, hay una sensación de que bajo las democracias que tenemos en América Latina y el Caribe en este momento, no todos los ciudadanos tienen igual de influencia sobre las decisiones que afectan sus vidas. En ese contexto, también hay un porcentaje importante que está dispuesto a aceptar un gobierno autoritario si le diera determinadas condiciones de bienestar. Son temas que no podemos soslayar.
¿Cuáles son las alertas más importantes que identifican?
Hay una serie de transformaciones de la sociedad que impactan la democracia. Tiene que ver con la polarización extrema que estamos viendo en la región. Si bien Uruguay es el país de menos polarización de América Latina, es algo que va creciendo en toda la región. A su vez, vemos el tema del uso inteligencia artificial y desinformación como algo que presiona las democracias. También el crecimiento del crimen organizado, no solo cómo afecta la sensación de seguridad de las personas, sino también cómo puede influenciar la competencia política a través de la fuerza o del financiamiento. Otro emergente que genera problemas son los temas de movilidad humana, cambios en los flujos migratorios que se vuelven cada vez más intrarregionales y que están impactando también las narrativas de polarización alrededor de estos grupos. También los temas vinculados con los recursos naturales que ponen a prueba la capacidad de los gobiernos de resolverlos de manera democrática.
Pero estos temas no se resuelven solo con Democracia.
Entender que la Democracia por sí sola arregla todo esto es un error. Si no empieza a entregar resultados de desarrollo más equitativo y más oportunidades, estamos en problemas. Ha habido avances en desarrollo humano, reducción de pobreza, salud, educación, pero han sido muy desiguales y con comunidades enteras que no acceden a esos beneficios. Un aspecto fundamental es el Estado; tener instituciones que tengan la capacidad de tomar las decisiones política pública que beneficien a la sociedad.
Esa definición cae en medio de quienes piensan que el Estado no tiene razón de ser y aquellos que demandan más y más Estado.
Y en medio de eso, la necesidad de gestionar mejor y de representar a los ciudadanos. Más allá de las distintas miradas, creo que en lo que todos estamos de acuerdo es que la ciudadanía demanda oportunidades para progresar y allí el Estado tiene un rol que cumplir. Salud, justicia, educación, seguridad, y las regulaciones que sean necesarias. En el informe hablan de "cinco grandes nodos críticos de acción", donde entienden necesario trabajar en pro del desarrollo.
Uno de ellos es la representatividad política. ¿Cómo lograr que los partidos políticos vuelvan a tener el arraigo social que alguna vez tuvieron, para que realmente actúen de intermediario entre la esfera pública donde se discuten las demandas ciudadanas y la arena de política donde se toman las decisiones de política pública? Ese es un tema central. ¿Cómo logramos que la influencia económica no quede sobre representada en los intereses generales y se ignoren las necesidades de otros grupos?, es otro aspecto que nos preocupa. También, la necesidad de retomar el control estatal; cuando el Estado está ausente en alguna parte del territorio, entran otros grupos de interés, sobre todo las organizaciones de crimen organizado. Antes hablamos de la información y la IA: ¿cómo se protege el ecosistema informativo para evitar la desinformación? El quinto nodo tiene que ver con reforzar los contrapesos institucionales; balancear los poderes del Estado para evitar el control de uno sobre el otro, un tema donde vemos algunas erosiones en la región.
Si bien algunos indicadores socioeconómicos han mejorado, en la región hay problemas de bajo crecimiento e inestabilidad. ¿Cómo superar esas condiciones?
Como región, tenemos que repensar nuestros modelos productivos hacia modelos más diversificados y menos volátiles de cara a la coyuntura internacional, y que realmente logren generar el tipo de empleos y productividad que pueda ayudar a que eso se convierta en bienestar eh para todos. Y eso requiere de una apuesta importante por diversificar las economías, complejizarlas, agregar valor, identificar los sectores donde tenemos competencias y apoyarlos. Y que puedan generar empleos de mayor calidad, apuntando a que se pueda reducir no solo la pobreza, sino también la vulnerabilidad. Somos una región que logró reducir pobreza de manera muy significativa, pero un gran porcentaje de la población está en una situación vulnerable, que cualquier pequeño un shock hace que vuelva a caer en pobreza. Nosotros estamos hablando de alrededor de 30% de la población que se mantiene en vulnerabilidad. Lo que se ha hecho no es suficiente. Hay que generar un camino para que esa movilidad ascendente pueda ser continua, salir de la pobreza pero poder seguir hasta establecerse como una como clase media sólida.
La baja de la pobreza se ha dado muchos países medida por ingresos, claramente no ha sido suficiente.
Ha sido muy exitoso lo hecho, es importante reconocerlo, para salir de la situación crítica. Del 2000 al 2024, que son los últimos datos que tenemos, la región pasó de tener 50% de pobreza a un 25%. Pero gran parte de esa reducción vino por transferencias, con un esfuerzo importante de los gobiernos por hacer política social. Eso no es suficiente para que un hogar acumule el tipo de activos que le permita consolidarse como clase media. Son transferencias que se consumen los hogares, pero no logran invertir. En algunos países se ha sido más exitoso en que eso genere educación y bueno, tener capital humano que te ayude, pero entonces esas transferencias hay son buenas para salir de la pobreza, pero no ayudan a consolidarse como clase media sólida. Se necesitan acciones más potentes dirigidas a la infancia, a la educación, por ejemplo. Desde el PNUD hemos dado un gran impulso a la medición de la pobreza multidimensional en la región. Poder medir esas dimensiones de pobreza que no se logran solucionar con una transferencia de ingreso. En los años 2000, los países de la región han logrado graduar más personas en secundaria y también a nivel terciario. En conjunto, la región ahora tiene un porcentaje mayor de población más educada, pero no tiene la capacidad de generar el tipo de empleo que paga más por esos por esas habilidades. Hasta que no tengamos economías donde seamos más productivos y generen empleos que demanden más capacidades, va a ser difícil realmente insertar a esas personas en un mercado laboral más dinámico.
El descontento de la gente ha llevado a vaivenes ideológicos notorios en las últimas décadas; ¿qué hay detrás de ese fenómeno?
Respetando las particularidades de cada país, creo que en general vemos votos de rechazo a los que gobiernan, más que un vaivén ideológico. Esto no me funciona, entonces voy por lo opuesto. Y a eso se suma el voto antiestablishment, por líderes personalistas que dicen venir de fuera del sistema. Es una sociedad insatisfecha buscando algo diferente, porque lo que existe no le da las respuestas que necesita. Es un gran llamado de atención a las clases políticas.
La cuestión demográfica es otra gran bomba de tiempo?
Uruguay está un poco más avanzado en este proceso, pero la región está justo en el pico, en el camino de empezar a envejecer. Vemos que nuestros sistemas de protección social, de pensiones, todavía no están del todo presionados, pero se viene, como ya nos muestra Uruguay y algún otro país en esa condición. Lo vemos también en Europa. Con la diferencia que en el viejo continente, son economías que se desarrollaron y después se envejecieron, mientras que América Latina son economías que se envejecieron antes de terminar el proceso de desarrollo. Es fundamental que los gobiernos y los estados tengan capacidad de acción para planificar ese futuro donde se da vuelta la proporción de personas que están contribuyendo a aquellas que están necesitando protección.
¿Cómo observa a Uruguay en el contexto regional?
La mayoría de países de la región cambia gobierno y se cambia todo. Uruguay es una excepción. Cuando miramos los datos de Uruguay observamos una de las democracias más estables, como es sabido. Cuando analizamos qué porcentaje de la población se identifica con partidos políticos, vemos que es uno de los países con el porcentaje más alto. Pero a la vez, es un país donde igual está sintiendo las presiones emergentes, en temas como seguridad, el espacio público, también temas de gobernanza, de recursos naturales y de crisis climática. Y ese tipo de cosas, si no se resuelven bien, van dañando la representatividad política.