Retos del sector arrocero alertan a cultivadores ante la llegada de cosecha
Noelia Cigüenza - Noecig@eltiempo
Noelia Cigüenza - Noecig@eltiempo.com
El sector arrocero se enfrenta en este momento a múltiples desafíos que requieren de una serie de acciones coordinadas entre el Estado, el sector privado, gremios y organizaciones de productores para garantizar la cosecha. Los productores están preocupados por la caída que han tenido los precios del arroz paddy verde, lo que en muchas ocasiones no les permite tener una ganancia justa de sus cosechas. Principalmente, esta situación se debe a la eliminación del incentivo al almacenamiento del sector desde el 2024, el cual era un recurso que se pagaba a la industria para retirar unas 250.000 toneladas de arroz por unos meses y así no afectar el precio por la sobreoferta temporal. En Colombia, cerca del 70 por ciento de la producción se realiza en sistemas de secano, lo que genera una estacionalidad y obliga a los productores a sembrar en el mismo mes. Esto trae como consecuencia que en agosto y septiembre, cuando entra la cosecha de los Llanos, la zona arrocera más extensa del país, exista una concentración estacional de la oferta de paddy verde que presiona a la baja el precio, en detrimento de los agricultores y, por ende, de la cadena. "Lo que nosotros pedimos es que vuelva el incentivo al almacenamiento, que es el mecanismo que se diseñó en los 90 para sacar del mercado el excedente temporal de arroz que se genera por la estacionalidad de la cosecha, en especial, en los Llanos, y que se comercializaba en el primer semestre del siguiente año cuando los inventarios disminuían", afirmó el presidente de Fedearroz, Rafael Hernández. A ello se suma que a nivel mundial ha habido una sobreoferta de arroz por los altos inventarios. "Aunque el Gobierno haya decretado unos precios mínimos, estos no dan para que el agricultor pueda asegurar sus costos de producción. Entonces eso es lo que les genera incertidumbre y desespero", añadió el líder gremial. Otro factor que está preocupando en este momento al sector es el impacto que pueda llegar a tener el conflicto de Oriente Medio en los fertilizantes, pues estos son el principal componente de costos de la cosecha, con una participación de 24,8 por ciento en riego y 22,6 por ciento en secano. "Las perturbaciones en el suministro de la urea y el gas natural, de los cuales el golfo Pérsico es un importante productor, han provocado un fuerte aumento de los precios de los fertilizantes, lo que puede causar una disminución de las superficies sembradas y de los rendimientos. Además, se espera un incremento en los costos de producción", señaló el gremio. Tampoco hay que olvidar que fenómenos como El Niño, que se prevé fuerte este año, generan impactos severos en la producción, que se ven agravados por la cobertura insuficiente de los seguros agropecuarios, los cuales dejan a los productores expuestos a pérdidas que pueden comprometer su viabilidad económica. Adicional a ello, sigue existiendo un acceso limitado al crédito formal. Otro dolor de cabeza del sector arrocero es la presión que las importaciones procedentes de países que tienen esquemas de subsidio o estructuras de costos más bajas generan sobre los precios internos del cereal. Además, está el ingreso de manera ilegal, como ocurre en el caso ecuatoriano. "Este problema es una amenaza. El Gobierno ecuatoriano subsidia la producción de arroz, pero aquí las ayudas que se dan no son suficientes para conseguir competitividad", dijo Hernández. La deficiente infraestructura vial es también otro de sus problemas estructurales, que hace que los costos de los insumos suban, en la medida que el precio del transporte el más alto. "Hace más cara y limitante la comercialización del paddy verde, pues al ser un producto perecedero los trayectos largos afectan el producto y limitan el radio de comercialización. También se limita la comercialización del arroz blanco a los centros de consumo. Principalmente, por la frecuencia con que se cierra la vía al Llano, debido a los constantes deslizamientos", dice el gremio. Adicionalmente, está la inseguridad en las zonas rurales y que la industria molinera presenta un alto nivel de concentración, con lo cual, según Fedearroz, el molino impone el precio y la decisión de recibo de la cosecha al productor.