No a constituyente de Cepeda
Ricardo Santamaría
Colombia no necesita una asamblea constituyente
Ricardo Santamaría
Colombia no necesita una asamblea constituyente. Necesita buen gobierno, seguridad, empleo, estabilidad y respeto por las instituciones. La propuesta de una constituyente impulsada por Gustavo Petro e Iván Cepeda no busca resolver los problemas del país: Busca concentrar poder. Cada vez que un gobierno fracasa en su gestión, aparece la tentación de cambiar las reglas del juego. Ocurrió en Venezuela y en otros países de América Latina donde líderes populistas utilizaron constituyentes para debilitar cortes, perseguir opositores, quedarse en el poder y capturar las instituciones. Siempre empieza igual: hablan de cambio, voluntad popular y de transformación. Pero termina en concentración de poder, polarización y destrucción institucional. La Constitución de 1991 le ha dado a Colombia más de tres décadas de estabilidad democrática, independencia judicial, libertades individuales y alternancia en el poder. Y tiene mucho más para ofrecer. Gracias a esa Constitución existen la Corte Constitucional, la tutela y múltiples mecanismos de protección ciudadana. Lo que algunos quieren no es mejorarla: Es desmontar los límites que hoy frenan los abusos del poder, como la junta del Banco de la República, la Corte Constitucional o la Registraduría. Ninguna le gusta a Petro porque son independientes. Dice que no lo dejan gobernar. Pero en democracia gobernar no significa hacer lo que uno quiera. Gobernar implica respetar la ley, aceptar controles y convivir con quienes piensan distinto. El Congreso, las cortes, la prensa y las instituciones no son enemigos de la democracia: son la democracia. Por eso preocupa el discurso constituyente. Porque aparece justamente cuando el gobierno enfrenta un desgaste, escándalos de corrupción, crisis fiscal, deterioro de la seguridad y pérdida de confianza ciudadana. En vez de corregir errores, buscan cambiar el tablero. ¿Para qué una constituyente? ¿Para permitir la reelección? ¿Para debilitar las cortes? ¿Para intervenir organismos independientes? ¿Para concentrar aún más el poder en la Presidencia? Los colombianos tienen derecho a desconfiar. Colombia tiene prioridades más urgentes. Hay regiones dominadas por grupos armados, una crisis grave en salud, incertidumbre económica, desempleo juvenil y millones de familias angustiadas por el costo de vida. Mientras el país pide soluciones concretas, el gobierno propone abrir una discusión institucional gigantesca que dividiría aún más a la nación y generaría enorme incertidumbre. Necesitamos reformas dentro de la Constitución y respetando las reglas. Lo contrario sería abrir una puerta peligrosa que después es imposible cerrar. Este no es un debate entre derecha e izquierda. Es un debate entre democracia y concentración de poder. Entre instituciones y caudillismo. Entre una república con límites o un proyecto político que quiere tomarse todos los espacios. Colombia no necesita refundarse. Necesita recuperarse. El escenario de candidatos es claro. El único que defiende la constituyente es Cepeda. Todos los demás se oponen.
Analista.