Miércoles, 20 de Mayo de 2026

La criticada escultura de Lola Mora que nunca llegó a inaugurarse, fue partida en dos y hoy embellece el Ecoparque porteño

ArgentinaLa Nación, Argentina 18 de mayo de 2026

La escultura en el Ecoparque Ubicada próxima a la entrada principal del Ecoparque, en avenida Sarmiento y avenida Las Heras, la obra esculpida por Lola Mora forma parte de lo que fuera el Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires — hoy Ecoparque— desde hace más de cien años

La escultura en el Ecoparque



Ubicada próxima a la entrada principal del Ecoparque, en avenida Sarmiento y avenida Las Heras, la obra esculpida por Lola Mora forma parte de lo que fuera el Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires — hoy Ecoparque— desde hace más de cien años. Sin embargo, no era este el lugar donde se pensaba colocarlo originalmente: el destino inicial de la magnífica escultura quedó trunco, así como también su forma original.

Originalmente, la estatua formaba parte del monumento conmemorativo a Aristóbulo del Valle realizado por la escultora tucumana. Es por eso que hoy la figura femenina se apoya sobre un pedestal vacío, explica Milena Gallipoli, doctora en Historia por la Universidad Nacional de San Martín y especialista en escultura y calcos. Vista general del Monumento a Del Valle, La ilustración Sud-americana, 30 de enero de 1907 (gentileza: Milena Gallipoli)

"En 1900 se sancionó un proyecto de ley para la conformación de una comisión, el llamado a concurso y la subsecuente realización de un monumento dedicado a Del Valle, político fundador de la Unión Cívica Radical fallecido en 1896", detalla la especialista. "Como solía suceder en la época, la competencia por obtener este tipo de encargos era bastante despiadada y, en este caso, se cristalizó en dos bandos: por un lado, estaba Eduardo Schiaffino , fundador y director del Museo Nacional de Bellas Artes, que defendía a Rogelio Yrurtia, escultor radicado en París, y por otro, se propuso a Lola Mora, quien iba y venía desde su taller en Roma", agrega.

Formada en la capital italiana junto al maestro Julio Monteverde, la artista tucumana tenía en esa ciudad europea su taller, aunque venía regularmente a Buenos Aires por diferentes encargos. "Siempre fue muy criticada y sufrió mucha hostilidad por parte de sus colegas. La escultura era un territorio culturalmente masculino y tuvo grandes dificultades para ingresar al mundo artístico público y competir con otros artistas", señala María José Micale, responsable del área de Patrimonio del Ecoparque .

La artista había obtenido una prominente fama en la prensa y en la sociedad porteña, tanto por obras como la fuente de Las Nereidas (1903) como por su cercanía con personalidades políticas como Julio Argentino Roca, añade Gallipoli. "Lola Mora siempre fue muy criticada y sufrió mucha hostilidad por parte de sus colegas", afirma Micale

Luego de una serie de debates y disputas, el boceto de Lola Mora fue el ganador del concurso. Ante este resultado, cuenta Micale, Schiaffino se ofendió, renunció a la comisión y comenzó a menospreciar la calidad técnica de la escultora. La obra aprobada por la comisión consistía en un basamento de granito sobre el que se erigía una figura de cuerpo completo de Aristóbulo del Valle en posición de dar un discurso , con el brazo derecho extendido hacia el público; debajo había una figura femenina alegórica a la atención que llevaba la mano a la oreja, en un gesto de escucha atenta.

Aunque hoy se percibe la escultura femenina de "El Eco" como un conjunto en sí mismo, Gallipoli considera que hay que concebirlo como un monumento conmemorativo cuyo motivo principal era la figura de Aristóbulo Del Valle. "La alegoría de la elocuencia funcionaba como un complemento más ornamental y poético que acompañaba. Una imagen de Lola Mora, cincel en mano, trabajando sobre una de Las Nereidas en su taller romano

El conjunto escultórico monumental, realizado en mármol, uno de los materiales predilectos de Mora, fue realizado y terminado en Roma hacia 1906 .

En su momento, si bien la crítica de la escultura no fue positiva —principalmente porque se percibía una oposición poco armónica entre la figura de Del Valle, que tenía una talla más severa, y el pedestal y su alegoría, en los que se privilegió una textura más fluida—, se reconoció el parecido del retratado y se destacó "El Eco". Un fragmento publicado en La ilustración Sud-americana , del 30 de enero de 1907, afirmaba: "La figura alegórica que adorna y complementa el pedestal es simpática y de armoniosas líneas. Su postura poética simboliza bien la idea de esa cariñosa admiración con que es escuchada la palabra elocuente del orador".

Críticas y vandalismo

Lola Mora la instaló en el Parque Tres de Febrero, habló con la prensa y fijó la inauguración para diciembre de 1906. Sin embargo, poco después comenzaron los problemas, entre ellos, las críticas a las cualidades estéticas de la obra, por ejemplo, cuestionamientos a cómo estaba representado el traje de Del Valle, al que algunos no consideraron realista.

Schiaffino volvió a la escena y le dijo a la comisión que podían rechazar la escultura por ser muy diferente a la figura de su homenajeado. Sin embargo, al revisar el contrato firmado con Lola Mora, comprobaron que ella había cumplido con todas las pautas y que rechazar el trabajo implicaba un juicio, por lo que decidieron aceptarla.

Sin embargo, tras su colocación en el parque, los problemas siguieron. "Si bien la escultura quedó instalada, no llegó a inaugurarse. Lola Mora había contratado un sereno para cuidarla de noche, pero un día el sereno se quedó dormido y, al despertar, encontró que alguien había puesto una escalera, había envuelto el brazo de la escultura en bolsas y lo había quebrado. El brazo apareció tirado, envuelto en una bolsa de arpillera. "Lola Mora hizo una denuncia policial y terminaron arrestando al sereno, aunque se comprobó que simplemente se había quedado dormido", cuenta Micale. La mutilación de la estatua de Del Valle, Caras y Caretas, 16 de marzo de 1907 (gentileza: Milena Gallipoli)

Lo ocurrido fue publicado en todos los diarios y fue ampliamente condenado, en tanto la escultura quedó inutilizada. La parte superior se convirtió en busto y actualmente se encuentra en la Municipalidad de La Plata, mientras que la inferior, es decir, el basamento de granito con la figura femenina, terminó en el entonces Jardín Zoológico, declarado Monumento Histórico Nacional en 1997.

"El EcoParque es el destino final de El Eco. Como ya mencionamos, la turbulenta historia de la escultura hizo que el Parque Tres de Febrero no fuese el lugar más adecuado para su emplazamiento y fue trasladada a lo que era el Jardín Zoológico durante la gestión de Clemente Onelli (director entre 1904 y 1924) —señala Gallipoli—. Más allá de que pueda parecer curioso que una escultura termine en un zoológico, hay que considerar que, desde sus inicios, el espacio fue concebido como una combinación de naturaleza y arte, en donde las esculturas eran concubinas de los animales y las plantas", dice, y explica que, en ese momento, las artes eran un elemento fundamental del entramado cívico: "Tenían una utilidad social porque se consideraba que el contacto con la belleza era un derecho", sostiene.

Lola Mora terminó en un arbitraje con la comisión, que no quería terminar de pagar por la obra . Finalmente, ambas partes llegaron a un acuerdo, señala Micale. "Los Ecos", hoy

Recién en 1923 se erigió un monumento definitivo a Aristóbulo del Valle, en la Plaza República Oriental del Uruguay, en la intersección de la avenida Figueroa Alcorta y Tagle.

Inspiración romántica

Juan Antonio Lázara , director de Patrimonio, Radio y Televisión del Fondo Nacional de las Artes (FNA), explica que "El Eco" tiene un estilo asociado al romanticismo propio de la segunda mitad del siglo XIX en Europa, que en nuestro país se manifestó a fines del siglo XIX y a principios del XX.

El especialista recuerda que la estética romántica estuvo muy vigente en Europa durante el siglo XIX. "Recordemos que Lola Mora se formó en Roma a fines de ese siglo, al calor de maestros como Monteverde y otros artistas plenamente inmersos en esa corriente. La característica de la escultura romántica tiene mucho que ver con lo expresivo, lo emotivo y lo erótico, con el desnudo sugerido a través del vestido que insinúa la anatomía femenina", dice.

Para Lázara, un elemento importante de esta obra de Mora es el tratamiento arquitectónico de la base. "Es muy común que en la escultura romántica, y también en el barroco, la presencia de bloques de mármol que parecen sin terminar de pulir o de tallar, como si estuvieran en bruto. La fuente de Las Nereidas tiene rocalla en la parte inferior, un mármol tallado con una técnica especial para hacernos creer que está sin trabajar. Eso responde a la estética romántica de evocar una naturaleza idealizada, virgen", advierte. Subraya, a su vez, que lo mismo puede verse en monumentos barrocos como la Fontana di Trevi, en Roma.

Respecto a la obra de Lola Mora ubicada en el actual Ecoparque, añade: "Ese desnudo sugerido, el cuerpo femenino visible a través del vestido, es lo que llamamos erotismo en escultura. Cuando una obra presenta un desnudo total, los historiadores del arte no lo consideramos erótico, sino más bien un estudio anatómico de carácter casi científico. En cambio, cuando el desnudo está cubierto por la ropa, la sugestión entra en juego y todos sabemos cuánto puede hacer la moda en ese sentido", analiza.

Destaca también otra característica constante en las obras de Lola Mora: el contraste entre la parte inferior y la superior de sus monumentos. "Abajo aparece ese martelinado que imita la piedra en bruto y, a medida que se asciende, el trabajo se vuelve más tallado, más pulido, más redondeado. A esto se suma el entorno: el hecho de que la escultura esté rodeada de naturaleza potencia esa idea de dejar la piedra aparentemente sin terminar, fundiéndose con los jardines y parques", describe.
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