El cupo que acaparó el país vecino sobre la exportación de la miel es un primer capítulo de una historia que continuará. Involucrados y analistas comparten lo que se ven venir de ahora en más.
La frase "Argentina nos aventajó de nuevo" no deja de repetirse en algunos empresarios uruguayos, luego que los apicultores del vecino país "coparon toda la cuota del Mercosur en cuestión de horas" -al decir del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger- para exportar a Europa sin pagar aranceles, debido al acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE). Los comentarios de los empresarios uruguayos van desde "fueron más rápidos que nosotros" hasta "nos va a pasar lo mismo con las cuotas de otros productos", pasando por "siempre somos lentos".
Desde el 1° de mayo rige el acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE, pero Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay no lograron ponerse de acuerdo en cómo se deben repartir las cuotas a la interna del bloque para exportar sin arancel al bloque europeo. Entonces, se utiliza el sistema FIFO (first in, first out por sus siglas en inglés) es decir, "primero en llegar, primero en acceder". Eso determina que el que exporta primero puede llegar a completar la cuota y si los productores de otro país llegan después pueden quedar afuera (como pasó con la miel).
En Argentina, Sturzenegger hizo un posteo en su cuenta de X (anteriormente Twitter) en el que explicó como su país "primereó" a Uruguay y los otros socios del Mercosur. Según el funcionario del gobierno de Javier Milei "la ventaja estuvo en la implementación anticipada de un sistema de autocertificación digital de origen", elogiando la gestión en esta materia de Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de Producción del Ministerio de Economía argentino.
Esto generó cierta molestia en Uruguay, no solo porque no todos coinciden con que esa haya sido la razón, sino porque se supone que el acuerdo con la UE debería ser un factor unificador o de fortalecimiento del Mercosur, y no de "rencillas" como esta.
Desde la Cancillería le bajaron la pelota al piso a lo sucedido, al destacar -ante la consulta de El País- que lo que se completó es solo el primer tercio del cupo de la miel, pero quedan dos tercios más este año, y Uruguay tiene buenas cartas en este asunto más allá del hecho puntual.
La clave de la autocertificación digital
Sturzenegger planteó que la clave para que los apicultores argentinos "coparan" el primero tramo de la cuota de exportación de miel fue la autocertificación digital de origen. Esto es probar que el producto a ser exportado a la UE proviene del Mercosur e implica que el productor declare bajo juramento que es así. Tradicionalmente se utilizaban certificados de orígen emitidos por cámaras empresariales u organismos.
La autocertificación digital -que el acuerdo Mercosur-UE establece un plazo máximo de tres años para implementarse- ya existe tanto en Brasil, como en Argentina y Uruguay; de ahí que, según Ignacio Bartesaghi, director de Negocios Internacionales de UCU, "la cuota de la miel casi toda para Argentina, no tiene que ver con las certificaciones, sino porque se movieron antes que nosotros desde el punto de comercialización".
"Lo que hubo por parte de Argentina es más agilidad comercial en este caso, asociado a un caudal de exportación mayor de miel que Uruguay", señaló Bartesaghi a El País.
A su entender, Argentina, en la "ley de la selva" que genera el sistema FIFO, tiene más aceitado el canal comercial de la miel con la UE, pero Uruguay probablemente tenga ventaja en el caso del arroz, u otros productos. Es decir, a pesar de ser un país pequeño, Uruguay destaca como exportador a la UE en otros rubros frente a sus aliados (competidores) del Mercosur.
El analista destacó incluso que, desde el punto de vista administrativo, Uruguay estuvo en algún momento más adelantado que Argentina en cuanto a la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), aunque luego "el gobierno de Milei simplificó muchos trámites, pero no necesariamente están mejor que nosotros o Brasil".
En la misma línea, Jihmy Fiorelli, dirigente de la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU) afirmó que Argentina ya tenía miel en puertos europeos antes del 1º de mayo (fecha en que entró a regir el acuerdo Mercosur-UE) y que se modificaron certificados de origen para hacer pasar esos cargamentos como ingresados dentro del nuevo régimen, según declaró al diario La Mañana.
"No es para que Argentina grite un gol"
Marcel Vaillant, profesor de Comercio Internacional de la Universidad de la República (UdelaR), en diálogo con El País, opinó que las declaraciones de Sturzenegger no dejaron de ser una propaganda a la gestión de Lavigne en relación a un "episodio menor" como lo ha sido, a su entender, la cuota de la miel. "No es para que Argentina saque pecho o grite un gol", afirmó.
"Además, esta no es una estrategia de comercio adecuada, sino más bien una perversión que lleva a que los países del Mercosur estén peleando por cuotas y tratando de sacar ventajas de sus usos. Lo que tienen que hacer los miembros del bloque es una gestión inteligente y cooperativa de esas cuotas, que resultan de una herencia costosa que hubo que aceptar para poder firmar el acuerdo con la UE", observó.
Según afirmó, los europeos tienen la tradición de resolver los temas agrícolas en los distintos mercados por cuotas, un instrumento que los países del Mercosur nunca aplicaron para sus importaciones. "Las cuestiones cuantitativas en el comercio son algo horrible", opinó al fundamentar que generan rentas, distorsiones y disputas.
Lo ideal, de acuerdo a los analistas, hubiera sido que, a la interna del Mercosur, se acordara algún mecanismo de distribución. "La negociación se demoró muchos años y podrían haber discutido también cómo se iban a gestionar las cuotas, y no lo hicieron", señaló Vaillant.
"La lógica del que llega primero, se impone por no tener las cosas preparadas. También salta ahora que, durante mucho tiempo, instituciones gremiales se opusieron al mecanismo de la autocertificación (porque no es fácil establecer los mecanismos y muchos temas técnicos a considerar), pero es claro que es algo que ya se vino; está en el acuerdo con la UE, está en el Transpacífico y otros acuerdos", agregó.
A su juicio, lo sucedido con la miel es una alerta a los países del Mercosur de que sean más ágiles en todo sentido, o "buscar mecanismos alternativos sustitutivos rápidos y lo más baratos posible".
Consultado sobre cómo puede seguir la implementación del acuerdo desde el punto de vista de las cuotas, Vaillant respondió: "Argentina puso en práctica soluciones pragmáticas para quedarse con casi toda esta primera cuota de la miel y esto debería llamar a la reflexión al resto de los operadores sobre si van a seguir de esta manera, o buscar mecanismos más armónicos".
El negocio acá no es tener "resultados oportunistas" por un año -dijo- , sino reglas estables que generen certidumbre, para que los productores y operadores de los mercados organicen la producción", concluyó.
No obstante, coincidió con Bartesaghi en que de no llegarse a un acuerdo en el reparto de cuotas, Uruguay, no necesariamente tiene las de perder por ser un país pequeño ya que igual es un jugador relevante en algunos productos (como arroz, carne o celulosa).
Ventanilla Única de Comercio Exterior
La coordinadora ejecutiva de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), Daniela Vignolo, dijo a El País que la ventanilla en Uruguay es referente en la región en cuanto a su funcionamiento y que, de hecho, reciben solicitudes de apoyo frecuentes de otros países.
El sistema fue creado hace más de 10 años y cuenta con unos 300 trámites implementados. El trámite electrónico se dio luego de un impulso de la Dirección Nacional de Aduanas, en el año 2013, y posteriormente pasó a la órbita de Uruguay XXI.
Vignolo destacó el desarrollo de la gestión tecnológica de la VUCE, pero en lo que tiene que ver con los mecanismos relativos al acuerdo del Mercosur con la UE, prefirió que declarara el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El País consultó al MEF, pero hasta anoche no había obtenido una respuesta.