Jueves, 21 de Mayo de 2026

Elecciones, populismo y demagogia

ColombiaEl Tiempo, Colombia 20 de mayo de 2026


Miguel Gómez Martínez
Los griegos afirmaban que la democracia tenía una peligrosa tendencia a la demagogia


Miguel Gómez Martínez
Los griegos afirmaban que la democracia tenía una peligrosa tendencia a la demagogia. No se equivocaban e identificaban que la búsqueda del favor electoral era el camino al populismo. Admirador de los artículos y la ecuanimidad del profesor Jorge Restrepo, columnista de este diario, me sorprendió su violento ataque a una de las propuestas de una de las campañas presidenciales. Pero convendría recordar que, en esta materia, como dice el refrán popular, "quien esté libre de toda culpa, que lance la primera piedra". Los períodos electorales son el clima ideal para "agitar el debate de ideas", como dicen los políticos. Buscar electores, que no tienen siempre información suficiente, con propuestas seductoras pero inconvenientes, es lo que se denomina demagogia. Pero otra de las campañas ha propuesto asumir, con cargo al presupuesto general, el pago del SOAT para las motos de menos de 250 cc. La campaña estima que el costo de esta medida es de 2,5 billones de pesos anuales para cubrir más de 12 millones de motocicletas. Socializar un riesgo individual —el que asume el motociclista— y trasladarlo a todos los colombianos es una medida injusta con los que no tenemos moto, pero es además antitécnica. Las cifras muestran que 88 de cada 100 afectaciones del SOAT involucran una moto. La segunda causa de muerte de los hombres entre 18 y 44 años son los accidentes en motocicleta. A ello hay que sumar a aquellos que lamentablemente quedan inválidos o con alguna discapacidad. Es una tragedia nacional, pues se trata de personas en plena etapa productiva y de desarrollo personal. El tema de la movilidad representa una enorme pérdida de competitividad para el país. El caso de Bogotá es patético. Se postergó la construcción del metro con todo tipo de argumentos, dejando a la capital como la única megápolis sin este sistema. Con medio siglo de retraso, por fin tendrá una línea, algo muy insuficiente para las necesidades. Como el Estado ha sido incapaz de proveer un sistema eficiente y seguro de transporte público, la población ha buscado alternativas. Las motos, especialmente las de baja cilindrada, son de fácil acceso para la población, pues gozan de un eficiente sistema de financiación. El año pasado se vendieron 1,1 millones de estos vehículos, con un impresionante aumento del 35 por ciento con respecto al año 2024. Que esta opción de movilidad sea la más popular no quiere decir que sea la mejor. El modelo tiene unos costos sociales enormes y está agravando aún más el tema de movilidad, como ya es evidente en muchas ciudades. Abaratar el precio del uso de la moto tiene todos los visos de una propuesta populista. Fomenta, a un costo económico y social monumental, un problema que ya se salió de control. Además, es injusta porque la población no tiene por qué pagar los accidentes de otros, que ya hoy representan un desangre creciente para el sistema de salud. Esto sí es populismo, no del barato, sino del caro.
migomahu@gmail.com
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