Miércoles, 20 de Mayo de 2026

Choque Petrolero

ColombiaEl Tiempo, Colombia 20 de mayo de 2026

Gregorio Gandini
A medida que el conflicto entre Irán y Estados Unidos se alarga, el petróleo ha logrado mantenerse por encima de los US$100 por barril desde marzo, consolidando un choque de oferta persistente que empieza a trasladarse a la inflación global

Gregorio Gandini
A medida que el conflicto entre Irán y Estados Unidos se alarga, el petróleo ha logrado mantenerse por encima de los US$100 por barril desde marzo, consolidando un choque de oferta persistente que empieza a trasladarse a la inflación global. Este nivel, más que un pico transitorio, se está convirtiendo en una variable estructural en la fijación de precios energéticos, con efectos sobre costos de transporte, insumos industriales y expectativas inflacionarias. Uno de los principales impactos es para los bancos centrales, ya que complica su proceso de normalización monetaria, dado que el componente de combustibles se convierte en una fuerza que aumenta la inflación, elevando el riesgo de tener que mantener tasas altas por más tiempo o incluso pausar recortes previstos. En economías emergentes, además, el impacto se amplifica vía el tipo de cambio, que enfrenta periodos de dólar fuerte, devaluando las monedas locales y afectando el comercio internacional. Esto sin incluir los casos de países como Chile y Perú, que tienen una alta exposición al ser importadores netos de crudo, lo que afecta diferentes niveles de su aparato productivo. Las fuerzas de fondo no cambian por lo pronto y el nivel de riesgo geopolítico se mantiene alto. La incertidumbre en torno al estatus del estrecho de Ormuz —clave para cerca de una quinta parte del flujo global de crudo— persiste tras el fracaso de una tregua entre Irán y Estados Unidos. Este frente mantiene acotado cualquier ajuste a la baja en los precios y refuerza un escenario en el que el mercado incorpora un riesgo estructural y no solo coyuntural. A esto se suma un nuevo factor: la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP. Más allá del impacto inmediato en producción, ya que podrían aumentar su producción a 4 millones de barriles diarios, lo relevante es la señal: una fragmentación potencial en la coordinación del cartel. Esto introduce incertidumbre sobre la capacidad futura de gestionar la oferta de manera cohesionada, debilitando uno de los principales mecanismos de estabilización del mercado petrolero. En conjunto, el frente geopolítico no solo añade volatilidad, sino que refuerza la idea de un mercado donde los riesgos están menos contenidos y más distribuidos, consolidando un entorno de precios altos más persistente. Para Colombia, el efecto es mixto. Por un lado, se benefician los ingresos externos vía exportaciones de crudo. Por otro, se encarece la gasolina —de la cual solo cerca del 65% se refina localmente— y persisten presiones cambiarias en un contexto de dólar global fuerte. El resultado es un balance menos favorable de lo que sugiere el ingreso petrolero, incluso en un escenario de precios elevados.
Analista de Mercados Financieros/ Director Gandini Análisis.
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