Alegría desde el aire
Conocí al socio fundador de la empresa "Dronercall", que acaba de iniciar en Málaga la primera actividad comercial diaria de drones en Europa, aplicada al turismo
Conocí al socio fundador de la empresa "Dronercall", que acaba de iniciar en Málaga la primera actividad comercial diaria de drones en Europa, aplicada al turismo. Se trata de un emprendimiento singular que entremezcla ingenio, creatividad, alta tecnología, proyección y "escalabilidad", como dicen los empresarios; y, aunque parece bastante simple, no lo es. Un resumen: un "nido" apostado en cierto lugar del puerto alberga a un operador y a un dron provisto de una cámara de alta generación. Gracias a un convenio previamente establecido con una compañía naviera, catamaranes de dicha empresa salen varias veces al día a hacer paseos por la bahía. Entonces, el dron despega y toma fotos y videos de los turistas. Ellos, en su ticket , tienen un código QR para bajar dichas imágenes en menos de media hora. Y así es: mientras aún no regresan al puerto, un complejo sistema operativo escoge, edita, sube y pone a disposición de los usuarios, en cierto link , las fotos y videos, que ellos pueden bajar a sus móviles de inmediato y por una módica suma. ¿Qué tal? Genial, simplemente. Y replicable hasta donde el lector se imagine: centros de ski, la torre Eiffel, la muralla china, etc. ¿Lo más complejo? Aparte de todo el sistema operativo (que va, sin embargo, en una simple mochila), el permiso para usar el espacio aéreo, que está regulado.
En tiempos en que hay drones que se dedican a matar gente, es de destacar esta empresa, que bien podría llamarse de los drones de la felicidad. Un aplauso.