Lunes, 25 de Mayo de 2026

Lo mataron con su hija en brazos y ahora su familia le ganó el juicio al Estado porque estuvo preso injustamente

UruguayEl País, Uruguay 25 de mayo de 2026

El joven y la niña fueron atacados en la esquina de su casa, en el barrio Nuevo Ellauri de Montevideo, en la víspera del día de Reyes.

En la noche del 5 de enero del año pasado -víspera del día de Reyes- Rodrigo (22 años) y su familia tenían previsto salir de su casa en Nuevo Ellauri para ir a comprar los regalos. Tenía en brazos a su hija de dos años cuando, desde una moto, le dispararon más de 18 veces. Él murió y su niña quedó con secuelas de por vida. El crimen permaneció impune durante aproximadamente un año, hasta que uno de los jóvenes que participó fue atrapado en diciembre y condenado a principios de mayo.

Pero la historia de Rodrigo con la Justicia arrancó antes. Estuvo 364 días preso injustamente y por eso le ganó, en primera instancia, una demanda al Estado. Si el fallo fuera confirmado por tribunales superiores, el dinero irá para el tratamiento de su hija.

El joven y la niña fueron atacados en la esquina de su casa, en el barrio Nuevo Ellauri. Él, que la llevaba en brazos, recibió disparos en el pecho que le costaron la vida a poco de llegar al hospital. Su hija tuvo impactos en diferentes zonas del cuerpo: piernas, región sacra, escápula y columna. A tres meses del episodio, El País reconstruyó en base a fuentes médicas que la niña se salvó "de milagro".
Durante el juicio por el crimen, uno de los parientes que estaba cerca del lugar relató su versión de cómo se dieron los hechos.

Estaban por salir de sus casas hacia 8 de Octubre a comprar los regalos de Reyes. En ese momento, este pariente notó que pasó una moto blanca con dos personas mirando hacia su vivienda con actitud sospechosa. Entonces, -según su relato- le alertó a Rodrigo sobre la situación. Instantes después volvió a pasar la misma moto.

Allí Rodrigo -contó este pariente- "salió a ver si podía hablar con ellos" para saber "qué pasaba" pero "no los pudo ver". A continuación, tomó a la niña y se dirigió hacia la esquina. Ahí es cuando la moto volvió a aparecer y uno de los ocupantes le disparó.

A comienzos de mayo la Justicia condenó a un joven que tenía 16 años al momento del crimen.

El juez Claudio de León determinó que este adolescente fue uno de los ocupantes de la moto desde la que atacaron a Rodrigo con su hija. El magistrado entendió que estaba probado que, como expuso la Fiscalía, el menor de edad utilizó este vehículo propiedad de su madre para cometer el crimen. Las cámaras de seguridad del Ministerio del Interior mostraron cómo el ahora condenado salió en la moto desde su domicilio, fue hasta el lugar del atentado y luego se dirigió rápidamente hacia una "boca" de drogas.

Todas las balas partieron de una misma arma que tenía su sistema modificado para aumentar el poder de daño. La pistola fue incautada un mes después del homicidio en una vivienda a 150 metros de la escena del crimen. Allí, la Policía encontró a 17 personas armadas e incautó 11 pistolas, un fusil de asalto y 350 municiones.

Aunque el condenado intentó brindar una coartada e incluso presentó testigos para verificarla, esta, consideró el juez, "es frontalmente desmentida por la evidencia objetiva". La ubicación GPS de su celular lo sitúa en la escena del crimen.

La sentencia no consigna el motivo del crimen, pero sí reproduce dichos de la defensa del condenado, quien aseguró que víctima y victimario no tenían ningún tipo de enemistad.

Por este homicidio y otro delito (ver aparte), el atacante fue condenado a la medida socioeducativa más grave prevista para adolescentes: 10 años de internación en el Instituto Nacional de Inclusión Adolescente (Inisa).

Prisión indebida

Cuando ocurrió el asesinato y la Policía buscaba saber el móvil del crimen, en primera instancia se indagó en las anotaciones policiales de la víctima y en sus antecedentes penales.

Las anotaciones policiales surgen de la ficha del Sistema de Gestión de Seguridad Pública cuando las autoridades creen que alguien es sospechoso de un delito, pero que no implica su culpabilidad ni es indicativo de que haya pruebas sólidas al respecto.

Rodrigo tenía varias anotaciones, pero nada había sido comprobado (no tenía antecedentes). Pese a eso, se mencionó que como menor de edad fue declarado culpable en primera instancia por el homicidio de una policía asesinada con el objetivo de rapiñarle el arma. Pero luego fue absuelto por el Tribunal de Apelaciones y por la Suprema Corte de Justicia. Era inocente. "La prueba de cargo es muy endeble y la instrucción ciertamente defectuosa", dice la sentencia del tribunal que luego recogió la Corte.

Por los 364 días de prisión indebida que cumplió Rodrigo, en agosto de 2025 la familia de la víctima le ganó el juicio al Estado. Este último fue condenado a pagarle todo el dinero reclamado. De todas formas, la sentencia está siendo revisada por un Tribunal de Apelaciones por pedido del Estado.

De ese juicio surgió que, cuando el entonces adolescente fue encarcelado, vivía con su madre y un hermano que había quedado parapléjico en un accidente. Como la mujer salía a trabajar, Rodrigo se encargaba de cuidar a su hermano. "Se me vino el mundo abajo. No tenía quien me ayudara", declaró su madre.

Por su parte, el juez Pablo Gandini expresó en su sentencia que "el haber permanecido un adolescente inocente privado de libertad en forma indebida es violatorio de la normativa internacional vigente en nuestro país y configura una falla del servicio que da nacimiento a la responsabilidad del Estado".

Otro delito

El adolescente condenado por el crimen de Rodrigo y su hija también fue responsabilizado por otro delito: privación de libertad. El juez De León confirmó que el menor colaboró para secuestrar a un hombre durante tres horas. En ese lapso, lo agredieron disparándole en una pierna, lo golpearon con palos de béisbol y hockey y le cortaron las orejas con una pinza alicate.

Captaron a la víctima el 30 de octubre de 2024 cuando él entraba a un "24 horas" que en realidad era una boca de drogas. En ese momento, los presentes le recriminaron que -supuestamente- le había robado una moto, zapatos y drogas al hermano del adolescente condenado. Lo arrastraron al fondo del comercio, lo ataron a una silla y lo agredieron. La víctima estuvo internada 16 días en el hospital. En ese momento, al ser entrevistado por la Policía, dijo que lo habían torturado a tal punto de hacerlo "tomar agua jane". "Me tiraron en los yuyos en un lugar que no se veía para que me muriera desangrado (...) me decían 'hoy vas a morir, hoy'", relató.

Parte del episodio fue grabado por el menor y el video fue reproducido en juicio por oficiales de la Policía. Allí se vio el tatuaje que el condenado tiene en la mano y que permitió identificarlo.
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