En el marco de sus 40 años, presentó un laboratorio orientado a la experimentación segura con inteligencia artificial y convocó a referentes del sector privado, la academia y el gobierno para analizar los desafíos regulatorios, tecnológicos y productivos que plantea esta transformación
Como parte de las actividades por sus 40 años, Urudata realizó el encuentro "IA: de la conversación a la acción", subtitulado "Una mirada desde la industria, la academia y el Estado sobre el impacto de la IA en Uruguay", una instancia que reunió a más de 170 inscriptos y convocó a referentes empresariales, académicos y del ámbito público para debatir sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en las organizaciones y el desarrollo del ecosistema tecnológico en Uruguay.
La actividad también sirvió como escenario para el lanzamiento oficial del Urudata AI Lab, un espacio orientado a la experimentación con IA en un entorno seguro y controlado, pensado para acelerar procesos de innovación y acercar estas herramientas a las empresas, sin que sus datos crucen las fronteras de su organización o del territorio nacional.
"El sector empresarial sabe que esto es una nueva revolución industrial, un cambio transformacional", señaló Pablo García, director de innovación de Urudata. Según explicó, la IA cambió la forma en que las organizaciones acceden a capacidades de análisis y procesamiento, permitiendo acceder a esas capacidades "de forma más barata, accesible y escalable", lo que lleva a muchas compañías a preguntarse cómo incorporar esta tecnología para proteger y potenciar sus negocios.
García sostuvo que el desafío actual pasa por identificar transformaciones estructurales que permitan mejorar productos y servicios, y remarcó la importancia de experimentar antes de escalar soluciones. "Hay que probar y ajustar hasta encontrar herramientas que realmente respondan a las necesidades de cada organización", afirmó el especialista.
Del experimento a la implementación de IA en las empresas
El nuevo laboratorio surge a partir de la necesidad concreta de generar ciclos de experimentación más rápidos para evaluar el impacto real de la IA en los negocios. Ignacio Cattivelli, director de ingeniería de Urudata, señaló que una implementación de IA "no es solo tecnológica", sino que también involucra procesos, adopción humana y gestión del cambio dentro de las organizaciones.
"Lo fundamental es generar ciclos cortos de experimentación", indicó. Según explicó, el AI Lab permite trabajar en una nube privada, con datos protegidos y cifrados, sobre modelos integrados al ecosistema tecnológico de Nvidia y ejecutados sobre infraestructura tecnológica de Hewlett Packard Enterprise (HPE).
El objetivo, agregó, es que las empresas puedan probar soluciones, medir resultados y evaluar retornos antes de avanzar hacia implementaciones a mayor escala.
Cattivelli sostuvo además que uno de los principales aprendizajes en los proyectos de IA es la necesidad de mantener una mirada integral. "Hay que entender dónde están las complejidades reales del problema y enfocarse en iniciativas que tengan impacto concreto en el negocio", afirmó.
Durante la apertura del evento, Fernando Martínez, gerente general de Urudata, destacó que la compañía ya participó en más de 30 proyectos vinculados a IA, con aplicaciones que van desde industrias financieras a procesos industriales.
Cómo equilibrar innovación, regulación y formación de talento
Otro de los ejes centrales del encuentro fue el debate sobre regulación, gobernanza y formación de talento en inteligencia artificial.
Agustina Pérez Comenale, máster en derecho y abogada especializada en tecnología, planteó la necesidad de construir marcos regulatorios que acompañen la innovación sin frenar el desarrollo tecnológico. Entre otros puntos, se refirió a la importancia de regular el ciclo de vida de los datos y generar espacios controlados de prueba, conocidos como "sandboxes", para facilitar la experimentación.
También advirtió sobre los desafíos que plantea la IA en materia de propiedad intelectual, especialmente en contextos donde existe intervención algorítmica o utilización de datos sintéticos, es decir, información generada artificialmente para entrenar modelos.
Por su parte, Eduardo Mangarelli, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad ORT Uruguay, analizó el impacto de la IA en la productividad personal y organizacional, así como en el desarrollo de software y la experiencia del cliente.
Mangarelli señaló que el principal desafío actual pasa por distinguir "la realidad del ruido" en torno a la IA y sostuvo que las organizaciones deberán desarrollar nuevas capacidades para incorporar estas herramientas de manera efectiva.
Uruguay como espacio de innovación
La visión sobre el rol de Uruguay en este escenario también formó parte de la discusión.
Bruno Gili, director ejecutivo del programa Uruguay Innova de Presidencia de la República, destacó la necesidad de fortalecer la articulación entre empresas, universidades y organismos públicos para impulsar proyectos de innovación aplicada y mejorar la productividad.
En esa línea, durante el panel surgió con fuerza la idea de posicionar a Uruguay como un espacio de experimentación tecnológica y desarrollo de soluciones vinculadas a IA, particularmente en sectores donde el país ya cuenta con capacidades instaladas, como agro, energía y salud.
Para García, este proceso requiere una participación activa de todos los actores del ecosistema. "No hay posibilidad de que un sector quede afuera de este cambio", concluyó.