El precio relativo
Miguel Gómez Martínez
El precio relativo es uno de las conceptos más útiles de la economía
Miguel Gómez Martínez
El precio relativo es uno de las conceptos más útiles de la economía. Expresa el precio de un bien, no en unidades monetarias, sino en relación con otro bien. Tomemos, por ejemplo, el precio de un celular. En el mercado existen opciones desde medio millón de pesos hasta 8 millones. No son aparatos baratos para el nivel de ingreso de los colombianos. Hay en Colombia 78 millones de conexiones activas lo que representa una penetración del 147% con respecto a la población nacional. Hay casi 1,5 celulares por habitante. Lo que indican estas estadísticas es que precio relativo de los celulares en Colombia ha bajado así su precio nominal de venta aumente. Para el colombiano, el celular es fundamental y por lo tanto está dispuesto a adquirirlo. El valor, expresado en términos de comunicación, diversión, información, seguridad etc., es muy superior al costo para el bolsillo. Es muy difícil encontrar una persona que no posea uno. El precio relativo aplica para muchos otros mercados. En la política, los precios relativos han sufrido una impresionante transformación. Los partidos políticos decidieron que el voto más seguro era el voto comprado. Las maquinarias electorales se apoyan en la compra de votos y su estrategia es la de comprar la mayor cantidad de los mismos. Detrás de esto vino la gran corrupción de la política para asegurar que el día de elecciones hubiese el dinero necesario para garantizar las curules que, a su vez, traían lo contratos que permitían mantener el sistema. El precio relativo de los votos comprados es cada vez más alto. Las campañas a las alcaldías, gobernaciones o al congreso requieren presupuestos muy altos. Los políticos de opinión hacen campañas con una fracción de lo que gastan los clientelistas. Daniel Briceño, el congresista más votado del país (260.104 votos), gastó 410 millones de pesos en su campaña. Se afirma que las grandes votaciones liberales y conservadoras, que sacaron la mitad de los votos, requirieron cifras muy por encima de los 35 mil millones de pesos. Para las presidenciales, apoyarse en el voto de las maquinarias es una mala opción porque el volumen de votos que es necesario comprar es muchísimo mayor y por lo tanto los recursos no alcanzan. Pero los políticos, que poco saben de economía, prefieren confiar en las maquinarias y sus arandelas de corrupción. Las redes sociales han hecho que el acceso a los ciudadanos resulte mucho más barato y directo. Sin lechona, transporte, dádivas, puestos o promesas, el candidato puede llegar a millones y buscar el respaldo para ser elegido. Tener el apoyo de los vetustos partidos, de los grupos de poder económico, los gremios y los medios tradicionales no significa hoy ninguna garantía de triunfo. Algunos entienden el concepto de precio relativo. Otros no. **** Coletilla: Que el candidato con menos votos tiene mayores posibilidades de ganar en la segunda vuelta es un abierto desafío a la rama de la filosofía que llamamos lógica.
migomahu@gmail.com