En Cannes, Santiago Franco y Juan Cabral hablan de su película sobre el cruce de Argentina e Inglaterra en el Mundial de México en 1986
Juan Manuel Fábregas, en Cannes Fue, eso seguro, un momento mágico que incluyó, además de fútbol, geopolítica, reparación histórica, identidad nacional y la belleza de la picardía. Y que tuvo como protagonista a un artista como Diego Armando Maradona y, es un hecho, todo un país detrás.
Todo eso está en El Partido, la película de Juan Cabral y Santiago Franco que se centra en el choque mundialista entre Argentina e Inglaterra en Ciudad de México en 1986 y que le dio la gloria y dos hitos maradonianos: el gol hecho con "la mano de Dios" y ese "barrilete cósmico" que dejó un tendal de ingleses camino al gol. La película, que fue saludada con una ovación en su lanzamiento mundial en el Festival de Cannes, se estrena hoy en cines uruguayos.
Además de las imágenes, muchas de ellas inéditas, están los testimonios de Gary Lineker, John Barnes, Jorge Burruchaga, Jorge Valdano, Julio Olarticoechea, Óscar Ruggeri, Peter Shilton y Ricardo Giusti.
Sobre la película, sus influencias y, claro, sobre Maradona, El País, en el mismísimo Festival de Cannes, charló con Cabral y Franco.
Capaz que nada que ver, pero yo pensé en Magnolia cuando vi El Partido. ¿Tuvieron una película de referencia?
Cabral: Magnolia fue mencionada en algún momento porque es muy rara en su estructura y queremos que la gente vaya al cine. Y queríamos un documental rápido, o al menos impactante desde lo dramático, visual y narrativo. Nos basamos en un libro de Andrés Burgo que cuenta estas pequeñas historias como una Biblia, con un estilo súper particular y forense. Y nosotros le sumamos la poesía de esto, que capaz es lo que te hace pensar en Magnolia.
¿Cómo encontraron la forma?
Cabral: Nuestras preguntas fueron cómo hacer, de ese pequeño acto de una pelota que picó mal en algún momento, una épica humana. Y esa épica humana de las coincidencias capaz que también te lleva a los hermanos Coen. Pero acá hay algo que es icónico: la imagen de Maradona saltando para hacer el primer gol, esa foto que no se vio. Y después sí, el segundo gol, que es excepcional. Bueno, queríamos desarmar todo eso y darle valor a qué hay atrás. Y allí aparece un hombre como Bilardo, que de golpe se come la película.
Bilardo es un gran personaje. ¿Cómo lo fueron desarrollando?
Franco: La película es una carta de amor a ambos países, pero también a nuestros ídolos. Y Bilardo está ahí como una ofrenda de agradecimiento total. Y su figura es tan fuerte, con la contracara que es Bobby Robson, que también trae algo muy potente al documental al encarnar el arquetipo del director técnico inglés, un trabajo que ellos definen como el trabajo más difícil del mundo, como lo dice Lineker.
Cabral: Bilardo es realmente increíble. Y el libro en el cual nos basamos tiene muchísimas más cosas, pero bueno, lo dosificamos al punto justo para que se entendiera.
Y la presencia de Bilardo explica mucho...
Cabral: Hay un capítulo después del segundo gol de Maradona, donde ya pasó todo y hay que ver por dónde se sigue. Y de golpe se vienen los ingleses y vos decís: "Estos piratas vienen de nuevo a conquistarnos, pero no vamos a perder el partido". Y, de golpe, pum, un año antes Bilardo te lleva a una historia pequeña en un peaje, y eso para nosotros viene de lo literario. En Sobre héroes y tumbas, Ernesto Sabato tiene un pequeño libro adentro que se llama Informe sobre ciegos, que te mete en otra historia nada que ver. Y acá te mete en ese viaje del peaje de Flores, que lo cuenta Lineker, de Bilardo, que es un obsesivo del detalle, de qué es lo que sucede después de ese gol de Maradona y cómo algún detalle tiene un impacto total años después.
https://www.youtube.com/watch?v=Y5q_fAffnv4¿Cómo fue el trato con los jugadores ingleses?
Franco: Había cierto escepticismo lógico, por ahí, del lado de ellos: de golpe dos directores argentinos quieren hacer un documental. Pero Juan vivió en Inglaterra 10 años y su perspectiva con respecto al partido era una búsqueda de objetividad desde el principio. A partir de las conversaciones previas que tuvimos con ellos, empezaron como un poco a soltarse, a relajarse, a darse cuenta, habiendo visto algo del material, por dónde iba la mano. Juan, además, llevó las entrevistas también de una manera en la cual ellos se sentían muy cómodos; se notaba eso, dieron todo.
Cabral: Se nota. Y particularmente el prejuicio que tenemos todos con respecto a Peter Shilton, casi la contracara histórica de Maradona. Me sorprendió porque es un gentleman total. Y resignificó un montón de cosas. Esperemos que la película logre también eso en un punto. Y los dos narradores principales, que son Lineker y Valdano, dos filósofos cuya capacidad oratoria, su cabeza, excede lo futbolístico y también lo documental.
Parece que nacieron para narrar películas.
Cabral: Es increíble que ellos estuvieran adentro de la cancha entre los 22. Tenemos a Lineker, que se dedica un poco a eso, y a Valdano, que es súper lector, y se reían. Ruggeri decía: "Este vino con una valija llena de libros". Y Valdano se reía y decía: "Llevé tres libros nomás".
Otro gran personaje Ruggeri...
Cabral: Captura una cosa hiperfederal de Argentina, que te baja y decís: "Me siento bien llevado por este personaje". Y también lo pensábamos como una película que fuera vista por un americano de 50 años que no sabe nada de fútbol. Bueno, vas a conocer a Ruggeri y te va a llevar de la mano. Sentate acá y la ves con ellos, y terminás adorando a esta increíble banda de forajidos del deporte.
¿Quisieron huirle a rasgos ya conocidos de Maradona?
Cabral: No le queríamos huir a nada. Lo que había era un deseo de mostrarlo desde un ángulo en el que nadie lo había visto, esta cosa planetaria, magnética, que tiene. Es un superhéroe que llevó sus poderes con toda su humanidad exagerada, salvaje, con todo su carisma. La película se llama El Partido porque es Bilardo, Robson, Leopoldo Galtieri, Margaret Thatcher, Lineker, Valdano. Pero bueno, Maradona es el líder de esos 11 tipos y, como Miguel Ángel, dejó ahí dos monumentos. Y sí, queríamos analizarlo desde un costado que no había sido analizado. Y por eso nos costaba mucho imaginar cómo iba a ser ese retrato del momento del segundo gol, que ya lo había visto todo el mundo. Y una de las primeras ideas de Santiago fue: "No lo vamos a mostrar". O, por lo menos, no lo vamos a mostrar por un rato, pero un buen rato. Y ahí aparece un uruguayo que es más argentino que nosotros, que es increíble lo que hace cuando lo define "barrilete cósmico". Y ahí nos vamos al hermano de Diego que, de chiquito, dice: "Nooo, mi hermano es un marciano". Y toda esa cosa planetaria que se está jugando en la película, que arranca 220 años antes. Y es todo ridículo. Es como, bueno, muy Magnolia.